
Las alergias alimentarias en perros son una condición más común de lo que parece, y como tutor responsable, es importante estar preparado. Aunque cualquier raza puede desarrollarlas, algunas tienen una predisposición genética mayor a dichas reacciones, por ello, reconocer los síntomas a tiempo y saber cómo actuar puede marcar la diferencia en la salud y calidad de vida de tu mascota, especialmente si pertenece a uno de los grupos más susceptibles.
Las alergias alimentarias son una reacción del sistema inmunológico que se desarrolla ante algunos ingredientes presentes en la dieta del animal, especialmente proteínas. De acuerdo con la veterinaria Marta Maturana, doctorada en Nutrición de Animales de Compañía en el Servicio de Nutrición y Bienestar Animal, los signos clínicos más frecuentes se dividen en dos grandes grupos, dermatológicos y gastrointestinales.
En los perros, el síntoma más común es la picazón constante, también denominada prurito, sin embargo, según lo detallado por Maturana en la plataforma especializada Vets and Clinics, este síntoma suele presentarse junto con otras condiciones como la alergia a las pulgas o la dermatitis atópica, de hecho, se estima que entre el 20 y el 30% de los perros con alergias alimentarias también padecen otras enfermedades cutáneas al mismo tiempo, por lo que fundamental identificar su causa.
En cuanto a los síntomas gastrointestinales, aunque más inespecíficos, es común el vómito, diarrea, pérdida de peso y exceso de gases, según detalla un artículo del blog especializado de la marca de alimentos Purina. Otras señales frecuentes incluyen el lamido excesivo, infecciones recurrentes de oído, infecciones bacterianas o fúngicas en la piel, así como una pérdida de peso sin causa aparente.
Ante la presencia de estos síntomas, es fundamental acudir al veterinario para iniciar un proceso diagnóstico adecuado y evitar complicaciones mayores.
¿Qué razas de perros sufren alergias alimentarias?

Cualquier perro, independientemente de su raza, puede desarrollar alergias, sin embargo, según datos de Purina y de la empresa veterinaria especializada en el sector farmacéutico para mascotas Nextmune, estas son los que se ven afectados con mayor frecuencia:
- Shar Pei chino
- West Highland White Terrier
- Fox Terrier de pelo duro
- Boston Terrier
- Terrier escocés
- Golden Retriever
- Labrador Retriever
- Lhasa Apso
- Shih Tzu
- Bóxer
- Dálmata
Estas alergias pueden aparecer en cualquier momento de la vida del perro, aunque suelen manifestarse con más frecuencia entre el primer y tercer año de edad. También es importante destacar que los perros mestizos no están exentos de desarrollar las mismas reacciones.
¿Cuáles son los alérgenos alimenticios más comunes?
Contrario a lo que muchos piensan, los perros no suelen ser alérgicos a los aditivos artificiales, sino a proteínas comunes presentes en sus dietas. Entre los alérgenos más frecuentemente identificados se encuentran la carne de res, responsable de aproximadamente el 34 % de los casos, seguida por los lácteos, el pollo, el trigo y el cordero. Sumado a ellos se incluyen la soja, el maíz, el huevo, el cerdo, el pescado y el arroz.
Es importante aclarar que estos alimentos no son inherentemente dañinos ni representan un riesgo para la mayoría de los perros, sin embargo, al igual que ocurre en humanos, la personalización de la dieta bajo supervisión veterinaria es fundamental en el manejo de estas alergias.
Cómo se diagnostica una alergia alimentaria en perros

Según Maturana, la única herramienta considerada fiable para confirmar este tipo de alergia es la prueba de eliminación-provocación, un protocolo que consta de tres etapas.
La primera fase consiste en la administración de una dieta de eliminación, que debe mantenerse durante al menos ocho semanas. Esta dieta incluye ingredientes limitados y seleccionados cuidadosamente, generalmente proteínas poco comunes en la alimentación habitual del perro, o proteínas hidrolizadas, que han sido descompuestas para reducir su potencial alergénico.
Si los signos clínicos disminuyen o desaparecen, se procede a la segunda etapa: reintroducir la dieta original. Si los síntomas reaparecen, se confirma la sospecha de alergia alimentaria. A continuación, se inicia la tercera fase, que consiste en volver a la dieta de eliminación y luego introducir ingredientes individuales uno a uno, con el objetivo de identificar el alérgeno específico responsable de la reacción.
Una vez hecho esto, el tratamiento consiste en evitarlo de forma permanente, para ello, existen múltiples alternativas comerciales en el mercado, así como la posibilidad de mantener una dieta casera diseñada específicamente para cubrir las necesidades nutricionales del perro sin incluir el componente desencadenante. No obstante, esta opción requiere la supervisión de un profesional veterinario especializado en nutrición para garantizar que la dieta sea completa y equilibrada.
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