
A pocos días del regreso a clases, 353 planteles del distrito registraron tiroteos a menos de 457 metros (500 yardas) en los últimos dos años.
Según educadores, familias y referentes comunitarios, esa exposición afecta a parte del alumnado y complica el aprendizaje, incluso cuando los disparos ocurren fuera del predio escolar.
La escala crece al ampliar el plazo. En cinco años, 540 campus del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) estuvieron expuestos a al menos un tiroteo cercano, el 68% del total.
En la última década, la cifra llegó a 626 escuelas, el 80% del distrito. Para docentes y directivos, el impacto no se mide solo por el número de incidentes, sino por el modo en que esos episodios se vuelven parte del entorno cotidiano de los estudiantes.
PUBLICIDAD
Los datos fueron difundidos por el Centro de Datos sobre Violencia Armada a partir del Archivo de Violencia Armada y del Departamento de Educación de Estados Unidos. La metodología define como “tiroteo cerca de una escuela” cualquier disparo detectado dentro de un radio de 457 metros (500 yardas) de un campus, sin importar la hora del día o de la noche.
Con ese criterio, el mapa no solo refleja hechos ocurridos durante el horario escolar: también captura lo que sucede de madrugada, los fines de semana o en vacaciones, y que puede repercutir igual en la comunidad educativa.
El mapeo de incidentes mostró una concentración alrededor de escuelas del sur de Los Ángeles. Entre ellas aparece la escuela primaria de la calle 75, que acumuló 50 tiroteos cercanos en 10 años, con 40 heridos y 27 muertos.
PUBLICIDAD
Para las familias, esos números no son una estadística abstracta: describen un perímetro en el que las idas y vueltas a clase quedan atravesadas por el miedo.
En los últimos dos años, solo en el entorno de esa escuela se produjeron 15 tiroteos dentro de ese radio, con 12 personas heridas, según el centro de datos. Una madre de un alumno describió la zona como un barrio con fuerte actividad de pandillas y rechazó aparecer ante cámaras por temor a represalias.
En conversaciones informales, otras familias repiten un diagnóstico parecido: la preocupación no se agota al dejar a los chicos en la puerta, porque el riesgo puede aparecer en el camino de regreso o en la cuadra de enfrente.
PUBLICIDAD
Jema, una vecina que vive junto a la escuela y pidió reserva de su apellido, dijo que los disparos forman parte de la vida cotidiana. Ante la pregunta sobre la frecuencia con que los escucha, respondió: “Sucede muy a menudo, al menos una vez al mes”. La regularidad, explicó, modifica hábitos: evitar ciertas esquinas, apurar el paso, mirar alrededor antes de cruzar.
La mujer contó que su hermana de ocho años, alumna del establecimiento, vive con miedo. “Eso la preocupa porque, ya sabes, se supone que la escuela es un espacio seguro para los niños, y si están preocupados por lo que sucede fuera de la escuela, no pueden concentrarse en sus estudios”. En el relato, el temor se traduce en conductas simples: preguntas insistentes antes de salir, nerviosismo ante ruidos fuertes, y una atención fragmentada en el aula.
PUBLICIDAD
En varios campus se repite el mismo patrón de violencia cercana

La escuela primaria de la calle 75 no es un caso aislado. La Gil Garcetti Learning Academy registró 15 tiroteos en sus inmediaciones en los últimos dos años, con seis fallecidos. La escuela primaria MacArthur Park de Artes Visuales y Escénicas sufrió 13 episodios en el mismo período, con 22 heridos.
En conjunto, los registros configuran un patrón: campus ubicados en zonas de alta conflictividad quedan expuestos a un riesgo que no siempre se detiene en el perímetro de la institución, pero que condiciona su funcionamiento.
Marc Maye, director de Project Blue, una organización que conecta a jóvenes de barrios pobres con la policía, sostuvo que esa violencia altera la capacidad de aprendizaje.
PUBLICIDAD
Explicó que se les pide a los estudiantes que entren al aula con la mente despejada, pero que ese objetivo se vuelve muy difícil si llegan con temor por lo que ocurre fuera de la escuela. En su descripción, el aula compite con el barrio: la exigencia de rendir choca con la necesidad de estar en alerta.
Maye recordó el caso de un niño que había escuchado disparos en su barrio la noche previa a una evaluación. “Tuve un caso de un niño que, la noche anterior, hubo disparos en su barrio. Cuando regresó para hacer un examen de ortografía, se quedó completamente en blanco. No podía hacer nada”.
PUBLICIDAD
El testimonio apunta a un efecto inmediato: la ansiedad y la falta de descanso se trasladan a la jornada escolar, y el desempeño cae aun cuando el alumno haya estudiado.
Un estudio de la Universidad de Syracuse reforzó esa relación entre violencia y desempeño escolar. La investigación encontró que las calificaciones en pruebas de matemáticas e inglés eran 50% más bajas en escuelas primarias ubicadas en barrios con altos niveles de tiroteos.
El hallazgo, citado por quienes impulsan políticas de prevención, sugiere que la discusión sobre seguridad no es un asunto externo a la educación: incide en la calidad del aprendizaje y en la continuidad escolar.
PUBLICIDAD
En ese contexto, referentes comunitarios señalan que el problema no se resuelve solo con protocolos internos o simulacros. La categoría de “tiroteo cerca de una escuela” incluye disparos ocurridos fuera del horario de clase, lo que expone un límite: aun cuando el campus esté controlado, el entorno puede seguir funcionando como un foco de riesgo. Para muchas familias, la seguridad se define en el trayecto y en la cuadra, no únicamente en el aula.
La policía afirma que la baja de homicidios no elimina el riesgo alrededor de las escuelas

La proximidad a recursos policiales no impidió que algunos campus siguieran acumulando incidentes. La escuela primaria de la calle 75, por ejemplo, está cerca de la comisaría de la calle 77 del Departamento de Policía de Los Ángeles.
PUBLICIDAD
Para vecinos y docentes, esa cercanía convive con una realidad en la que patrullajes y operativos pueden reducir ciertos delitos, pero no necesariamente desactivan de forma inmediata las dinámicas de violencia en el área: patrullajes y operativos pueden reducir ciertos delitos, pero no necesariamente desactivan de forma inmediata las dinámicas de violencia en el área.
El jefe de policía de Los Ángeles, Jim McDonnell, defendió la importancia de la acción policial. “Se trata de hacer cumplir la ley. Se trata de salir a la calle y hablar sobre lo que sucede”, dijo. Luego añadió: “Durante el período escolar, hacemos especial hincapié en asegurarnos de que los niños puedan ir y venir de la escuela de forma segura; esa es una prioridad para nosotros”.
En su planteo, la presencia policial se concentra en los horarios de entrada y salida, cuando aumenta la circulación de estudiantes y familias.
Según McDonnell, los homicidios bajaron 15% en Los Ángeles en lo que va del año. El jefe policial afirmó que la tendencia avanza en la dirección correcta.
Sin embargo, los datos sobre tiroteos cerca de escuelas plantean otra dimensión del debate: aun con una baja en un indicador general, la exposición a disparos en radios cercanos a los campus puede persistir y seguir afectando a quienes atraviesan esos espacios todos los días.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Una popular aerolínea cobrará por usar los compartimentos superiores del avión: así cambiarán las reglas para el equipaje de mano
La medida comenzará a aplicarse en febrero de 2027 e incluirá trayectos nacionales e internacionales, con tarifas que variarán según el destino elegido

¿Te pueden multar o arrestar en Florida por tomar fruta del árbol de tu vecino? Esto dice la ley estatal
La diferencia clave es si el producto sigue unido a la rama o ya cayó por desprendimiento natural, explicó el abogado David Barman, y esa condición puede activar figuras penales según el valor y el lugar

Una icónica cadena de comida mexicana en Orlando cierra repentinamente todas sus sucursales
Tras 17 años de trayectoria, el emblemático negocio de tacos suspendió sus actividades de forma intempestiva en cuatro puntos clave del área. La medida tomó por sorpresa a clientes y empleados, mientras la industria gastronómica enfrenta crecientes presiones económicas

Estados Unidos sancionó a cinco empresas y ocho funcionarios cubanos por la compra de armas a Rusia y China
El Departamento de Estado designó a entidades militares y altos mandos vinculados a la importación de equipamiento bélico de Moscú y Pekín, en una nueva medida de presión sobre el régimen de La Habana
La Administración Trump avanza sobre Head Start, el histórico programa que asiste a 700.000 chicos vulnerables
La reforma presentada por Salud y Servicios Humanos promete más margen de decisión local y menor carga regulatoria, mientras especialistas alertan por posibles retrocesos en calidad educativa y servicios básicos


