
“No eres una puta belleza”, le dijo en la serie Ozark, el dueño de un club de stripppers a Ruth Langmore (Julia Garner), cuando buscaba trabajo (aunque estaba ahí por otro motivo, como de costumbre en sus personajes). Pero luego, ella caminó hacia él, se apoyó con las manos en el escritorio y con sutiles gestos y una voz frágil sacó a relucir sus armas de seducción, que dejaron al proxeneta convencido de que ella, con su cuerpo menudo, era capaz de devorarse el mundo. La escena termina cuando ella le propina un buena patada. Julia Garner sabe muy bien que no es la típica chica linda de Hollywood y tampoco le interesa serlo. Con su carácter arrollador y talento extraordinario consigue lo que quiere. A los 28 años, se muestra auténtica, fuera de los estándares, con sus rulos rebeldes y dientes separados. Gran coincidencia con la apariencia de Madonna en sus inicios, que la acaba de seleccionar para que la interprete en su biopic, que todavía no tiene fecha, pero ya se sabe que será escrita y dirigida por la cantante, según la revista Variety.
Julia Garner, como la reina del pop, demostró que es capaz de cambiar de piel mil veces y ser siempre una distinta. Ruth Langmore era una chica pueblerina que vivía en una casa rodante, casi siempre con la misma ropa y el pelo desordenado. En cambio, con Anna Sorokin, en Inventing Anna, representó a una arrogante joven de la alta sociedad, que debía ser tan convincente como la falsa heredera, que logró embaucar a todo su adinerado entorno. A Garner, todo se lo creemos. Por su versatilidad, sus trabajos son de lo más eclécticos. ¿Cómo se la verá cantando y bailando Like a Virgin?

Julia nació en Riverdale, Nueva York, el 1ro de febrero de 1994. Su carrera despegó con velocidad teniendo en cuenta que arrancó con un curso de actuación a los 14 años para superar su timidez. A los 17 se encontró haciendo su primera película Martha Marcy May Marlene, una producción independiente protagonizada por Elizabeth Olsen. Luego fue parte de Electrick Children (2012) y en 2013 incursionó el género de terror con Somos lo que somos y El último exorcismo 2. Al año siguiente trabajo en Sin City: Una dama por la que matar.
Su ascenso como actriz se dio cuando participó de series televisivas de mejor nivel como Girls (2016), Waco (2018), The Americans (2015-2018) y Dirty John (2018-2019). Netflix terminó de coronarla: The Get Down (2016-2017), Maniac (2018) y los dos grandes éxitos, Ozark (2017-2022) e Inventing Anna (2022).
Como estudiante tiene malos recuerdos. “Odiaba la escuela. La odiaba”, aseguró en una entrevista. “Definitivamente fue un desafío para mí. A los profesores les caía bien, pero era muy difícil”. Garner tenía una discapacidad que le impedía leer. No podía unir las palabras. Si no lograba hacerlo, su futuro no sería el más promisorio. La lectura lo es todo, le dijeron. Sus padres estaban preocupados.

La actriz proviene de una familia de intelectuales neoyorquina. Es la segunda hija mujer. Su madre, la israelí Tamar Gingold, había sido actriz antes de ser psiquiatra. Y su padre, Thomas Garner es pintor y profesor de arte. Con ellos se crió mirando clásicos del cine, según contó a la revista The Gentlewoman. Julia miró La malvada, con las grandes interpretaciones de Bette Davis y Anne Baxter, a los 9 años. El bebé de Rosemary, película de terror de Polanski, a los 11. Y cuando tenía 12, se recuerda mirando por primera vez una película en su cama con su laptop. ¿El filme? Taxi Driver, con Robert De Niro, bajo la dirección de Martin Scorsese. A corta edad, ya tenía mucha información sobre el mundo del que no tardó mucho en ser parte.
En las entrevistas que dio por Zoom, durante la pandemia, pudo verse su estilo tan auténtico. Le gusta lucir su piel blanca y resplandeciente como la porcelana. Es evidente que no toma sol y se cuida mucho. Sus labios finos, contrastan con las bocas carnosas que suelen mostrar las actrices. Tampoco exhibe un cuerpo modelado, musculoso. “Ella es única”, aseguró la actriz Lily Tomlin, coprotagonista de Julia Garner en Granma (2015), película independiente estrenada en el festival de Sundance. Tomlin enfatizó que no se parece a nadie más y mucho menos a otras actrices de su generación. Garner logró cultivar estilo propio y trabaja duro para ser una excelente actriz.

Sobre su manera de componer personajes tiene una forma extraña de expresarse. A la revista Time le dijo sobre su trabajo como Ruth Langmore en Ozark: “Sé que esto suena loco, pero [mientras medito] trato de eliminarme por completo y convertirme en Ruth. Estoy medio dormida, medio despierta, así que es algo de tipo subconsciente y me hago, como Ruth, preguntas”. Una de las preguntas que le hizo la actriz a su personaje, antes de empezar la cuarta temporada de la serie, fue a qué le temía. “Me dijo que tenía miedo de morir”, contó Garner. “Fue muy extraño porque Ruth nunca tiene miedo de morir. Ruth cree que puede con cualquier cosa. A los pocos minutos de esa extraña sesión de meditación, Garner recibió una llamada telefónica del productor de Ozark, Chris Mundy, que quería hablar sobre la última temporada. Garner le preguntó: “¿Me voy a morir?” El resto no se cuenta para no spoilear la serie. Pero ilustra un poco la manera en que la actriz trata con sus personajes y llega hasta el fondo.
Uno de los mayores retos para componer a Anna Sorokin o Delvey, fue lograr su acento. Una misión muy difícil ya que la simuladora quería hacerse pasar por alemana, pero era rusa, y eso a la vez tenía que advertirse. Y el inglés que manejaba, debía ser el aprendido en Europa, británico y no americano. Una locura total. Pero lo logró. Al respecto dijo: “Primero hice un acento alemán, el cual es mucho más sutil, e incorporé tonalidades de un acento ruso y empecé a unir cada palabra”. Garner estaba obsesionada con hablar de la misma manera que Sorokin, y se la pasaba escuchando las entrevistas que había podido hacerle en la cárcel. Por otra parte, el acento del personaje se mimetizaba de acuerdo a las personas con las que frecuentaba. Si su personaje estaba con europeos debía sonar de una manera. Si estaba con americanos, de otra. Si dominaba esos artificios, su personaje sería poco convincente. En la serie Ozark también hizo gala de su poder de mimesis. Su personaje Ruth era de una chica de Misuri y ella como neoyorquina, tuvo que aprenderlo.

El mundo de la moda se hizo presente en el mundo de la actriz, tanto en la ficción como en la realidad. Anna Sorokin frecuentaba las primeras filas de los desfile en Nueva York y era halagada por su estilo impecable. Además de toda la ropa que vistió en la serie, de marcas de lujo, fue sometida a una transformación completa, con la ayuda de pelucas, prótesis dentales y más transformaciones. Debía lucir igual que la falsa heredera, que entre 2013 y 2017, logró codearse y estafar a los ricos de Nueva York, acumulando enormes deudas en hoteles cinco estrellas.
En la vida real, Julia hizo importantes producciones editoriales para revistas de moda. También fue elegida para protagonizar campañas de marcas de lujo, como el caso de Miu Miu y Kate Spade. En 2016 se la pudo ver desfilando para Balenciaga, en París. Este año mostró impactantes looks en una gran producción de fotos para la revista The Sunday Times, donde mostró su condición de musa. En la alfombra roja, se anima a llevar prendas audaces. El año pasado llevó un vestido de Prada con un vertiginoso escote en V.

En 2019 la actriz se casó con Mark Foster, el vocalista y líder de Foster The People. La ceremonia fue bastante privada. Los medios se enteraron de la noticia por una foto que subió a Instagram, el diseñador Zac Posen, amigo de la pareja. Su estilo natural cautiva. Usó un vestido color marfil con un delicado cuello de encaje. El, impecable, con esmoquin negro y moño.
Ahora habrá que espera para verla en otro rol, ya sea como la chica material, o las dos películas en las que está trabajando. La de terror Apartment 7A está en post-produccción y The Royal Hotel está en sus inicios. Los ojos están puestos en ella, una de las actrices más interesantes de su generación.
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