Este video presenta un recorrido visual por escenarios asociados a Jack el Destripador, incluyendo calles oscuras, el Big Ben y un cementerio. Muestra la silueta de un hombre y un posible sospechoso en vestimenta de época. Se abordan las preguntas sobre la identidad del asesino, sus ataques y la posible relevancia de una prueba de ADN en la investigación histórica. El contenido es una producción de Infobae.
El primer rellano de George Yard Buildings olía a orina y madera podrida. A las 4:45 de la madrugada del 7 de agosto de 1888, John Reeves bajaba las escaleras para iniciar su jornada de trabajo cuando la luz del alba le mostró algo que no pudo olvidar el resto de su vida: un cuerpo de mujer tendido boca arriba en un charco de sangre, la ropa levantada hasta la cintura, inmóvil.
El médico contó 39 puñaladas distribuidas desde la garganta hasta el abdomen. Alguien había necesitado dos armas distintas para matarla. Ese alguien pasaría a la historia con un nombre que Londres nunca olvidaría: Jack el Destripador.
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La mujer era Martha Tabram, nacida el 10 de mayo de 1849 en Southwark, al sur de Londres. Vendedora ambulante, prostituta ocasional, residente de casas de huéspedes que cambiaban de inquilino cada noche por cuatro peniques.
La noche anterior había estado bebiendo en el pub Angel and Crown junto a una compañera conocida como “Pearly Poll” —cuyo nombre real era Mary Ann Connolly— y dos soldados. A las 11:45 del 6 de agosto, las dos mujeres se separaron de sus clientes. Tabram se internó en el oscuro callejón de George Yard con el que le había correspondido. Nadie volvió a verla con vida.
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El doctor Timothy Robert Killeen llegó a la escena pasadas las 5:00 de la mañana y estimó que llevaba muerta alrededor de tres horas. Su examen reveló que la mayoría de las heridas habían sido producidas por un cuchillo de bolsillo común, pero una profunda laceración en el esternón era diferente: solo podía haber sido obra de “un instrumento largo y fuerte, posiblemente una bayoneta de espada o un puñal”, según recoge Jack the Ripper Archive. Dos armas, un mismo cuerpo, ningún sospechoso.
El Whitechapel de 1888 era una zona de hacinamiento brutal. Decenas de miles de inmigrantes y desposeídos se apretujaban en callejones sin alumbrado, y cientos de mujeres en situación de extrema vulnerabilidad operaban cada noche expuestas a la violencia de clientes anónimos en la oscuridad, según consigna Whitechapel Jack. En ese escenario, la muerte de Tabram generó alarma, pero no pánico. Lo que vendría después sí lo haría.
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La discusión sobre la primera víctima
El debate sobre si Martha Tabram fue realmente la primera víctima de Jack el Destripador persiste entre los especialistas en el caso, conocidos como Ripperologists. El argumento central en su contra es el método: el asesino del Destripador empleaba cortes con un instrumento de filo largo, mientras que Tabram fue acribillada a puñaladas.
Aun así, la brutalidad del ataque y su proximidad con los crímenes posteriores llevaron a numerosos investigadores a sostener lo contrario. Jack the Ripper Archive concluye que “es posible que Martha Tabram, asesinada en las primeras horas del 7 de agosto de 1888 en el oscuro primer rellano de George Yard Buildings, haya sido la primera víctima en morir a manos de Jack el Destripador”.
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El crimen de Mary Ann Nichols
Apenas 24 días después, en la madrugada del 31 de agosto, un carretero llamado Charles Allen Cross descubrió a las 3:40 lo que creyó era una lona tirada frente a la entrada de un establo en Buck’s Row, una calle estrecha y sin luz de Whitechapel.
Al acercarse, comprendió que era el cuerpo de una mujer. Mary Ann Nichols —conocida en los lodging houses como “Polly”— yacía boca arriba con los ojos abiertos y las piernas estiradas. Tenía 43 años y la garganta abierta de oreja a oreja.
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El doctor Rees Ralph Llewellyn llegó a las 4:00 de la mañana. La autopsia reveló el alcance total del ataque: dos cortes profundos en la garganta, el primero de aproximadamente 10 centímetros y el segundo de unos 20 centímetros, que había seccionado la arteria carótida hasta la columna vertebral.

En el abdomen, una cuchillada irregular y dentada desgarró el lado izquierdo inferior hasta casi el esternón, dejando los intestinos expuestos. Otras laceraciones cruzaban el lado derecho del torso. Dos pequeños hematomas en ambos lados de la mandíbula revelaban que el asesino había sujetado el cuello de la víctima antes de degollarla, según detalla The Jack the Ripper Tour.
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“Polly” nació el 26 de agosto de 1845 en la City de Londres y se casó a los 18 años con William Nichols, un operario impresor. Tuvieron 5 hijos. La separación llegó en 1880: él la llamaba borracha; ella lo acusaba de infidelidad. A partir de ese quiebre, alternó entre workhouses —las casas de trabajo victorianas donde los indigentes intercambiaban labor por techo—, casas de huéspedes baratas y la calle.
En 1887 llegó a dormir a Trafalgar Square. En 1888 logró emplearse como sirvienta doméstica, pero abandonó el puesto a los tres meses robando ropa, según consigna Crime and Investigation.
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La última noche de su vida quedó reconstruida con precisión a partir de varios testimonios. A las 12:30 del 31 de agosto salió del pub Frying Pan, en Brick Lane. A la 1:20 de la madrugada la rechazaron en su casa de huéspedes en Flower and Dean Street porque no tenía los 4 peniques del alquiler. Señaló su sombrero nuevo con confianza: “Enseguida consigo mi dinero para la cama. Miren qué bonete tan alegre tengo”.
Esa misma noche había gastado tres veces el precio de la cama en alcohol. A las 2:30, su conocida Emily Holland la encontró tambaleante en una esquina de Whitechapel Road. Fue la última persona en verla con vida. 70 minutos después, “Polly” Nichols estaba muerta en Buck’s Row con la garganta abierta.
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El impacto en Londres
El inspector John Spratling, de la Policía Metropolitana de Londres, llegó a las 4:30 de la madrugada para iniciar las pesquisas. A las 5:20, el cuerpo fue trasladado al depósito de Old Montague Street. A las 7:30 de esa tarde, Mary Ann Monk, una conocida de la víctima, identificó formalmente el cadáver.

La prensa londinense, que ya cubría la muerte de Tabram con alarma creciente, encontró en el asesinato de Nichols —más mutilado, más deliberado, más sistemático— la confirmación de los peores temores: había un asesino serial actuando en las calles de Whitechapel.
Cuatro crímenes más atribuidos al mismo autor seguirían en las semanas posteriores: Annie Chapman el 8 de septiembre, Elizabeth Stride y Catherine Eddowes la madrugada del 30 de septiembre y Mary Jane Kelly el 9 de noviembre. Todos en el mismo radio de calles. Más allá de Martha, estas cuatro mujeres y Nichols fueron apodadas como las “5 canónicas”, por la similitud indiscutida de los asesinatos. Todos con la misma firma sobre el cuerpo.
La pista de Mitre Square
Pasaron 131 años para que el caso más frío de la era victoriana volviera a conmocionar al mundo. En 2019, Jari Louhelainen, bioquímico de la Universidad John Moores de Liverpool, extrajo ADN mitocondrial de un chal de seda con manchas de sangre y semen que el coleccionista Russell Edwards había comprado en una subasta en 2007. La prenda, según el vendedor, habría sido hallada junto al cuerpo mutilado de Catherine Eddowes en Mitre Square la madrugada del 30 de septiembre de 1888.

Las muestras coincidieron con el ADN de descendientes vivos de Eddowes, pero encontraron a alguien más: Aaron Kosminski, un barbero polaco de 23 años que los detectives victorianos ya tenían en su lista. Los resultados se publicaron en el Journal of Forensic Sciences; era la primera vez que una hipótesis sobre la identidad del Destripador tenía una base científica.
La prenda, sin embargo, nunca tuvo una cadena de custodia oficial que lo situara en Mitre Square aquella madrugada. Solo eran las argumentaciones del coleccionista. Y había algo más: el ADN mitocondrial podía corresponder a miles de londinenses de la época. De acuerdo con los detractores, citados por Science, los autores ni siquiera publicaron las secuencias completas del ADN. Eso provocó más dudas. Y, al final, de Jack el Destripador solo quedó su firma sangrienta.
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