
El Algarve, situado en el extremo meridional de Portugal, se ha consolidado como uno de los destinos costeros más atractivos de Europa, gracias a sus playas interminables, aguas cristalinas y una naturaleza que parece abrazar al visitante en cada rincón. Desde campos de golf de nivel internacional hasta pueblos blancos colgados del acantilado, y pasando por una rica gastronomía basada en pescados y mariscos frescos, este enclave ha sabido conservar el encanto tradicional a la vez que ofrece a los turistas todos los servicios modernos que buscan quienes desean unas vacaciones inolvidables.
Para descubrirlo lo normal es recorrer en coche las diferentes playas o pueblos que salpican este litoral, sin embargo, existe una manera fácil y curiosa de hacerlo y que encantará a toda la familia. Así, una de las formas más originales y sorprendentes de acceder a algunas de las mejores playas del Algarve es subirse a un pequeño tren turístico. Este conecta el casco urbano de ciertos pueblos con la orilla del mar, atravesando parajes naturales llenos de encanto. Estos ‘trenecitos’, que funcionan principalmente durante los meses de verano, se han convertido en un auténtico símbolo para quienes buscan una forma diferente y cómoda de disfrutar de la costa portuguesa.
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Trenes turísticos entre dunas

El precio del billete de estos ‘trenecitos’ oscila entre 1,50 € y 8,50 €, según el recorrido, y el trayecto permite cruzar zonas de pinares y marismas protegidas, transformando el acceso a la playa en toda una aventura para grandes y pequeños. En cada viaje, los pasajeros pueden disfrutar de una travesía tranquila y relajada, con el murmullo de los árboles y el aroma salino, anticipando el inminente encuentro con la arena y el océano.
Esta opción resulta especialmente cómoda para familias con niños o personas con movilidad reducida, ya que elimina la necesidad de recorrer a pie largas distancias bajo el sol o buscar aparcamiento cerca del litoral, algo que suele resultar complicado en temporada alta. Además, montar en el tren se convierte en una actividad más del día: una oportunidad de descubrir la naturaleza del Algarve desde una perspectiva distinta y sosegada.
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Playas donde vivir la experiencia del ‘trenecito’
Hay varios arenales emblemáticos en esta zona de Portugal, donde el ‘trenecito’ turístico forma parte de la experiencia playera. Praia do Barril, en la localidad de Tavira, es posiblemente el destino más conocido por este motivo. Aquí, el convoy parte desde un extremo del pequeño pueblo y serpentea por una pasarela de madera y dunas hasta dejar a los pasajeros al borde mismo de la arena. Al llegar, el visitante se encuentra con un paisaje casi intacto, célebre también por el denominado “Cementerio de Anclas” y sus tranquilas aguas poco profundas.
Otra de las paradas imprescindibles es la Praia de Santo António, cerca de Vila Real de Santo António, en el extremo oriental del Algarve. El ferrocarril recorre un pasillo natural de pinares y matorrales que separan el núcleo urbano de este arenal inmenso y salvaje, ofreciendo una travesía breve pero especialmente pintoresca y fresca en los días más calurosos. Esta playa, además, destaca por su cercanía a la frontera española y la amplitud de su entorno natural protegido.
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Por su parte, aunque situada más cerca de Lisboa, la Costa da Caparica completa la lista de playas donde se puede disfrutar de este particular medio de transporte. Aquí, el tradicional “Transpraia” conecta múltiples arenales a lo largo de kilómetros de litoral, acercando tanto a los bañistas locales como a los visitantes a rincones menos saturados y chiringuitos populares de la zona.
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