
La ciudad de Málaga es uno de los destinos más impresionantes de España. Con su clima suave, su rica herencia artística y su inconfundible encanto costero, la localidad atrae a miles de visitantes cada año, ofreciendo desde sus renombrados museos, como el Picasso, hasta sus cálidas playas bañadas por el mar de la Costa del Sol. Pero no solo eso, pues también atesora un legado histórico que se remonta a la época romana, tal y como lo atestigua su teatro romano.
Este es uno de los principales monumentos de la ciudad, pues continúa siendo un testimonio de la grandeza de la antigua Hispania romana. Situado a los pies de la colina de la Alcazaba, este monumento de casi 2.000 años de historia revela la importancia que Málaga, conocida en la antigüedad como Malaca, tuvo en el imperio romano. Es por ello que, a lo largo de los años, el teatro ha pasado de ser un fragmento olvidado de la historia a un lugar de referencia en la ciudad, tanto para los turistas como para los residentes.
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Un descubrimiento sorprendente
El Teatro Romano de Málaga fue redescubierto en 1951, cuando se comenzaron las excavaciones en el centro histórico de la ciudad. Sin embargo, no fue hasta 2003 cuando el monumento comenzó a ser restaurado y abierto al público, gracias a una intervención arqueológica que permitió sacar a la luz su estructura completa. En la actualidad, el teatro es uno de los elementos más importantes del patrimonio histórico de la ciudad, y su conservación sigue siendo una prioridad para las autoridades locales.

El edificio, que data del siglo I a.C., se cree que fue construido durante el gobierno del emperador César Augusto, y tiene la capacidad para albergar a unas 2.000 personas. Originalmente, el teatro se utilizaba para representaciones teatrales, musicales y otros eventos culturales, y su construcción reflejaba la importancia que los romanos otorgaban al entretenimiento y la cultura. Así, estuvo en funcionamiento durante dos siglos, aunque hacia finales del siglo II d.C. su actividad comenzó a decaer. Su abandono definitivo se produce en un momento indeterminado del siglo III d.C.
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Tras este periodo, el teatro fue objeto de expolio y posteriormente se colmató, siendo la zona ocupada por instalaciones relacionadas con la industria de los salazones. En este espacio se han conservado varias piletas, visibles bajo la pirámide de cristal de la calle Acazabilla, en las cuales, además de los salazones, se elaboraba el célebre garum, una salsa de pescado muy apreciada en la antigüedad. A partir del siglo V d.C., el área del teatro experimentó un cambio de uso, convirtiéndose en una necrópolis.
Durante las excavaciones, se han hallado varios enterramientos realizados con tejas de doble vertiente. Algunas de estas tumbas se encuentran a un nivel más elevado que el propio teatro, ubicándose al oeste del centro de interpretación. Igualmente, la ubicación del teatro es la muestra de una arquitectura mixta, pues aprovecha el terreno natural inclinado. Esto permitió a los arquitectos romanos diseñar una estructura perfectamente adaptada al paisaje, con tres partes principales: el scaenae frons (escenario), el orchestra (zona circular para los músicos) y el cavea (gradas para el público).
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Una gran importancia cultural

Desde su restauración, el Teatro Romano ha sido objeto de numerosas investigaciones arqueológicas y proyectos de conservación, los cuales han permitido a los expertos conocer más sobre la vida cotidiana en la ciudad romana de Malaca. La intervención en el sitio ha incluido la limpieza de sus estructuras, la restauración de los mármoles originales y la creación de un centro de interpretación que ofrece a los visitantes una visión detallada sobre la historia del teatro y la ciudad en la época romana.
Así, el Museo de Málaga, situado en el Palacio de la Aduana, alberga una rica colección de piezas arqueológicas que complementan el conocimiento del teatro y de la ciudad en su conjunto. Entre los objetos más destacados se encuentran fragmentos de estatuas y columnas, así como inscripciones que nos permiten conocer mejor la organización política, social y cultural de la Malaca romana.
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Tanto es así que la consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía, lo define como “un referente para la ciudad de Málaga, un lugar de memoria histórica que conecta al presente con el pasado”. Además, ha subrayado la importancia de preservar estos elementos patrimoniales como parte de la identidad cultural de la ciudad, ya que representan “el legado de una civilización que dejó una huella profunda en nuestra cultura y nuestras costumbres”.
Cómo visitarlo: horario y precios
Desde el portal web de la Junta de Andalucía señalan que el horario para visitar este monumento es de martes a sábado de 10:00 a 18:00 h y los domingos y festivos de 10:00 a 16:00 h. Además, su entrada es gratuita y el acceso está permitido hasta límite de aforo por seguridad.
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