
Entre casi cien imputados, Víctor Alejandro Manzanares, el ex contador de los Kirchner, fue un verdadero distinto, el arrepentido de arrepentidos en la historia de la corrupción política reciente.
Sus declaraciones ante la Justicia eran casi bíblicas. Pidió perdón en la primero de ellas, una de tantas. Primero, a los amigos de su padre, todos fallecidos. Después, a toda su familia, a su mujer y a sus hijos. Luego, Manzanares, hombre de Rio Gallegos, hijo de un conocido contador de la ciudad, dijo: “Y al pueblo de Río Gallegos, para quien pude haber lucido como una estrella, pero les fallé al decidir ingresar en las tierras de la oscuridad”. Climático es poco.
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Así, el sistema penal lo trató de manera acorde. El juez Claudio Bonadio lo aceptó como un imputado colaborador en el caso de los cuadernos de las coimas en marzo de 2019, luego de su primer testimonio. Para ese entonces, Manzanares, hombre de Santa Cruz, había pasado varios meses detenido en el penal de Marcos Paz, un encierro solitario y triste, en el que incluso pedía a sus abogados que no intentaran soltarlo, al considerarse culpable. En rigor, no estaba preso por el caso Cuadernos, sino por la causa Los Sauces, una de tantas en la historia del kirchnerismo, por la que el contador terminó arrestado en 2017, un año antes de la explosión de los cuadernos.
Lo trasladaron de aquí para allá en Comodoro Py como si fuera un capo narco, con casco, chaleco, esposas y miembros fuertemente armados de las cuatro fuerzas federales que formaban una cápsula a su alrededor. Finalmente, tras la muerte de Bonadio, la Justicia lo procesó como integrante de una sociedad ilícita dedicada al lavado de dinero. Lo embargaron por $15 mil millones.
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Estaba acusado de formar parte del tramo final del dinero de los cuadernos de las coimas, el lavado de una fortuna de al menos 70 millones de dólares, el presunto dinero de los sobornos recolectado por Roberto Baratta, trasladado y registrado por su remisero, Oscar Centeno y entregado al fallecido secretario de Néstor Kirchner, Daniel Muñoz, en un expediente paralelo que continúa abierto hasta hoy. a la espera de ser enviado a juicio.
Una serie de empresas vinculaban al contador con Muñoz, claves para entender la ruta de esa plata, en gran parte convertida en 14 departamentos de lujo en Miami y New York, que luego fueron revendidos, con el dinero circulado a través de firmas en México y Hong Kong. Sin embargo, a pesar de toda esa trama offshore, todo empezaba por casa, en Santa Cruz.
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En su declaración, Carolina Pochetti aseguró: “Sí, mi contador era Alejandro Manzanares. Yo no elegí a mi contador, me lo eligió mi marido”. Carlos Temistocles Cortez, presunto testaferro, reconoció: “A Manzanares lo conozco de toda la vida, fui con él al colegio, en años diferentes”.

Seis veces yo debo
En 2009, Manzanares conformó el directorio de la firma Cayuqueo, junto a Carolina Pochetti, viuda de Muñoz y Franco, hijo del fallecido Muñoz, ambos procesados junto a él. Al año siguiente, presidió Madaco SA, otra empresa investigada en Comodoro Py. En su procesamiento, la Justicia federal embargó los fondos de ambas sociedades, usadas supuestamente como máscara para adquirir propiedades. Uno de esos inmuebles, ubicado en la calle Pedro Rivera, fue comprado en marzo de 2007 por 230 mil dólares, de acuerdo a la investigación del fiscal Carlos Stornelli.
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Una mujer de la familia Muñoz, investigada en el caso, compró tres propiedades en CABA como apoderada de Madaco. Franco Muñoz intervino como vicepresidente en la sociedad, de acuerdo a un fallo reciente de la Sala I de la Cámara Federal que confirmó varios procesamientos en el caso. Otros negocios, que revelan los movimientos del club de amigos de Rio Gallegos en torno a Muñoz, vinculan al contador a otros investigados.

De todos los arrepentidos, Manzanares fue, quizás, el que más visitó Comodoro Py para confesarse. Hubo un intento de acercarse a la Justicia en noviembre de 2018. En febrero de 2019, Stornelli escuchó al ex contador –preso entonces por la causa Los Sauces- y firmó el acuerdo de imputado-colaborador. Hubo dos ampliaciones más y una cuarta presentación ante la fiscalía para pedir la protección del Ministerio de Justicia. La quinta vez que Manzanares volvió a tribunales fue para reunirse con el juez Bonadio y contestar las preguntas del juez.
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En febrero de 2022, Manzanares pidió declarar en Comodoro Py una vez más.
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