Una guía para obtener el apoyo de stakeholders para tu agenda

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Estás listo para tener un mayor impacto en la dirección estratégica de tu empresa, pero no sabes por dónde empezar con tus ideas. Ves una oportunidad para abrir un nuevo mercado para tu empresa, pero no estás seguro de qué palancas mover. Quieres impulsar una iniciativa importante que abarque varias unidades de negocio, pero no sabes cómo posicionarte para lograrlo.

Aquí es donde encontramos a muchos de nuestros clientes. Son líderes exitosos que pueden gestionar sus unidades de negocio y liderar a sus equipos. Son expertos en su área, pero cuando se trata de impulsar una agenda en toda la empresa, tropiezan. Aunque nuestros clientes han aceptado la utilidad de jugar a la política, que a menudo es el primer obstáculo, los "cómo hacerlo" siguen siendo frustrantemente vagos.

Como resultado, procrastinan. Se sienten atraídos por tareas urgentes pero menos importantes. Conquistar las pequeñas cosas es mucho más fácil y proporciona una gratificación más inmediata.

Este artículo tiene como objetivo ayudar a los líderes a evitar esta trampa y convertirse en operadores políticos efectivos. Te ofrecemos cuatro áreas para cultivar, junto con preguntas prácticas para ayudarte a avanzar en tus objetivos estratégicos dentro de tu organización.

DOMINANDO LOS CUATRO DOMINIOS PARA ESTABLECER UNA AGENDA

Antes de comenzar, asegúrate de tener claro lo que quieres lograr y por qué es importante para ti. Por ejemplo, considera escribir una declaración de objetivos. Esto no es necesariamente un ejercicio simple y requerirá algo de tiempo y reflexión. Pero una vez que tu objetivo esté claro, puedes sumergirte en los cuatro dominios: adoptar una perspectiva empresarial, aprovechar tu mentalidad estratégica, cultivar la conciencia de los interesados y considerar tus motivos y riesgos personales.

ADOPTANDO UNA PERSPECTIVA EMPRESARIAL

Después de formular tu objetivo, el primer dominio que debes considerar es una perspectiva empresarial: pensar en términos de la organización en su conjunto, y no solo en tu área de especialización, equipo, área funcional o unidad de negocio.

Pregúntate:

¿Qué ganará la empresa si logras tu objetivo?

¿Cómo beneficiará específicamente a diferentes interesados de la empresa el logro de tu objetivo?

APROVECHANDO TU MENTALIDAD ESTRATÉGICA

El segundo dominio a considerar es tu mentalidad estratégica: comprender que avanzar en tu agenda no es un camino lineal del punto A al punto B. Más bien, como un juego de ajedrez, implicará planificar y estrategizar. Lograr tus metas requiere paciencia, hacer sacrificios, dar un paso atrás o hacer un movimiento lateral para finalmente alcanzar tu objetivo.

Otro componente de una mentalidad estratégica es identificar los límites de tu conocimiento y considerar dónde podrías estar sucumbiendo a sesgos cognitivos, rumores, conocimientos desactualizados, seguir el camino más fácil (pero no necesariamente ventajoso) o estar indebidamente influenciado por los costos hundidos.

Pregúntate lo siguiente para cultivar tu mentalidad estratégica:

¿En qué formas es tu objetivo una desviación de la rutina empresarial? ¿Cómo afecta esa desviación a los interesados clave?

¿Cómo han intentado otros un objetivo similar o se han embarcado en una transformación similar?

¿Cuáles son los riesgos y recompensas empresariales asociados con intentar este objetivo?

¿Cuáles son los riesgos y recompensas empresariales de no intentar este objetivo?

¿Qué recursos necesitas para alcanzar este objetivo? ¿Qué se necesitará para acceder a estos recursos?

¿Qué información has aceptado/descontado sin haber hecho tu debida diligencia?

¿Qué dirección podrías estar descartando porque parece ardua o complicada?

Después de haber respondido a estas preguntas, tu trabajo es evaluar si estás listo para avanzar con tu agenda o si necesitas abordar lagunas en tu pensamiento.

CULTIVANDO LA CONCIENCIA DE LOS INTERESADOS

El tercer dominio que debes cultivar es tu conciencia de los interesados. Esto se refiere a comprender verdaderamente a los interesados involucrados: sus necesidades, motivadores, estados mentales y métodos para llegar a ellos.

Primero, identifica a los interesados necesarios para lograr tu objetivo. ¿Quiénes son tus:

Partidarios activosJugadores pasivos (aquellos que son indiferentes)EscépticosOponentes activosLuego, pregúntate lo siguiente:

¿Cómo beneficia más a tus partidarios activos el logro de tu objetivo?

¿Cuál es la preocupación central que puedes esperar de los jugadores pasivos?

¿Cuál es la objeción central que puedes esperar de los escépticos?

¿Cuál es la objeción central que puedes esperar de los oponentes activos?

Además, evalúa a cada interesado en términos de:

La cantidad de participación directa que tendrán con tu objetivo. Califícalos como alta, media o baja.La cantidad de influencia que tienen sobre otros interesados. Califícalos como alta, media o baja.Los recursos que controlan. Califícalos como alta, media o baja.Finalmente, identifica cómo debe ser abordado cada interesado para que se una a tu causa:

¿Con datos?¿Vinculándolo con el impacto en la empresa?¿Con el respaldo de otros interesados clave?¿Alineándolo con sus valores?¿Vinculándolo con su posible ganancia, su ego o su avance?¿Vinculándolo con una reducción en un riesgo que les importa?Para este momento, deberías tener una idea clara de lo que se necesitará para reclutar a tus interesados y con quiénes necesitas seguir construyendo confianza y alineación.

CONSIDERANDO TUS MOTIVOS Y RIESGOS PERSONALES

El último dominio que quieres considerar son tus motivos y riesgos personales: saber qué está en juego para ti, qué se requiere de ti y con qué estás dispuesto a conformarte.

Para lograr esto, hay dos ámbitos de consideración: uno alrededor del objetivo en sí mismo, y otro enfocado en lo que obtendrás (o no) de él.

Primero, considera qué constituye el logro de este objetivo para ti. Si no puedes lograr el objetivo completo, ¿qué compromisos estás dispuesto a hacer? ¿Y dónde terminan esos compromisos; en otras palabras, ¿cuál es tu límite? Finalmente, si fallas, ¿cuáles son las consecuencias, tanto profesional como personalmente?

Una vez que tengas una idea clara de cómo se ve el éxito para ti y si vale la pena el riesgo, profundiza un poco más para conectarlo con tus propios motivos. Comienza pensando en por qué estás intentando este desafío en primer lugar. ¿Es para aprender? ¿Experiencia profesional? ¿Conexiones? ¿O por la emoción de la persecución?

Con tus respuestas en mente, y si de hecho decides que quieres avanzar con tu agenda, pregúntate:

¿Qué fortalezas de carácter o valores necesitaré para lograr este objetivo?

¿Qué creencias me limitarán para alcanzar este objetivo?

¿Qué prioridades o desafíos personales están compitiendo por mi tiempo y energía?

¿Qué apoyo personal tengo o necesito más?

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Es común que los líderes inicialmente se resistan a la idea de jugar a la política. También es natural evitar tareas difíciles o nuevas porque provocan sentimientos de incertidumbre y posible fracaso. Por lo tanto, para avanzar en tu agenda en beneficio de la organización, necesitas una estructura para estrategizar; una plantilla para ser hábil políticamente. Al reflexionar sobre estos cuatro dominios y sus preguntas correspondientes, esperamos que te sientas empoderado para impulsar objetivos que maximicen tus contribuciones y sirvan a tu organización.