
México es el país número 1 en consumo de refrescos a nivel mundial y esto es reflejo de los hábitos alimenticios del país. Y es que millones de mexicanos acompañan sus comidas con un vaso de refresco y esto no es precisamente positivo para la salud.
Consumir refresco todos los días puede traer serias complicaciones para el organismo: desde el aumento de peso hasta el desarrollo de enfermedades que son un problema para la salud pública como la diabetes tipo 2 y los padecimientos cardiovasculares.
El refresco también es adictivo y muchas personas, de hecho, consumen poca agua natural. La gastronomía mexicana puede ser bastante saludable en muchos sentidos pero el refresco que también se toma en las comidas desequilibra lo que se considera como una dieta balanceada.
Cada vez son más los hombres y las mujeres que buscan eliminar el refresco, o bien, reducir su consumo y así mejorar la salud. Hay muchas formas de consumir esta bebida de forma un poco más saludable y aquí te contamos cuáles para que armes tu plan.
Prueba con refrescos sin azúcar

Una gran opción para empezar a dejar el refresco es optar por los productos que no tienen azúcar. Estas bebidas son una alternativa y en muchas ocasiones conservan el sabor. No obstante, consumir refrescos sin azúcar tampoco es saludable porque tienen una cantidad bastante importante de edulcorantes artificiales.
De vez en cuando, tomar un vaso de refresco sin azúcar en lugar de uno convencional puede ser una gran opción, pero tampoco es recomendable como parte de una dieta diaria. También puedes checar cuáles son los refrescos con menos azúcar.
“Refresco” natural
El único refresco que sí es saludable: el agua gasificada. Es simple agua natural con un añadido de dióxido de carbono y presión que provoca las conocidas burbujas tan presentes en el refresco. Esto le da al agua un sabor algo ácido y la textura ya conocida. Es una alternativa popular al agua potable y a las bebidas azucaradas, y puede ser una opción refrescante para quienes buscan variar su consumo de líquidos sin añadir calorías adicionales a su dieta.
Si quieres añadirle un poco de sabor puedes exprimir un limón. Desde un punto de vista nutricional, el agua gasificada es similar al agua potable en términos de su contenido calórico y de nutrientes, es decir, básicamente no aporta calorías ni nutrientes significativos.

No obstante, algunas marcas de agua con gas pueden tener presencia de minerales como magnesio, calcio o sodio. Es importante leer la etiqueta de información nutricional para conocer el contenido específico del producto que se consume.
Para algunas personas, el agua con gas puede ayudar a mejorar la digestión y aliviar el estómago. No obstante, otras pueden encontrar que el gas les causa hinchazón o malestar, por lo que su consumo puede depender de la tolerancia individual.
Es un mito que el agua gasificada pueda descalcificar los huesos o dañar significativamente el esmalte dental. La investigación actual sugiere que, mientras no contenga azúcares añadidos o ácidos cítricos, su impacto en el esmalte dental es mínimo y no presenta los mismos riesgos que las bebidas carbonatadas azucaradas.
En resumen, el agua gasificada puede ser una opción saludable y libre de calorías para mantenerse hidratado, siempre y cuando se elijan opciones sin azúcares y se consuma como parte de una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable.
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