
En el distrito judicial de Cuautitlán, un fallo emitido por un juez de control ha establecido una sentencia de prisión vitalicia para una mujer identificada como Elizabeth “N”, acusada de participar en el asesinato de su hijastra, una niña de 12 años de edad.
Las investigaciones efectuadas por la Fiscalía estatal han esclarecido que el 1 de agosto del año anterior, en una residencia ubicada en la colonia Santa Elena, en Cuautitlán México, la acusada habría infligido golpes a la víctima, quien era la hija de su pareja sentimental, hasta dejarla en estado de inconsciencia.
La niña, tras este episodio de violencia, fue trasladada de manera urgente por un familiar a un centro hospitalario local con el fin de recibir atención médica, sin embargo, lamentablemente no logró sobrevivir. La causa de su deceso se determinó como un traumatismo craneoencefálico y trauma abdominal cerrado. En consecuencia, la Fiscalía del Estado de México inició una investigación en relación al delito de feminicidio.
Durante el desarrollo de la pesquisa, se aplicó un análisis exhaustivo con perspectiva de género y el debido respeto a los derechos de la niñez, lo que llevó a la conclusión de que la víctima presentaba el síndrome de kempe, conocido también como síndrome del niño maltratado.

Pruebas irrefutables
A raíz de las pruebas recopiladas y la evidencia obtenida en el curso de la investigación, se tramitó una orden de aprehensión en contra de Elizabeth “N”. Esta orden fue concedida y ejecutada en el mes de agosto del año previo.
Los agentes de la Fiscalía de Justicia estatal llevaron a cabo la detención de la acusada con el apoyo de los elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno de México (SSPC), a través de la Comisión Nacional Antihomicidio (CONAHO). Posteriormente, Elizabeth “N” fue ingresada al Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Cuautitlán, donde quedó bajo la custodia de la Autoridad Judicial.
Durante el proceso judicial, el Ministerio Público presentó pruebas sólidas, lo que culminó en una sentencia de prisión vitalicia emitida por el Órgano Jurisdiccional en contra de la acusada.
Esta pena de prisión perpetua fue acompañada de una multa de 461,100 pesos, así como una orden de pago de 2,624,166 pesos como reparación del daño. Además, se estableció la suspensión de los derechos civiles y políticos de la condenada.
Es relevante señalar que en la Ciudad de México, el homicidio se castiga con penas que oscilan entre 8 y 20 años, dependiendo de las circunstancias. En casos de violencia familiar, las penas y medidas de seguridad son equiparables.

El Código Penal Federal, por su parte, dispone que aquellos que cometan el delito de violencia familiar enfrentarán una condena de seis meses a cuatro años de prisión y perderán el derecho a la pensión alimenticia.
En el sistema legal mexicano, el homicidio puede ser calificado en función de diversos factores, incluyendo los vínculos familiares, lo que puede resultar en agravantes para la pena.
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