La calle con más bares del mundo está en España: un paraíso para el ‘tapeo’ y una escapada gastronómica

Esta calle cuenta con unos 190 metros de longitud y es uno de los mejores lugares para tomarse el aperitivo y disfrutar de la rica gastronomía española

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Calle de San Nicolás, en
Calle de San Nicolás, en Pamplona

Pamplona, célebre por sus fiestas de San Fermín y su inconfundible esencia navarra, es mucho más que encierros y tradiciones centenarias. La capital foral despliega cada día una oferta gastronómica que rivaliza con la de cualquier gran ciudad española, invitando al viajero a descubrir sabores, historias y ambientes en cada esquina. En este mosaico de bares y tabernas, una calle se alza como referente indiscutible para quienes buscan la mejor experiencia de tapeo: la calle San Nicolás.

Entre aromas de cocina tradicional, pinchos creativos y un ambiente siempre animado, San Nicolás encarna el espíritu social y culinario de Pamplona. Aquí, la gastronomía se convierte en una auténtica celebración colectiva donde cada barra cuenta una historia y cada tapa resume el saber hacer del norte de España. Tanto es así, que presume de un récord que sorprende a todos los que la visitan: en apenas 190 metros de longitud, reúne 21 bares, lo que equivale a un local cada nueve metros.

Este dato le ha valido el reconocimiento de ser la calle con mayor densidad de bares del mundo y el mejor destino para irse de tapas en España. La variedad es abrumadora. Desde bares centenarios como Casa Otano, fundado en 1912, hasta espacios jóvenes e innovadores como Escalerica Centro, cada establecimiento aporta su toque personal. El paseo entre barra y barra se transforma en una ruta gastronómica en la que tradición y modernidad conviven en perfecta armonía.

El arte de la tapa: tradición navarra y creatividad

Casco antiguo de Pamplona (Turismo
Casco antiguo de Pamplona (Turismo Navarra).

En San Nicolás, la tapa es mucho más que un acompañamiento: es el centro de la experiencia. Muchos de los locales exhiben con orgullo premios por sus pinchos destacados, como la tortilla del Elizalde o los fritos de huevo de la Vermutería Río, una irresistible combinación de huevo duro, bechamel y rebozado crujiente. La oferta abarca desde las carnes de calidad de Baseriberri, Asador Aralar o Katuzarra, hasta platos vegetarianos en el Restaurante Sarasate.

Además, los amantes de los bocadillos, tostadas y fritos encuentran su sitio en barras como La Mandarra de la Ramos, Bearan, La Vieja Iruña o el Bar Castillo de Javier. Cuando cae la noche, algunos bares mantienen sus puertas abiertas, como La Cocina Vasca, El Tinglado, Bar Ulzama o El Marrano, prolongando la vida de una calle que nunca duerme y siempre sorprende.

Pero no solo eso, pues recorrer San Nicolás es también viajar por la historia y el carácter de Pamplona. Cada barra ofrece una atmósfera particular, donde el trato cercano y la pasión por el producto local son señas de identidad. Pedir una caña, un vino o un refresco se convierte en la excusa perfecta para dejarse llevar por los aromas y conversar con amigos o desconocidos en un ambiente acogedor. Es por ello que el tapeo en esta calle es una experiencia única: se puede empezar en el Bar Don Lluis y terminar en Soto del Prior, deteniéndose en locales míticos y descubriendo nuevos sabores a cada paso. Aquí, la gastronomía navarra y la española se dan la mano tras cada barra.

Si algo caracteriza España, es su gastronomía. Cada territorio tiene su plato típico que, sumado a la tapa, dan la combinación perfecta

Más allá de las tapas: Pamplona en estado puro

Una escapada gastronómica a Pamplona no está completa sin explorar sus rincones más emblemáticos, pues la ciudad ofrece un recorrido monumental que resume siglos de historia y arte. Destaca la catedral de Santa María la Real, una joya arquitectónica con una fachada neoclásica y un claustro gótico considerado de los más bellos de Europa. El Ayuntamiento, situado en la emblemática plaza Consistorial, es célebre por su fachada barroca y por ser el escenario del lanzamiento del chupinazo en San Fermín.

La Plaza del Castillo es el corazón social de la ciudad, rodeada de edificios históricos y cafeterías que han sido punto de encuentro de generaciones. Las murallas renacentistas, perfectamente conservadas, permiten recorrer el pasado militar de Pamplona y ofrecen vistas panorámicas desde el paseo del Redín. Iglesias como San Saturnino y San Nicolás, además de la Fuente de Navarrería, completan un itinerario monumental que convierte a Pamplona en un destino imprescindible para los amantes del patrimonio.