“El rosado nos pone sospechosos”: el último “chiste” de Maduro que exhibe la homofobia de Estado que rige en Venezuela

El líder del régimen venezolano dio esta semana por televisión la más reciente muestra de su desprecio por la comunidad LGBT+, pero la hostilidad -discursiva, policial y legislativa- contra las diversidades ha sido una constante del chavismo todos estos años.

El comentario homofóbico que realizó este semana Maduro por televisión.

En pleno mes del Orgullo, Nicolás Maduro realizó un comentario homofóbico durante una transmisión televisiva esta semana al intentar bromear con el color de camisa de un gobernador venezolano. “Aprovecha y te pones una camisita roja. Yo me voy a poner también una camisa roja, Víctor Clark, porque estar rosaditos nos pone sospechosos a los dos, sobre todo a ti”, dijo Maduro riéndose, mientras el gobernador sonríe y niega levantando el índice de la mano.

El dictador venezolano ha realizado numerosos comentarios a través de los años que demuestran un patrón de burla y hostilidad contra la población LGBT+, en un país con centenares de denuncias por violaciones a los DDHH a miembros del colectivo y donde hay un claro rezago legislativo con respecto a las demás naciones de Latinoamérica.

A diferencia de la mayoría de los gobiernos que llegaron al poder entre finales del siglo XX y el comienzo del siglo XXI enarbolando la bandera del progresismo o el socialismo, el régimen chavista le ha dado la espalda a cualquier avance en materia de legislación de derechos a la población LGBT+, bloqueando debatir en la Asamblea Legislativa el matrimonio igualitario, incluso luego que la administración de centro-derecha de Sebastián Piñera lo impulsara en Chile.

Como si esto fuera poco, distintas organizaciones internacionales calculan en 100 mil los pacientes con VIH que debieron huir de Venezuela debido a la falta de inversión en antirretrovirales por parte del régimen de Maduro, que ha provocado una verdadera crisis de salud pública en el país.

El fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, se ha declarado en contra del matrimonio entre parejas del mismo sexo. EFE/Cristian Hernández
El fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, se ha declarado en contra del matrimonio entre parejas del mismo sexo. EFE/Cristian Hernández

Maduro ha utilizado en el pasado epítetos homofóbicos para descalificar a sus adversarios, más famosamente a Henrique Capriles, cuando dijo que a él sí le gustaban las mujeres durante un mítin político durante la campaña para las elecciones de 2013, sugiriendo a que su entonces rival no.

El carácter reaccionario del régimen venezolano también ha quedado evidenciado en las declaraciones de su cúpula política. El fiscal general de ese país, Tarek William Saab, generó un gran enojo en los movimientos LGBT+ nacional cuando en un programa online de marzo pasado se mostró en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo. “La Constitución que yo firmé y aprobamos establece el matrimonio entre un hombre y una mujer, es lo que yo defiendo”, respondió el poderoso funcionario al ser consultado sobre la posibilidad de legislar por el matrimonio igualitario.

En ese momento, un clip con sus dichos se viralizó entre el activismo y la población LGBT+ de Venezuela, generando indignación y furia. La ONG AC Venezuela Igualitaria dijo a través de su cuenta de Twitter que el fiscal general, “ni cuando fue Defensor del Pueblo ni ahora, garantiza ciudadanía a la población LGBT+”, y añadieron que una revolución que se proclamaba socialista ahora era “cristiana evangélica”.

Los dichos del fiscal fueron expresados durante la semana en la que se conmemoraba el Día de Visibilidad Trans en todo el mundo, y en la que los grupos activistas LGBT de Venezuela habían redoblado sus exigencias para aprobar algún tipo de legislación que los proteja.

Vale recordar que en 2014 distintas organizaciones LGBT+ del país caribeño elaboraron un proyecto de ley de matrimonio civil igualitario, en medio de la ola de ampliación de derechos en países como Argentina, Brasil y Uruguay.

Sin embargo, la iniciativa nunca fue llevada a comisión a la Asamblea Legislativa, la misma suerte que corrieron proyectos posteriores. Esperadas resoluciones del Tribunal Supremo de Justicia sobre la legalidad del código civil venezolano estableciendo que el matrimonio es solo entre un hombre y mujer han caído en el limbo judicial, negando cualquier posibilidad de una salida legal al bloqueo de otorgamiento de derechos.

La efervescencia de la militancia LGBT+ venezolana

Pese a esta situación, el colectivo LGBT+ se encuentra activo y en junio, tras un parón de dos años por la pandemia, ha organizado una agenda de eventos en conmemoración del mes del orgullo, con encuentros, charlas educativas y un pancartazo nacional en seis ciudades del país, entre ellas Caracas y Maracaibo. También habrá charlas sobre cómo incidir públicamente por los derechos de la comunidad diversa y un Festival por el Pride con cine y otras actividades culturales.

La población LGBT+ de Venezuela ha exigido que se aprueben el matrimonio igualitario y otras leyes para su protección, sin ser escuchadas. (REUTERS/Gaby Oraa)
La población LGBT+ de Venezuela ha exigido que se aprueben el matrimonio igualitario y otras leyes para su protección, sin ser escuchadas. (REUTERS/Gaby Oraa)

Este año, tras una serie de protestas pacíficas en mayo, también preparan una marcha para el 1 de julio en la que proyectan tener reuniones con representantes de la gobernación y legisladores con el propósito de exigirles inclusión al momento de sancionar leyes y normas en favor de la población LGBT+. Como parte de las conmemoraciones y festejos que culminan con la Marcha del Orgullo, habrá cine, rueda ciclística, tertulias educativas y actividades artísticas con drag queens.

Aunque los activistas advierten que en el régimen de Maduro se encuentran “muy lejos” de un cambio de actitud para otorgar derechos a las personas LGBT+, es desde las alcaldías y gobernaciones donde existe “voluntad política”, dijo desde Caracas el activista Lenin Castellano. En estos momentos los defensores de derechos trabajan en acciones para promover la inclusión con gobernadores, concejales y alcaldes de distintos estados venezolanos.

Paradójicamente, hay sectores que se plantean en estos momentos si salir a marchar o no, debido a la politización de la marcha sucedida en 2017, cuando un medio de comunicación, en un acto típico de propaganda del chavismo, aseguró que la población diversa estaba marchando no a favor de sus derechos sino de la Asamblea Nacional.

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