
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) de Estados Unidos emitió advertencias para la costa este por el avance de una tormenta nor’easter que podría afectar a más de 50 millones de habitantes entre el 31 de enero y el 2 de febrero de 2026. El fenómeno reúne condiciones para provocar nevadas, vientos intensos y oleaje elevado en ciudades clave como Nueva York, Boston, Filadelfia y Washington D.C.
Según reportes del NWS y actualizaciones de The Weather Channel, el evento meteorológico se desarrolla mientras la región aún enfrenta secuelas de una nevada reciente, lo que incrementa la vulnerabilidad de la infraestructura y la movilidad. Las autoridades han elevado el nivel de vigilancia en los estados del Atlántico medio y noreste, anticipando posibles interrupciones en el transporte y el suministro eléctrico. De acuerdo con el NWS, “se observa un patrón favorable para el desarrollo de una tormenta costera significativa, que podría intensificarse durante el fin de semana”.
De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), los nor’easters se forman cuando aire frío de origen ártico interactúa con masas cálidas del Atlántico, una situación frecuente entre septiembre y abril. Estos sistemas han causado históricamente impactos severos en el este de Estados Unidos, incluyendo nevadas de magnitud, oleajes peligrosos y daños a la infraestructura. Entre los antecedentes recientes, se destacan la tormenta de 2015 y la Superstorm de 1993, ambas documentadas por la NOAA y citadas por ABC News.
¿Qué es un nor’easter y por qué preocupa su llegada?
Un nor’easter es un sistema de baja presión que se desarrolla en la costa atlántica de Estados Unidos, caracterizado por vientos predominantes del noreste y precipitaciones intensas. Según la NOAA, estos fenómenos surgen en un corredor que va desde Georgia hasta Nueva Jersey, en un rango de aproximadamente 160 kilómetros a cada lado de la línea costera.
La combinación de aire frío desplazado por el jet stream y la humedad cálida del Atlántico propicia la formación de tormentas intensas. La diferencia de temperatura entre el agua superficial relativamente templada y el aire frío continental alimenta la energía del sistema. De acuerdo con el NWS, “el contraste térmico y la abundante humedad disponible potencian la intensidad y duración de estos eventos”.
La relevancia de estos sistemas radica en su capacidad para afectar a regiones densamente pobladas, en particular el corredor I-95, que comprende a las ciudades más grandes del noreste. Experiencias previas, según la NOAA, demuestran que los nor’easters pueden paralizar la actividad urbana, cortar servicios y dificultar la respuesta de emergencia.

¿Cuándo se prevé el mayor impacto de la tormenta?
La última actualización del NWS y los reportes de ABC News coinciden en que el periodo crítico será entre la noche del viernes 31 de enero y el domingo 2 de febrero de 2026. Los modelos meteorológicos proyectan que el sistema podría alcanzar su máxima intensidad en la madrugada del sábado, extendiendo sus efectos hasta el lunes en el noreste del país.
Las áreas bajo mayor riesgo incluyen el litoral de Nueva Inglaterra y los estados de Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut y Massachusetts. En estos lugares, se esperan acumulaciones de nieve superiores a 20 centímetros y ráfagas de viento que podrían superar los 80 kilómetros por hora. Según The Weather Channel, “la tormenta podría dejar acumulaciones significativas de nieve húmeda y vientos que comprometerán la estabilidad de tendidos eléctricos”.
Las advertencias oficiales subrayan la posibilidad de inundaciones costeras, especialmente en zonas bajas y próximas a ríos, así como marejadas que dificultarán la navegación y el tráfico portuario.
¿Qué efectos puede tener el nor’easter en la región?
De acuerdo con el análisis publicado por la NOAA, los efectos típicos de un nor’easter incluyen:
- Acumulaciones de nieve entre 20 y 30 centímetros en áreas metropolitanas.
- Vientos sostenidos de más de 60 kilómetros por hora, con ráfagas cercanas a 100.
- Temperaturas mínimas próximas a -10° C (14° F) en el noreste.
- Olas que superan los 3 metros en zonas costeras expuestas.
- Riesgo de cortes de energía por caída de ramas y tendidos.
El NWS indicó que la persistencia de temperaturas bajo cero incrementa el riesgo de hipotermia y complicaciones para quienes no cuenten con refugio adecuado. Además, los desplazamientos por carretera y vía aérea podrían quedar restringidos por la baja visibilidad y el hielo.
En informes anteriores, la NOAA documentó que tormentas similares han generado “cierres masivos de escuelas, suspensión de vuelos y daños materiales cuantiosos en la infraestructura urbana y rural”.

¿Qué recomiendan las autoridades y cómo prepararse?
El NWS y The Weather Channel enfatizan la importancia de prepararse con antelación para reducir los riesgos asociados a este tipo de tormentas. Entre las principales recomendaciones oficiales figuran:
- Consultar regularmente los boletines en weather.gov y en medios locales.
- Abastecerse de agua, alimentos no perecederos, medicamentos y linternas.
- Evitar desplazamientos durante el pico del evento y proteger vehículos en garajes o áreas seguras.
- Asegurar ventanas, puertas y objetos sueltos en patios o balcones.
- Revisar y mantener en funcionamiento sistemas de calefacción.
“El monitoreo constante de los pronósticos es esencial para garantizar la seguridad de los habitantes de la región”, sostuvo el Servicio Meteorológico Nacional en su comunicado más reciente.
¿Qué antecedentes existen de tormentas similares?
De acuerdo con la NOAA y ABC News, los nor’easters han dejado huella en la memoria colectiva de la costa este por su impacto en la vida cotidiana y la economía. En febrero de 1978, una tormenta de estas características paralizó Nueva Inglaterra, mientras que la “Superstorm” de 1993 afectó a más de 100 millones de personas a lo largo de la costa atlántica.
En enero y febrero de 2015, una serie de nor’easters provocó acumulaciones récord de nieve en Boston, con interrupciones en el transporte y millones en pérdidas económicas. Estos antecedentes refuerzan la necesidad de atender las advertencias y mantener la vigilancia.

¿Por qué la Costa Este es vulnerable a los nor’easters?
La vulnerabilidad de la Costa Este se explica por su geografía y el flujo atmosférico predominante en invierno. La presencia del jet stream permite el ingreso de aire polar desde Canadá, mientras que la corriente del Golfo mantiene las aguas superficiales del Atlántico en valores relativamente templados.
El contraste térmico crea un ambiente propicio para el desarrollo de sistemas de baja presión que pueden intensificarse rápidamente. Además, la alta densidad poblacional y la infraestructura expuesta elevan el potencial de daños. Según la NOAA, “el corredor I-95 concentra la mayor parte del tráfico y servicios esenciales, lo que amplifica las consecuencias ante eventos extremos”.
¿Qué se espera para la próxima semana tras el paso del nor’easter?
Las previsiones de la NOAA y el NWS indican que tras el paso del sistema, las temperaturas se mantendrán por debajo de los valores normales y podría presentarse una nueva ronda de precipitaciones en el noreste. Las autoridades recomendaron mantener las medidas de precaución y no descartar la aparición de más tormentas invernales durante febrero.
El impacto del evento se traducirá en ajustes en los servicios públicos, alteraciones en la actividad económica y desafíos logísticos para el transporte y las emergencias. Las actualizaciones oficiales continuarán disponibles en los portales de NWS y NOAA, así como a través de ABC News y The Weather Channel.
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