El oso pardo es uno de los animales más simbólicos de la fauna de nuestro país. Junto con el lince ibérico, el águila imperial o el lobo ibérico, esta especie es de las más majestuosas que se pueden contemplar en la naturaleza. Así, solo en algunos puntos de España es posible contemplar este animal en libertad, siendo una de las mayores experiencias naturales que se pueden vivir. De hecho, la cordillera cantábrica acoge la mayoría de ejemplares de oso pardo, concretamente en el Parque Natural de Somiedo, en Asturias.
Este enclave es uno de los espacios naturales más impresionantes y ricos del norte peninsular gracias a todos los rincones que esconde en sus más de 29.000 hectáreas de extensión. Tanto es así, que está declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco desde el año 2000 y atrae a infinidad de viajeros que quedan perplejos con sus picos elevados, praderas de altura y los famosos lagos de origen glaciar, como el Lago del Valle. Este último es el más grande de Asturias y un lugar emblemático que atrae a senderistas y amantes de la fotografía por igual.
El oso pardo, el gran emblema del parque

Los bosques que cubren el parque, formados principalmente por robles, hayas y abedules, son el hogar de una rica biodiversidad. Somiedo alberga más de 40 especies de mamíferos y una avifauna destacable, con especies como el urogallo cantábrico y el águila real, que sobrevuelan sus cielos. Pero si por algo destaca es por ser el hogar del oso pardo cantábrico (Ursus arctos), una especie en peligro de extinción que encuentra en Somiedo un refugio fundamental para su conservación.
Este mamífero, que puede superar los 200 kilos de peso, es especialmente activo durante el otoño, cuando se prepara para la hibernación. Durante esta época, los osos son más visibles, ya que descienden a los valles en busca de alimentos como frutos, bayas y bellotas. Aunque también en los meses de abril y mayo la actividad es mayor, pues los osos adultos están recién salidos de su hibernación y los jóvenes esbardos (cachorros) comienzan a explorar el terreno acompañando a su madre.
Miradores para disfrutar del oso pardo

La mejor forma de disfrutar del oso pardo en el Parque Natural de Somiedo es a través de una serie de miradores habilitados para ello. Estas terrazas se abren a un paisaje natural que deja con la boca abierta en los que durante los meses de primavera y otoño se pueden disfrutar de estos espaciales huéspedes. Entre estos puntos de observación destacan algunos especialmente populares y accesibles, como el mirador de Gúa, que combina su fácil acceso con una panorámica abierta hacia los montes donde suele encontrarse el hábitat del oso.
Desde este lugar, especialmente al amanecer o al atardecer, es posible avistar osos en su actividad cotidiana, buscando alimento o desplazándose entre los valles. Otro de los miradores más impresionantes es el mirador del Príncipe, situado en la localidad de La Peral. Este enclave se alza en un paraje privilegiado, ofreciendo vistas espectaculares del entorno montañoso de Somiedo. Es un lugar ideal para la observación con telescopios, ya que permite abarcar grandes extensiones del territorio que frecuentan los osos pardos.
Además, su cercanía a una pequeña aldea añade un toque pintoresco y tranquilo a la experiencia. Por su parte, el mirador de La Pola, situado cerca de Pola de Somiedo, la capital del parque, combina la facilidad de acceso con vistas que incluyen tanto el paisaje natural como el trazado de antiguas rutas de pastoreo. Este punto también es conocido por su cercanía a rutas de senderismo que conectan con algunas de las brañas más emblemáticas de la región, ofreciendo una experiencia completa que mezcla naturaleza, cultura y fauna.
Cómo llegar
Desde Oviedo el viaje es de alrededor de 55 minutos por la autovía Oviedo - La Espina y la AS-227. Por su parte, desde León el trayecto tiene una duración estimada de 1 hora y 40 minutos por la carretera LE-493.
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