
Skylar Neese tenía 16 años cuando sus dos mejores amigas la sacaron de su casa en la madrugada del 6 de julio de 2012, la llevaron a un camino rural en Pensilvania y la apuñalaron hasta matarla. La razón que una de ellas le daría meses después a la policía fue tan escueta como perturbadora: “No nos caía bien”.
El crimen tardó casi un año en resolverse. Shelia Eddy y Rachel Shoaf, las mismas chicas que habían ayudado a buscarla (mientras se pensaba que Skylar estaba desaparecida) y enviado mensajes de apoyo a su familia, eran las asesinas.
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Skylar creció en Star City, una pequeña ciudad del norte de Virginia Occidental, Estados Unidos, en el seno de una familia donde era hija única. Sus padres, Mary y Dave Neese, la describían como una adolescente responsable, estudiosa y empática. Era alumna de honor en la Universidad High School de Morgantown y trabajaba a tiempo parcial en un local de la cadena de comida rápida Wendy’s. “Era como una psicóloga infantil para sus amigos”, recordó Mary. “Siempre estaba escuchando sus problemas y dándoles consejos”, agregó.

Su amiga Ariah Johnson, que compartía con ella la banda de música del colegio, la describió como alguien capaz de acercarse a un desconocido y ponerse a charlar con él sin pensarlo dos veces. Skylar soñaba con estudiar Derecho y convertirse en fiscal. “Quería encerrar a los tipos malos”, dijo Mary.
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Conoció a Shelia Eddy a los ocho años, en un campamento de verano. Las dos crecieron juntas, y la relación entre ellas era tan estrecha que Eddy entraba a la casa de los Neese sin golpear la puerta. Mary la trataba como a una hija más.
Rachel Shoaf se incorporó al grupo al comienzo del noveno grado, cuando llegó como alumna nueva al colegio. Era miembro del departamento de teatro y provenía de una familia católica estricta. Según sus compañeros, admiraba a Eddy por su actitud despreocupada. “Una vez que Rachel entró al grupo, siempre las veías a las tres juntas”, contó Johnson.
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Con el tiempo Eddy y Shoaf se fueron acercando entre sí y Skylar empezó a quedar afuera del triángulo. Su amigo Eric Finch recordó que ella le comentaba que la habían excluido de salidas al shopping. “La sacaba de quicio que no la incluyeran”, dijo.

Las tensiones quedaron registradas en Twitter. En mayo de 2012, Skylar escribió: “Sos una careta de mierda y obviamente una idiota si pensabas que no me iba a enterar”. El día antes de desaparecer, publicó: “Que hagas esas cosas es la razón por la que NUNCA voy a poder confiar completamente en vos”. Eddy también había tuiteado, aparentemente dirigiéndose a una de sus amigas: “Sabía que había una razón por la que te odiaba tanto”.
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El 5 de julio de 2012, Skylar volvió a su casa después de su turno en Wendy’s. Alrededor de las 22 saludó a sus padres, se dio una ducha y se fue a su cuarto. Dave y Mary no volvieron a verla con vida.
En la madrugada, Skylar salió por la ventana de su habitación. Las cámaras de seguridad del edificio la captaron caminando hacia un auto gris cerca de un contenedor de basura, a las 12:30. El auto arrancó a las 12:35.
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A la mañana siguiente, Dave fue a buscarla a su cuarto durante su descanso en el trabajo. La puerta estaba con llave, algo que ella casi nunca hacía. Cuando logró abrirla, la cama estaba sin deshacer y el mosquitero de la ventana había sido removido.
Mary estaba en el trabajo cuando su marido la llamó. En un primer momento pensó que Skylar podía estar con Eddy, de compras. logró comunicarse con Eddy, que le dijo que no sabía nada.
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A las 16, Skylar no había aparecido para su turno en Wendy’s. Era la primera vez que faltaba sin avisar. “Ella nunca hacía eso”, dijo Dave. Fue entonces cuando llamaron a la policía.

La oficial Jessica Colebank, de la policía de Star City, fue asignada al caso. Esa misma tarde, Eddy llegó a la casa de los Neese con su madre y ofreció una explicación: ella y Shoaf habían recogido a Skylar la noche anterior, habían dado una vuelta en auto y la habían dejado cerca de su casa alrededor de la medianoche.
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Los Neese revisaron el video de seguridad. Las imágenes no mostraban a Skylar siendo dejada antes de medianoche. Mostraban el momento en que el auto volvía a buscarla, después de que ella ya había regresado a casa.
Colebank notó algo más: los relatos escritos de Eddy y Shoaf eran casi idénticos, palabra por palabra. “La historia de nadie es exactamente igual a menos que esté ensayada”, dijo la oficial.
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Los registros telefónicos confirmaron que los celulares de ambas chicas se habían conectado a una torre cercana a la frontera con Pensilvania alrededor de las cuatro de la mañana, pese a que ellas aseguraban haber estado durmiendo en sus casas. Las cámaras de una estación de servicio Sheetz captaron el auto de Eddy pasando cerca de la casa de Skylar a las 12:39, en dirección a Blacksville, Virginia Occidental, hacia el oeste, no hacia el este como ellas habían dicho.

El sargento Ronnie Gaskins, de la Policía Estatal de Virginia Occidental, intentó durante meses que alguna de las dos hablara. “Les dijimos: ‘Si están siendo amenazadas por alguien, avísennos’. Pero no conseguíamos ninguna cooperación”, declaró.
En noviembre de 2012, A Eddy la sometieron a un detector de mentiras. Tras fallar la prueba, admitió que habían recogido a Skylar a las 12:31, pero afirmó que ella se había bajado del auto para ir a una fiesta.
El 28 de diciembre de 2012, la madre de Rachel Shoaf llamó al 911 desde el condado de Monongalia. “Tengo un problema con mi hija de 16 años. No puedo controlarla. Nos está golpeando, está gritando, está corriendo por el vecindario”. En el fondo de la llamada se escuchaba a Rachel llorar sin parar. Shoaf fue trasladada a una clínica psiquiátrica, donde pasó cinco días. El 3 de enero de 2013, durante una entrevista de cuatro horas con la policía, confesó todo.

Según su relato, ella y Eddy habían planeado el asesinato un mes antes, en una clase de ciencias. Shoaf tomó una pala de la casa de su padre. Eddy sacó dos cuchillos de la cocina de su madre. También tenían artículos de limpieza y ropa para cambiarse.
Esa noche llevaron a Skylar a un camino rural en el condado de Greene, Pensilvania, apenas cruzando la frontera estatal. Las tres bajaron del auto y fumaron marihuana. Cuando Skylar se dio vuelta, Eddy y Shoaf contaron hasta tres y le clavaron los cuchillos en la espalda y el cuello.
“Le pregunté a Rachel: ‘¿Qué dijo Skylar?’”, recordó Gaskins. “Me dijo que Skylar solo gritó: ‘¿Por qué? ¿Por qué?’”
Shoaf llevó a los investigadores hasta el lugar donde habían dejado el cuerpo, cubierto con ramas, al costado de un camino rural. En 2023, ante una junta de libertad condicional, Shoaf añadió otra versión: ella y Eddy eran amantes en secreto y temían que Skylar las expusiera.
El 1 de mayo de 2013, Eddy y Shoaf fueron detenidas. Shoaf se declaró culpable de asesinato en segundo grado y fue condenada a 30 años de prisión. Eddy se declaró culpable de asesinato en primer grado el 24 de enero de 2014 y fue sentenciada a cadena perpetua.

Ambas tienen hoy 29 años y están alojadas en el Centro Correccional Lakin de Virginia Occidental desde 2014. Shoaf fue elegible para una audiencia de libertad condicional en junio de 2025, pero optó por renunciar a ella. Ya le habían negado la libertad condicional en 2023 y en 2024. Su próxima audiencia posible será en junio de 2026. Eddy, en cambio, no podrá solicitar la condicional hasta 2028.
Dave Neese se presentó en las audiencias anteriores de Shoaf para oponerse a su liberación. La llamó “soplona” y a ambas las definió como “asesinas a sangre fría que no merecen volver a caminar libres jamás”.
Tras el crimen, Mary y Dave impulsaron la sanción de la Ley Skylar en Virginia Occidental, que modificó los protocolos de búsqueda de menores desaparecidos para emitir alertas Amber de forma inmediata, sin necesidad de esperar pruebas de secuestro. La pareja dejó el departamento donde vivían y se mudó a Pensilvania. “Vivir sin Skylar es un infierno puro”, dijo entonces Dave.
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