En las selvas de Mesoamérica emergió una civilización que a pesar de no contar con telescopios o herramientas modernas de la actualidad, poseía un conocimiento astronómico sorprendentemente avanzado: los mayas.
Su habilidad para predecir eclipses y otros fenómenos celestes habla del profundo entendimiento que tenían sobre el cosmos y de su avanzado sistema matemático.
El legado astronómico
El legado de esta cultura es amplio y diverso, uno de sus aspectos más fascinantes es su relación con la astronomía, mientras otras culturas miraban al cielo como un vasto misterio, los mayas veían un sistema que podían entender, registrar y hasta cierto punto, predecir.
Calendarios y ciclos. Los mayas no se limitaban a un solo calendario. El Tzolk’in, un calendario ritual de 260 días, y el Haab’, un calendario solar de 365 días, eran esenciales para su vida. Fue el calendario solar el que les permitió hacer predicciones a largo plazo, incluidos los eclipses.
El Códice de Dresde. Es de los pocos códices mayas que sobrevivieron a la conquista y al paso del tiempo, es especialmente notable por sus tablas dedicadas a la predicción de estos fenómenos, ya que no solo revelan la fecha de los mismos, sino también el intervalo entre ellos, conocido como “semestre”, que comprendía 177 o 178 días.
Periodicidad y el ciclo de Saros. Más allá de sus observaciones a corto plazo, también identificaron patrones a largo plazo, reconocieron que los eclipses tienden a repetirse en ciclos de aproximadamente 18 años y 11 días. Este fenómeno, conocido hoy como el ciclo de Saros, todavía se utiliza en la astronomía moderna para predecir estos eventos.

Matemáticas y observación. La base de sus predicciones precisas se basaba en su avanzado sistema matemático. Utilizando un sistema de numeración vigesimal y teniendo un concepto del cero, pudieron realizar cálculos complejos necesarios para sus presagios astronómicos.
Su habilidad matemática combinada con meticulosas observaciones astronómicas, los llevó a una comprensión profunda de los ciclos del cosmos. Es esencial destacar que la astronomía maya estaba profundamente entrelazada con su cosmovisión y religión.
Los eclipses eran considerados eventos de gran significado espiritual, estos fenómenos celestes eran interpretados como señales o mensajes de los dioses, a menudo relacionados con presagios o eventos futuros de su comunidad.

El legado astronómico maya es un testimonio del ingenio humano y de lo que una cultura puede lograr con observación, registro y cálculo, sin duda, su civilización ha sufrido los embates del tiempo, pero sus contribuciones para la comprensión del cielo permanecerán para la posteridad como un ejemplo factible de lo que se puede lograr sin usar tecnología moderna.
Significado para los mayas
En maya, el eclipse solar recibió el nombre de chi´ibal k´iin, “mordedura de sol” o pa´al k´iin “sol roto”; al eclipse de luna se le llama chi´ibal uj.
Los de sol predecían la sequía, la guerra o la muerte, en cambio, los de luna, eran tremendamente dañinos para las mujeres embarazadas ya que los niños podían nacer con malformaciones.
Otra creencia que tenían era que no podían mirar fijamente el fenómeno porque los pájaros vendrían a sacarles los ojos y dejarlos ciegos.
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