La fortaleza francesa que construyó una secta de célibes vegetarianos y donde los nazis creían que se guardaba el Santo Grial

Montségur es una referencia única para los apasionados por la historia esotérica

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Castillo de Montségur. (Gerbil/Wikipedia)
Castillo de Montségur. (Gerbil/Wikipedia)

Las ruinas del castillo de Montségur, situadas en la cima de un peñón a 1.207 metros sobre los Pirineos de Occitania, en Francia, siguen atrayendo cada año la atención de miles de visitantes. Este enclave destaca tanto por su papel como símbolo de resistencia de los cátaros en la Edad Media como por ser origen de multitud de leyendas en torno al Santo Grial y supuestos tesoros ocultos. La fortaleza, reconstruida en el siglo XIII y escenario de una quema masiva de herejes en 1244, ha dado lugar a un legado que combina historia, espiritualidad y misterio.

Ubicada en el departamento de Ariège, en el sur del país, a pocos kilómetros de la frontera con España, el castillo de Montségur fue la residencia de los cátaros, una comunidad religiosa que defendía una visión radical del cristianismo, marcada por el dualismo —la creencia en la oposición entre el bien espiritual y el mal material— y una estricta austeridad personal. Rechazaban la riqueza, la carne, el matrimonio y cualquier pertenencia material. Los llamados ‘Perfectos’, élite espiritual del movimiento, vivían bajo voto de pobreza, celibato y una dieta predominantemente vegetariana.

Esta disciplina les identificaba frente al clero católico y les valió la condena de la Iglesia, que declaró la fortaleza “guarida de herejes” en 1215. Tras décadas de resistencia, en mayo de 1243, el castillo de Montségur fue sitiado por cerca de 10.000 soldados del rey de Francia, encabezados por Pierre Amiel y Hugues des Arcis. Frente a ellos, unos 200 luchadores cátaros y alrededor de 300 refugiados, más 200 ‘perfectos’ pacifistas que no participaron en la defensa armada.

Finalmente, la ofensiva directa y la toma de posiciones clave, favorecida por la intervención de mercenarios, forzaron la negociación. La rendición incluyó una tregua de dos semanas. Quienes abjuraran del catarismo, podrían salvar sus vidas. Sin embargo, la gran mayoría de los ‘Perfectos’ se negaron. El 16 de marzo de 1244, más de 200 de ellos fueron quemados vivos en un único recinto lleno de leña.

Una torre del castillo de Escalona, en Toledo, se ha derrumbado este sábado por la mañana sin causar heridos. Turistas presentes grabaron el momento y difundieron el vídeo, donde se aprecia cómo la torre colapsa y genera una gran nube de polvo. Las autoridades han acordonado la zona y se investigan las causas del desplome.

El enigma del “tesoro cátaro”

A partir de estos hechos históricos, la singularidad de los cátaros, su trágico final y la impresionante ubicación de la fortaleza se convirtieron en el caldo de cultivo perfecto para que, ya en esa época, se multiplicaran las leyendas en torno al lugar. La más común, basada paradójicamente en la ausencia de hallazgos materiales tras décadas de excavaciones, es la de un supuesto “tesoro cátaro”, cuya joya de la corona sería nada menos que el Santo Grial.

No hay ninguna prueba que apoye esta teoría, pero eso no ha hecho más que seguir alimentando la leyenda. Otto Rahn, el nazi que se dedicó a buscar el Grial para Hitler, especuló con que los cátaros custodiaban el Grial y lo sacaron de allí antes de la caída del castillo. ¿Y a dónde lo llevaron, según él? Entre sus principales hipótesis, a Cataluña. Por eso —entre otros motivos más terrenales—, en 1940, Heinrich Himmler se presentó en nuestro país. No encontró nada, y luego viajó a Madrid para asistir a una corrida de toros, que el genocida definió como “espectáculo cruel”.