Aguas termales únicas, lagos turquesa y senderos: el parque nacional donde relajarse en un balneario con vistas a un Patrimonio de la Humanidad

Descubre el corazón de este rincón con rutas para todos, cascadas imponentes y el balneario a mayor altitud del país, rodeado de paisajes inolvidables y naturaleza salvaje

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Parque Nacional de Banff, en
Parque Nacional de Banff, en Canadá (Wikimedia).

Canadá, el segundo país más grande del mundo, es un paraíso para los amantes de la naturaleza y la aventura. Sus interminables bosques, picos escarpados, lagos cristalinos y una biodiversidad sorprendente lo convierten en uno de los destinos más sugerentes para quienes buscan paisajes impactantes y experiencias al aire libre. La hospitalidad de sus gentes, siempre dispuestas a compartir los secretos de su tierra, añade al viaje una calidez que hace honor a la fama de los canadienses.

Entre los muchos tesoros naturales que ofrece el país, hay un enclave que destaca por su historia, su belleza abrumadora y su proyección internacional: el Parque Nacional de Banff. Considerado emblema del sistema de parques nacionales canadiense, Banff es el corazón de las Montañas Rocosas y una puerta abierta a paisajes difíciles de olvidar.

La joya de las Montañas Rocosas Canadienses

Ubicado en el oeste de Canadá, en la provincia de Alberta y lindando con la Columbia Británica, el Parque Nacional de Banff se extiende a lo largo de más de 6.600 kilómetros cuadrados. Fundado en 1885, es el parque nacional más antiguo del país y forma parte del enclave natural conocido como Parques de las Montañas Rocosas Canadienses, declarado Patrimonio Mundial de la Unesco en 1984. Este reconocimiento no solo responde a su valor paisajístico, sino también a la riqueza de sus ecosistemas y a su papel clave en la conservación de especies emblemáticas.

La magnitud de Banff permite disfrutar de una variedad de actividades prácticamente inagotable: rutas de senderismo, ciclismo, escalada, paseos en barca, observación de fauna y, en invierno, deportes como el esquí o las raquetas de nieve. Pero no solo eso, pues el parque es un auténtico santuario para senderistas y excursionistas. Más de 1.600 kilómetros de senderos atraviesan bosques de coníferas, praderas alpinas y lagos de aguas turquesas. Los Vermilion Lakes son uno de los lugares más populares para quienes buscan tranquilidad y espectaculares puestas de sol. Estos lagos, rodeados de montañas, ofrecen zonas de picnic, muelles de madera y rutas para recorrer a pie o en bicicleta.

Parque Nacional de Banff, en
Parque Nacional de Banff, en Canadá (Wikimedia).

El lago Minnewanka, el más extenso del parque, es famoso por sus excursiones en barco y por las posibilidades de avistamiento de vida salvaje. El lago Louise, probablemente el más fotografiado de Canadá, es un destino imprescindible tanto en verano (senderismo, piragüismo, escalada) como en invierno, cuando sus aguas heladas se transforman en pista de patinaje y su entorno en una de las mejores estaciones de esquí de las Rocosas.

Destacan también los Cascade Ponds, ideales para familias y para quienes desean disfrutar de la naturaleza en un entorno accesible y seguro. Los puentes de madera sobre los estanques y la presencia de animales como los perritos de la pradera convierten este rincón en uno de los favoritos para los más pequeños.

El espectáculo de Johnston Canyon

Uno de los recorridos más célebres de Banff es el que atraviesa el Johnston Canyon, un desfiladero de 30 metros de profundidad jalonado por siete cascadas que impresionan por su fuerza y belleza. La ruta, de unos 2,5 kilómetros, es apta para todos los niveles y permite descubrir la grandiosidad de la naturaleza canadiense a cada paso. A su vez, el manantial de Cave and Basin es el lugar donde, en 1883, tres trabajadores del ferrocarril descubrieron las aguas termales que darían origen al parque. Este enclave, de vital importancia para los pueblos indígenas de la zona, es hoy un centro de interpretación que explica la historia y la biodiversidad local.

El pueblo de Bielsa se encuentra dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

A menos de cinco kilómetros del pueblo de Banff se encuentra el Banff Upper Hot Springs, el balneario a mayor altitud de Canadá. Sus aguas, ricas en minerales y a temperaturas cercanas a los 40 °C, permiten relajarse mientras se contemplan las montañas circundantes desde la piscina exterior. Por su parte, con poco más de 8.000 habitantes, Banff es el principal centro urbano del parque y el lugar preferido por la mayoría de los visitantes para alojarse. Su oferta hotelera es amplia y variada, y el pueblo rebosa vida y cultura. Los jardines Cascade of Time, la avenida Banff con sus tiendas, galerías y restaurantes, y el ambiente acogedor de sus calles completan la experiencia.