El arrepentido remisero Oscar Centeno, autor de los “Cuadernos de las coimas”, se presentó esta mañana en Tribunales para sentarse en el banquillo de los acusados y ser indagado por el Tribunal Oral Federal N° 7.
El imputado colaborador, el primero de los arrepentidos de la causa, está bajo un programa de protección y por eso llegó a Comodoro Py 2002 desde un paradero desconocido y bajo custodia de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.
Su defensa oficial informó al Tribunal que, en principio, optaría por guardar silencio y no declarar, aunque si tendrá que responder el cuestionario previo de carácter personal.
Ya declararon ante los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Cantero y Germán Castelli los exfuncionarios kirchneristas Claudio Uberti y Rafael Llorens. Luego sigue el financista Ernesto Clarens.

El juicio a Cristina Kirchner y otros 85 acusados entró en fase presencial el martes pasado, con la indagatoria de la ex presidente en los tribunales federales de Retiro.
Se juzga la presunta existencia de una asociación ilícita que durante los gobiernos kirchneristas montó un esquema de cobro de sobornos a empresarios para beneficiarlos con contratos de obra pública.
El Tribunal pasó de la virtualidad a extensas jornadas presenciales que se llevan a cabo los martes y jueves.
El ex jefe de Gabinete de ministros no hizo ningún descargo ni respondió preguntas.
Su exsecretario Hugo Martín Larraburu se sentó en el banquillo a continuación y también se negó a hacer declaraciones.
El ex titular del Órgano de Control de Concesiones Viales (OCCOVI) contó que sufrió múltiples amenazas para que deje de ser imputado colaborador, y afirmó que desde hace un mes está aislado en el Hospital Central Penitenciario de la cárcel de Ezeiza.
“Ratifico plenamente mi condición de colaborador arrepentido en este juicio. Hoy no estoy en condiciones de ampliar mi declaración”, comenzó el acusado, ante una sala casi vacía.

En el penal, pasa sus días “sin posibilidad de realizar alguna actividad, con la excepción de 15 minutos para llamar y otros 15 minutos para ducharme”, relató.
“Vivo en un estado de terror permanente. Para muchos soy un buchón y no un imputado colaborador”, siguió Uberti.
Y completó: “No soy un traidor, tampoco me considero un valiente, pero sí me siento indemne y con miedo, estoy cansado y sometido a una gran angustia desde 2007″.
Lo pidió la fiscal general Fabiana León, a partir de las amenazas que recibió el exfuncionario del kirchnerismo.
Según trascendió, en los últimos días recibió presiones para que desista de su condición de imputado arrepentido.
El imputado arrepentido relató una reunión ocurrida en el 2016 con el empresario y primo del expresidente Mauricio Macri, Ángelo Calcaterra: “Él tenia tres o cuatro contratos de sumo interés. El soterramiento del Tren Sarmierto, una central térmica en La Plata, con la que teníamos muchos problemas técnicos, y alguna otra obra mas”.
Según Llorens, el Gobierno tenía “un interés y una necesidad práctica de que se ejecutara lo antes posible, porque teníamos problemas de luz y gas”.
Entonces, dijo, lo fue a ver “en un rol político”. Y se sinceró: “Lo fui a apretar”. Sorprendida, la fiscal Fabiana León le pidió que lo repita, y Llorens volvió a decirlo con una sonrisa.
“Le fui a decir que necesitábamos que se terminara la obra. Una central térmica implica que mucha gente tenga luz, en el marco de una crisis energética”, completó el exfuncionario.
Consultado por el juez Germán Castelli, el exencargado de Asuntos Jurídicos de Planificación Federal reconoció que “alguno de los acontecimientos que el señor Centeno señala en los cuadernos efectivamente puede haber sucedido”.
Recordó varios episodios descriptos que se constatan con reuniones y viajes que efectivamente se hicieron, aunque remarcó que puede haber matices: “Él marca dos veces que fui a comer con Otero en Puerto Madero, yo recuerdo una sola”.
También señaló: “Me ha llevado a Olivos, con Baratta, he viajado muchas veces con él”.
“Hay lugares -de los mencionados en los cuadernos- que uno intuye que puede haber estado, pero no puedo aseverarlo”, concluyó Llorenes
El ex funcionario respondió que conocía al arrepentido remisero autor de los cuadernos Oscar Centeno, quien también esta en la sala de audiencias para ser indagado.

“A Centeno lo conocía por el trabajo en el Ministerio, era el chofer de Roberto (Baratta) y en algún momento me ha llevado a mí a algunos lugares”, refirió.
Gabriel Palmeiro, abogado del ex ministro de Planificación Julio De Vido, preguntó a LLorens si su ex jefe alguna vez le pidió algo contrario a sus funciones. “Nunca me lo pidió ni sucedió”.
“Entre las bondades de haber ocupado el cargo público tuve la suerte de que De Vido siempre me respetó mucho profesionalmente, nunca me hubiera planteado una cosa así”.
El letrado avanzó entonces sobre un punto central de la acusación y preguntó de manera directa si De Vido lo había instruido para recibir dinero. “No”, respondió Llorens.
Finalmente, ante la consulta sobre si tenía conocimiento de que el ex ministro hubiera percibido dinero, reiteró: “No”.
Las defensas insisten en repreguntarle sobre el episodio que narró con el fiscal Stornelli. Hubo “declaraciones públicas del propio fiscal diciendo barbaridades jurídicas”, contestó ante una pregunta del abogado José Manuel Ubeira. “Había tenido una entrevista con el doctor Stornelli, solo”, recordó y mencionó que lo contó en una de sus ampliaciones de declaración indagatoria en el juzgado de Claudio Bonadio.
El defensor de Cristina Kirchner, Carlos Beraldi, preguntó a Llorens sobre el episodio que el acusado había relatado respecto del fiscal Carlos Stornelli y le pidió precisiones. En particular, consultó si el hecho había ocurrido dentro del juzgado del entonces juez Claudio Bonadio y si podía detallar la conversación.
Llorens confirmó que fue en el juzgado y respondió: “Fue corta la frase del doctor y fue corta mi respuesta. Me sugiere que me acogiera a la figura del arrepentido. ‘Vos me conocés, no tengo nada que arrepentirme, no me voy a arrepentir y no voy a mandar en cana a nadie’”, relató que le contestó.
Stornelli “puso cara de sapo que lo sacan del pozo y se fue. Después me mandaron a Ezeiza”.
El acusado admitió que mantuvo reuniones fuera del ámbito formal del Ministerio en el marco de la ejecución de contratos. “¿Es lo ideal? No, pero no cometí ningún delito”, sostuvo. En ese contexto, mencionó un encuentro con Ángelo Calcaterra, al que vinculó con “problemas en la ejecución de los contratos”.
También explicó que, en distintas oportunidades, intervino directamente para destrabar obras públicas. “He ido a apurar a empresarios para que llevaran adelante la obra. Por lo general eran obras absolutamente relevantes para resolver problemas que tenía el Estado en ese momento”, afirmó. En la misma línea, indicó que representó al Ministerio en conciliaciones obligatorias en distintos puntos del país.
“No era mi función, pero lo hice porque había que resolver problemas”.

Ante preguntas de la querella de la Unidad de Información Financiera cuestionó con dureza al financista arrepentido en la causa por la “ruta del dinero K” Leonardo Fariña. “No lo conozco ni quiero conocerlo”, aseguró. Y agregó que lo pidió como testigo en el juicio Cuadernos para “que venga a participar de este proceso” porque lo acusó sin conocerlo.
“Sin haber venido siquiera a mi despacho, me estuvo embadurnando con la comisión de delitos sin conocerme, que es una de las cosas raras de esta causa”.
Además, señaló que Fariña se presentó espontáneamente en la fiscalía de Carlos Stornelli y aportó un escrito en el que, según dijo, “habla con precisión casi milimétrica de supuestos delitos”. “El señor Fariña es uno de los mitos que quiero que venga a participar de este proceso por estas situaciones”, concluyó.
Llorens, ex secretario de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Planificación Federal en el kirchnersimo, respondió preguntas a la fiscal Fabiana León vinculadas a encuentros con empresarios y control de licitaciones.
“He tenido reuniones dentro del Ministerio, fuera del Ministerio, en restaurantes, en oficinas de abogados de las empresas”, sostuvo al ser consultado sobre su vínculo con empresarios.
El ex funcionario explicó que, en el marco de sus funciones, se encargaba de revisar aspectos formales de los procedimientos. “Revisaba pasos de los procesos licitatorios”, indicó.
Ante la mención de los registros del chofer Oscar Centeno, que documentan supuestos encuentros en distintos lugares, Llorens no negó esos contactos y los encuadró en una dinámica habitual de trabajo y relaciones personales.
“En los cuadernos del señor Centeno se mencionan varios lugares donde he ido a comer. Hay infinidad de reuniones que se mencionan que pueden ser formales e informales. Informales implican ir a comer con una persona con la que uno tiene relación”, afirmó.




