En pleno Altiplano granadino, al norte de la provincia, se ubica uno de los pueblos más singulares de Andalucía. Esta localidad enamora al todo aquel que se acerca gracias a su rico patrimonio histórico y cultural, pero también por el bello entorno natural en el que se asienta. Así, se incrusta en el corazón de la Sierra de Castril, un paraje que ha sido declarado parque natural y que da nombre a este pueblo.
Castril se encuentra cobijado por un alto promontorio conocido como la Peña, a más de 800 metros de altura del nivel del mar. Históricamente, ha sido una zona en la que han convivido numerosas culturas, lo que ha dado a esta localidad un gran conjunto monumental. A su vez, el río Castril, atraviesa la localidad configurando una estampa que es digna de visitar.
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De los romanos a los cristianos

En sus orígenes, la zona donde se ubica Castril alberga restos de asentamientos humanos que van desde el Neolítico hasta la Edad del Bronce, formando parte de la Ruta de los Primeros Pobladores de Europa. No obstante, “fue en la época de dominación Púnica cuando se asentaron los primeros pobladores en la zona del pueblo; el historiador Tito Livio sitúa en la zona la derrota y muerte del general Amílcar Barca”, explican desde su portal web.
Los romanos fueron los primeros en utilizar la Peña de Castril como punto de defensa del asentamiento que se estableció aquí. “De hecho, su nombre podría derivarse del término latino «castrum» (campamento)”, detallan. Por su parte, durante el dominio musulmán, Castril sufrió un cambio y se expandió como consecuencia de la construcción de su imponente castillo. A día de hoy, este es uno de los principales monumentos de la villa y no es para menos.
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Se construyó en el siglo XI y destaca por su espectacular disposición, ya que se adapta perfectamente al terreno y se combina a la perfección con el macizo rocoso de la Peña. A su vez, en origen de la fortaleza residen en la necesidad de defender y fortalecer la villa, pues dada su estratégica posición —formaba una línea defensiva que controlaba los pasos naturales hacia Murcia y Cazorla— se convirtió en un emplazamiento fundamental para la defensa del Reino Nazarí de Granada hasta la conquista de la villa en 1488 por los Reyes Católicos.
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El castillo de Castril

Lo que más destaca de la fortaleza es su disposición a lo largo de la Peña, donde sus torres, murallas y estancias se moldean perfectamente al terreno. Esto la convierte en un gran ejemplo de la arquitectura militar de la época. En cuanto a su arquitectura, como la gran mayoría de estos castillos defensivos, se distribuye en tres niveles: el superior, “dedicado exclusivamente a su uso militar y como último bastión frente al enemigo”, el inferior “dedicado a la población civil y las familias de los defensores, excepto la de la alta jerarquía que solía vivir en el recinto superior”, y el refugio para los habitantes de la zona cercana en caso de ataques.
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Por su parte, el recinto exterior estaba protegido por una pequeña muralla y la puerta de entrada conocida como Arco de la Villa. En este espacio, se distribuían numerosas casas formando lo que se conoce como las calles de la Villa Alta y la Villa Baja. Sin embargo, el paso del tiempo provocó el abandono de la fortificación, siendo utilizada durante el siglo XIX y XX como cementerio y de donde se extrajeron también piedras para otras construcciones. Como consecuencia de ello, a día de hoy tan solo se puede apreciar una parte de las murallas y algunas torres.
Una riqueza natural incalculable

Más allá del castillo, el casco histórico de Castril conforma un laberinto de calles donde se puede apreciar la arquitectura típica de la zona. Así, en el centro del pueblo, la Plaza Mayor es un punto de encuentro para los habitantes y visitantes. Aquí se encuentra la iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles, una construcción religiosa del siglo XVI con influencia renacentista. Su altar mayor, con detalles barrocos, es uno de los más destacados de la región.
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Aunque si por algo destaca, Castril es por su impresionante entorno natural, protagonizado por el Parque Natural Sierra de Castril, un impresionante enclave en el que los amantes de la naturaleza pueden disfrutar de senderos bien señalizados como la ruta de la Cerrada del Río Castril. Este sendero es uno de los más impresionantes de la región, pues se desarrolla a lo largo de todo el cañón a través de pasarelas de madera, puentes colgantes y un túnel.
Además, no entraña mucha dificultad, de hecho, es ideal para hacerlo en compañía de familia o amigos. Cuenta con una distancia de poco más de dos kilómetros y se puede completar en una hora y media aproximadamente. A esto se le suma que es perfecto para hacer en cualquier época del año, siendo más recomendable en primavera.
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Cómo llegar
Desde Granada, el viaje hasta Castril es de alrededor de 1 hora y 45 minutos por las carreteras A-92 y N-342. Por su parte, desde Almería el trayecto tiene una duración estimada de 2 horas y 15 minutos.
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