Con qué “fangirlean” las escritoras

Las escritoras Victoria Bayona, Tiffany Calligaris y Anna K. Franco hablaron de sus personajes favoritos y de los amores que les despiertan las lecturas.

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Anna K. Franco, Tiffany Calligaris
Anna K. Franco, Tiffany Calligaris y Victoria Bayona en el auditorio de Grandes Libros

Si le parece que su hijo, nieto o sobrino se apasiona demasiado con una saga, si a veces lo encuentra mirando al vacío y cuando le pregunta qué piensa le habla de nuevas aventuras que imaginó para sus héroes, si cree que pasa más tiempo rodeado de amigos de ficción que de los de carne y hueso, no se inquiete: su hijo, nieto o sobrino es un fanboy.

Los adolescentes de hoy no son taaan distintos: los fanboys y las fangirls existen desde que el tiempo es tiempo —seguramente los chicos griegos que leían a Homero se entusiasmaban de la misma manera con Atenea, Aquiles, Odiseo, Penélope—, pero, ahora, en épocas de tribus y redes sociales, los efectos pueden tener una visibilidad mayor. Booktubers, Twitter, Grandes Libros, Instagram: todo se convierte en un espacio para liberar la pasión del lector.

Como sabemos, no hay mejor escritor que aquel que es un gran lector. Y para demostrarlo, tres exitosas autoras de ficción juvenil se encontraron el viernes en el auditorio de Grandes Libros para revelar con "qué fangirleamos las escritoras".

Victoria Bayona (creadora de la saga Los viajes de Marion), Tiffany Calligaris (la "princesa del fantasy" con la trilogía Lesath y la pentalogía Witches) y Anna K. Franco (que alterna entre la novela romántica y la ciencia ficción, ahora ocupada con la bilogía Tercera Guerra Mundial) hablaron durante casi una hora de sus pasiones lectoras. La charla fue seguida a través de la cuenta de Facebook de Grandes Libros por más de 30.000 personas.

El encuentro entre las tres
El encuentro entre las tres escritoras se transmitió por Facebook Live

Amores de papel

"Mi primer amor de libro fue a los 13 años", dijo Franco. "Me habían llegado unas novelas románticas y en una había un personaje que me encantó. La novela era Corazón de fuego, de Linda Howard. El personaje se llamaba Ben Lewis; hasta el día de hoy me acuerdo el nombre". Para Franco, las características de los protagonistas masculinos de las novelas románticas son compartidas, pero cada uno es singular a su manera. Ben era un guía de río en el Amazonas, un aventurero. ¿Fue ese personaje el que la llevó a su profesión? "A partir de ahí empecé a escribir", dijo. "No sé si hay algo de Ben en mis novelas, pero con ese libro dije 'Quiero escribir algo así'."

Calligaris y Bayona comparten (y compiten) por el amor de Harrison Ford, pero mientras Tiffany prefiere a Han Solo, Victoria se queda con Indiana Jones: "Creo que de ahí surge el tema de Marion", explicó, "porque la primera novia de Indiana Jones es Marion Ravenwood y a mí me encantaba ese personaje. Quería ser ella porque era la novia de Indiana Jones y porque era súper divertida".

Ambas comparten otra pasión con Harry Potter, pero aquí también se ve la manera particular de cada lector para completa la obra del autor. Porque mientras Calligaris creció con los libros y veía a los protagonistas como amigos, Bayona, que leyó la saga siendo un poco más grande, se interesaba más por los adultos.

"Siempre me encantó Sirius Black", dijo, entre risas. "Yo sé que en el libro decía que tenía la misma edad del papá de Harry pero me lo imaginaba más joven", sumó Calligaris. "Eso lo hablamos siempre: el lector es tirano", volvió Bayona, "por más que se le diga cómo es el personaje y qué edad tiene, si quiere imaginárselo de otra manera lo hace. Por eso me molesta mucho que las películas me arruinen mi imagen mental del personaje los personajes."

Las autoras con sus libros.
Las autoras con sus libros. Al final de la charla regalaron algunos ejemplares entre el público

Escribir desde el amor

"Cuando estoy escribiendo soy una polígama literaria", dijo Anna K. Franco. "Me enamoran todos mis personajes. Ahora estoy muy fangirl a un nivel extremo con Mike, el protagonista de mi saga de la Tercera Guerra Mundial. Y hasta me lo imagino como Kellan Lutz, el actor de Crepúsculo". Tiffany Calligaris también tiene un Mike entre sus personajes: "Lo que me gusta de él es que tiene la actitud de chico malo, pero en realidad es rebueno. Es hermoso y parece malo, pero no lo es".

"Es increíble lo que pasa cuando uno está escribiendo", completó Bayona. "Los personajes realmente empiezan a cobrar vida propia y se manejan solos. A veces hay personajes que dicen 'Yo quiero más protagonismo' y generalmente después son los favoritos. Al resto uno los tiene tan planeados, sabe para dónde van o qué van a hacer, que, cuando aparecen estos personajes que traen cosas frescas, uno se queda contento con lo novedoso". "Quién sabe", se preguntó Franco, "si no son partes de uno mismo que tiene guardadas y que nacen en lo literario".

Este año, las tres escritoras
Este año, las tres escritoras cierran largas sagas de libros

El duelo de cierre

En esa división a veces caprichosa de la literatura, las tres autoras quedan englobadas en la categoría "literatura de personajes". Las tres escribieron sagas y pudieron acompañar a sus protagonistas durante mucho tiempo y dibujarles un todo un camino de vida. ¿Cómo se vive el cierre de una saga? ¿Cómo se enfrenta el duelo?

"Terminé el quinto libro de Witches", dijo Calligaris, "pero todavía estoy corrigiendo, todavía no me despedí. Son personajes que me acompañan desde hace un montón y de hecho pienso en ellos todos los días. Uno no los quiere dejar ir porque ya son una parte fuerte de sí. Pero también hice una lista de todo lo que quería hacer con ellos y me alegra que haberlo podido hacer".

"Cuando terminé Abdicación me puse a llorar", dijo Franco. "Me iba a desprender de todo ese mundo y tenía la sensación de que ya no iba a volver. Justo ese día llegó mi mamá y me preguntó qué me pasaba, por qué estaba llorando. A veces la gente no te entiende lo que sentís. Por un lado, te sentís feliz por lo que hiciste, pero por otro lado está la tristeza y el desprendimiento."

"Yo terminé la tercera entrega de Marion en marzo y me pasó lo mismo", dijo Bayona. "Yo no soy de llorar mucho; soy de llorar a veces con las películas. Pero puse el punto final y me puse a llorar con congoja. Son esos llantos que uno no espera. Uno siente una mezcla de cosas y se despide de personajes que, realmente, son gente querida".

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