De su crianza en un prostíbulo a figura emblemática del soul: la vida de excesos, violencia y gloria de James Brown

Ícono central de la música estadounidense del siglo XX, su recorrido combinó una influencia artística decisiva, un fuerte compromiso con el orgullo afroamericano y una trayectoria personal atravesada por conflictos, denuncias y disputas familiares que se extendieron más allá de su muerte

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James Brown durante una de
James Brown durante una de sus presentaciones en vivo, célebres por la intensidad física y la innovación escénica (The Grosby Group)

Fue una de las figuras más influyentes y complejas de la cultura estadounidense. La madrugada del 25 de diciembre de 2006, el “Padrino del Soul” moría a los 73 años en el Emory Crawford Long Hospital de Atlanta debido a una neumonía, según la información de su agente a los medios estadounidenses.

La importancia de James Brown en la sociedad estadounidense trasciende su extraordinario aporte musical. A partir de los años 60, se convirtió en un referente del activismo afroamericano. El día posterior al asesinato de Martin Luther King Jr., Brown ofreció un concierto televisado en Boston, un gesto que fue decisivo para evitar disturbios en la ciudad. Ese mismo año, con la grabación de “Say It Loud – I’m Black and I’m Proud” (Decilo en voz alta, soy negro y estoy orgulloso), selló su condición de portavoz del orgullo negro y la lucha por los derechos civiles, en un contexto de segregación racial y violencia creciente.

La vida de Brown no se caracterizó por ser pacífica, sino más bien turbulenta a raíz de una infancia muy difícil. Su muerte no fue distinta: desencadenó una serie de disputas legales y familiares en torno a la herencia y el destino de su legado, que incluyó la creación de una fundación destinada a beneficiar a niños desfavorecidos y la administración de sus derechos musicales. El testamento, cuya apertura resultó sorpresiva para su entorno, excluyó a varios de sus hijos y a su última pareja, Tomi Rae Hynie, provocando una batalla judicial que persiste en la memoria pública, según Augusta Chronicle y The New York Times.

Su labor artística fue reconocida tanto por el Salón de la Fama del Rock and Roll como por la industria, que le concedió el premio Grammy honorífico a la trayectoria en 1992. En sus últimas apariciones, como la ceremonia en Alexandra Palace en Londres un mes antes de su muerte, Brown recibió homenajes que ratificaron su estatus de gran estrella de la música.

Criado en un entorno de
Criado en un entorno de abandono y carencias, se transformó en uno de los artistas más influyentes del siglo XX (Foto: Archivo)

Los primeros años de vida de James Brown transcurrieron en condiciones de extrema pobreza en una zona boscosa a las afueras de Barnwell, Carolina del Sur. Nacido el 3 de mayo de 1933 en el seno de una familia sin recursos, Brown llegó al mundo en una choza de madera de una sola habitación, sin agua, electricidad ni ventanas. Su madre Susie tenía apenas 16 años cuando dio a luz. Su padre era un trabajador que solía viajar. El niño fue abandonado por sus padres antes de cumplir los cinco años. Fue entonces cuando su papá lo dejó en Augusta, Georgia, donde quedó bajo la tutela de su tía Honey (Miel). Esta mujer regentaba un hotel precario que funcionaba simultáneamente como prostíbulo y sala de juego clandestino.

La vivienda albergaba a numerosos niños de la familia, todos ellos inmersos en un ambiente de alcohol, drogas y prostitución, escenario que marcó profundamente la niñez del músico y condicionó sus perspectivas de futuro. Desde pequeño, debió ganarse la vida: trabajó como limpiabotas, jornalero en campos de algodón y hasta llegó a invitar a soldados a la casa para que consumieran los servicios de las prostitutas. La falta de recursos lo obligó a abandonar la escuela a los 12 años, por no disponer de ropa adecuada. En la calle, comenzó a involucrarse en actividades delictivas que lo llevaron a ser arrestado y enviado a un reformatorio juvenil cuando tenía 16.

En medio de ese contexto de abandono paterno y hostilidad, la música se transformó en su refugio. Encontró consuelo en los cantos de gospel en la iglesia y, de manera autodidacta, aprendió a tocar el piano, la guitarra y la armónica desde los siete años. A pesar de las adversidades, su innato amor por la música resultó fundamental para su supervivencia y su posterior proyección artística.

El ascenso de Brown en el universo musical estadounidense comenzó tras su liberación del reformatorio, cuando el músico Bobby Byrd lo invitó a unirse a su banda de gospel, que más tarde adoptaría el nombre de The Famous Flames. El grupo debutó en 1955 con el sencillo “Please, Please, Please”, una balada marcada por la repetición de la súplica y la poderosa interpretación vocal de Brown, que alcanzó el número 6 en las listas de R&B y vendió un millón de copias. Ese éxito le aseguró un contrato con el sello King/Federal y marcó el inicio de una carrera fundamental para el soul y el rhythm & blues.

James Brown y Bobby Byrd con Sex Machine en 1971

A fines de los años 50 y durante la década siguiente, la estrella consolidó su posición mediante giras incesantes y conciertos en vivo reconocidos por su energía desbordante y una coreografía original, marcada por movimientos electrizantes, saltos, aperturas de piernas, pasos de gran equilibrista. Un showman absoluto.

La grabación de “Live at the Apollo” en 1962, costeada por el propio Brown, fue uno de los primeros grandes álbumes en vivo en convertirse en fenómeno comercial y un hito que reflejó tanto su visión artística como su apuesta por la innovación. Este disco, junto con éxitos como “Try Me”, “Night Train”, “I Got You (I Feel Good)” y “Papa’s Got a Brand New Bag”, consolidó su reputación como pionero del funk, estilo que él mismo definió al desplazar el énfasis de la melodía hacia el ritmo y que influyó decisivamente en la dirección futura de la música negra en Estados Unidos.

La experimentación rítmica alcanzó su máxima expresión en composiciones como “Cold Sweat” y “Sex Machine”, donde el uso de síncopas, líneas de bajo musculosas y la marcación del downbeat se convirtieron en rasgos distintivos del funk como género autónomo. La irrupción de The J.B.’s, banda formada tras la separación de Brown de The Famous Flames, permitió explorar aún más los límites de este lenguaje musical y contribuyó, junto con la colaboración de músicos como Bootsy Collins, Fred Wesley y Maceo Parker, a la gestación de un sonido que tendría un eco duradero en el rap, el disco y el hip-hop.

Mick Jagger reveló que inspiró
Mick Jagger reveló que inspiró muchos de sus movimientos en James Brown (Kamil Krzaczynski / AFP) (Crédito: David Corio)

Mick Jagger, Michael Jackson y David Bowie, declararon públicamente su admiración y la inspiración tomada de su arte. Mick Jagger, por ejemplo, confesó a la revista Rolling Stone y a Time haber adoptado movimientos escénicos de Brown en sus primeros años con los Rolling Stones.

Su apodo de “el hombre más trabajador del mundo del espectáculo” y los reconocimientos institucionales sellaron una carrera marcada por la innovación incesante y la capacidad de reinventar la música popular.

Una vida turbulenta

La vida de James Brown estuvo atravesada por relaciones conflictivas y episodios de violencia, que dejaron en evidencia la complejidad de una figura que, puertas adentro, tuvo problemas tan notorios como sus triunfos en público.

Varios de sus matrimonios terminaron en escándalo y demandas; su hija Yamma Brown relató en el libro Cold Sweat: My Father James Brown and Me los episodios de maltrato físico y psicológico hacia su madre, Deirdre Jenkin, segunda esposa del cantante. También se registraron denuncias y acusaciones de violencia por parte de otras parejas, entre ellas Adrienne Rodríguez y Tomi Rae Hynie, con quienes mantuvo vínculos marcados por el conflicto. Entre 1987 y 1995, Brown fue arrestado en cuatro ocasiones por cargos relacionados a violencia doméstica, y en 2004 fue sancionado económicamente por la justicia

La controversia no se limitó a su vida de pareja. En 1988, Jacque Hollander lo denunció por violación a punta de pistola durante un viaje por ruta; aunque la demanda fue desestimada por prescripción, el caso volvió a la escena pública años después, volviendo a ensombrecer su trayectoria. Además de los problemas personales, la carrera de Brown acumuló episodios de consumo de drogas, tenencia ilícita de armas, fraude fiscal y repetidas estancias en prisión, incluida una condena de seis años en 1988 de la que salió en 1991. Dos de sus hijas llegaron a demandarlo por el uso de letras compuestas en la infancia en conjunto, y los conflictos por la herencia tras su muerte reavivaron las tensiones familiares.

Brown en los años 60,
Brown en los años 60, cuando se convirtió en una voz central del orgullo afroamericano en Estados Unidos (foto: Wikipedia)

Tras el fallecimiento de James Brown, la lectura de su testamento desató una batalla legal y mediática que puso de manifiesto las profundas divisiones entre sus herederos y allegados. Brown había creado en el año 2000 una fundación para administrar tanto los derechos de sus composiciones, como “Sex Machine” y “Please, Please, Please”, como su propiedad de casi 25 hectáreas en Beech Island, cerca de Augusta, Georgia. El documento, cuya apertura sorprendió al entorno familiar, destinó la mayor parte de su millonaria herencia a un hogar para niños, mientras que los seis hijos adultos solo recibieron objetos personales, como prendas de vestir, joyas y vehículos.

La exclusión de Tomi Rae Hynie, su última pareja, y de su hijo menor, James Brown II, de cinco años, profundizó las tensiones y motivó que todos los miembros de la familia se enfrentaran públicamente, según lo reportado por Augusta Chronicle y la agencia DPA.

Los hijos solicitaron la intervención de la justicia para reemplazar a los administradores de la herencia, acusándolos de mala gestión y presuntos desvíos de fondos. Albert Dallas, abogado de Brown y uno de los encargados de la fundación, defendió el cumplimiento de la voluntad del artista en declaraciones a The New York Times, al tiempo que recordó la relación distante que Brown mantuvo con parte de su descendencia.

La prolongada disputa impidió la sepultura del cuerpo de Brown durante más de dos meses, mientras se resolvían diferencias entre los herederos y se debatía el destino definitivo de su legado. Paralelamente, Tomi Rae Hynie y otros familiares continuaron su lucha en los tribunales por el reconocimiento de derechos sucesorios y por una mayor participación en la administración del patrimonio artístico y material del músico.

En los años posteriores a su muerte, la figura de James Brown fue objeto de un renovado interés a través de documentales y producciones audiovisuales que buscaron arrojar luz sobre facetas desconocidas de su vida. Mick Jagger y Ahmir “Questlove” Thompson produjeron la serie documental “James Brown: Say It Loud”, estrenada en A&E Network, en la que participaron también descendientes del artista. Jagger, líder de los Rolling Stones, describió en declaraciones a Time cómo Brown lo inspiró desde el comienzo de su carrera, reconociendo la influencia artística y escénica que mantuvo con el “Padrino del Soul”. El documental explora tanto el ascenso meteórico del cantante como las contradicciones y desafíos que marcaron su vida privada y pública, incluyendo la difícil relación con sus hijos, quienes relatan en la serie: “Durante una época, no me gustó mi padre”.

El influjo de James Brown trasciende géneros y generaciones: su música fue una de las más sampleadas de la historia, y su figura sigue siendo referencia ineludible para el funk, el soul, el rap y la cultura popular.

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