Nico Williams da las gracias a Nahuel Molina por empujarle en el gol de Ferran Torres en la final del Mundial 2026: “No llego ni en mil vidas”

El extremo del Athletic Club ha confesado que, de no ser por el lateral argentino, jamás hubiera alcanzado a dar la asistencia

Nico Williams le da las gracias a Nahuel Molina por empujarle en el gol de Ferran Torres. (Reuters/James Lang)
Nico Williams le da las gracias a Nahuel Molina por empujarle en el gol de Ferran Torres. (Reuters/James Lang)
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El empujón que cambió la historia. Así se podía titular lo sucedido con Nico Williams en el Mundial 2026. Entre lesiones y llegando entre algodones, cuando llegaba a su mejor momento, una patada en una contra ante Uruguay hacía saltar las alarmas. “Es una lesión que se podía haber evitado”, dijo entonces. Pero el destino le tenía algo preparado. Volvió a aparecer en los compases finales de los partidos decisivos. Y en el último fue clave.

En el minuto 106, en la prórroga contra Argentina, Lamine Yamal dejó el balón a Pedro Porro, que puso un centro de primeras desde el pico del área. Parecía que se pasaba, pero saltó Nico Williams ‘in extremis’, forzado, desequilibrado, fruto del empujón de Nahuel Molina, metió el balón al punto de penalti, en la zona de los goles. Ahí estaba Ferran Torres, con la pelota botando, delante, ‘caramelito’. Fusiló con la pierna izquierda para coser la segunda estrella sobre el escudo. España, campeona del mundo.

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Ahora, el extremo del Athletic Club ha revivido cada detalle de esa acción. “La gente creo que no se dio cuenta, pero si no me llega a empujar, no llego. No llego ni en mil vidas”, explicó entre risas a Futbol EMotion.

Nico Williams con la Copa del Mundo. (Europa Press)
Nico Williams con la Copa del Mundo. (Europa Press)

“Cuando me empujó...”

Tras la visión de Nico Williams: “Está el balón cayendo y me empuja. Me choca y me empuja con los dos brazos. Cuando venía el balón pensé que no llegaba, pero cuando me empujó, digo: ‘Hostia, ahora llego’”.

Después tuvo que decidir en una fracción de segundo: “No me daba tiempo a rematar a puerta, así que pensé en dejarla ahí. La dejé, llegó Ferran y la metió”.

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Esta noche ya había tenido un gol anulado por falta. Un pisotón de Mikel Merino que le privaba de su gol. “No vamos a entrar en polémicas”, señaló Nico.

El gol anulado a Nico Williams en la final del Mundial 2026. (Reuters/Vincent Carchietta)
El gol anulado a Nico Williams en la final del Mundial 2026. (Reuters/Vincent Carchietta)

Un pubis que le robó la velocidad

Su camino hasta la final no fue fácil. La lesión del final de temporada redujo sus minutos. “Es jodido. El pubis es una lesión que te levantas de puta madre un día y al día siguiente te levantas mal. Mentalmente te enerva. Un día estás que te comes a todos y al siguiente, fatal”.

Donde más lo notaba era en su mayor virtud: la velocidad. “Lo notas mucho en las arrancadas. Soy rápido, explosivo y la temporada que estuve mal no llegué a 29 km/h. Normalmente llego a los 34 o 35. Estaba superlimitado”, confesó.

A eso se sumaba la situación en el Athletic: “Con mi club no estábamos bien. En las últimas jornadas estábamos luchando por el descenso. Luego, al final, también quieres estar en el Mundial, hacerlo bien, ayudar a tu club. El querer y no poder es lo peor que le puede pasar a un futbolista”.

Nico Williams celebra el gol con Ferran Torres en la final del Mundial 2026. (REUTERS/Mike Segar)
Nico Williams celebra el gol con Ferran Torres en la final del Mundial 2026. (REUTERS/Mike Segar)

Las llamadas de Luis de la Fuente

Todo empezó en marzo. Se sometió a un tratamiento conservador en Pamplona y en Inglaterra, y Luis de la Fuente se interesó por él en plena Finalissima, que después no se jugó. “Me preguntó cómo estaba y yo pensé: ‘Fuera de servicio’. Me dijo que, si el tratamiento iba bien y estaba bien, que tenía su confianza y que iba a ir”.

Pasaron los meses y las sensaciones iban “a contrarreloj”. “Tenía que dar la lista en un mes y empecé a jugar”, recordó. El seleccionador le llamaba después de los partidos para decirle que lo veía mejor. Quedaban dos jornadas de Liga cuando le llamó antes del partido del Valencia. Contra el Alavés, Nico marcó dos goles. “Me dijo: ‘Ya estás volviendo a ser el Nico que fuiste. Te veo bastante mejor. Si sigues a este nivel, tienes bastantes posibilidades de ir”.

Entonces llegó otra piedra en el camino. “Me lesiono del isquio. Pensé que se acabó”. Era un partido a las 16:15, a pocas horas de aquella llamada. Llamó al médico que le había tratado el pubis y le indicó la zona. “Tranqui, que eso no es nada”, le respondió. Las pruebas eran el lunes. “Yo rezando... y mi madre igual”. El diagnóstico fue el mejor: una semana y media o dos. “Estaba de fiesta en casa”, admitió Nico.

El final, todo el mundo lo sabe. España se proclamó campeona del mundo el 19 de julio de 2026, destronando a Argentina.

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