El economista español “centrista con sesgo de paloma” que se perfila como uno de los favoritos para presidir el BCE tras la marcha de Lagarde

Los sondeos entre economistas sitúan al antiguo gobernador del supervisor bancario nacional como el mejor posicionado para tomar las riendas de la máxima entidad monetaria comunitaria

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Con la dimisión anuncidada este jueves y prevista para febrero de 2027 de Christine Lagarde, han empezado rápidamente las quinielas para los aspirantes al puesto de presidente del Banco Central Europeo (BCE). Y entre los aspirantes, hay un español que suena como favorito: Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España y actual director gerente del Banco de Pagos Internacionales (BPI) con sede en Basilea. Así lo refleja una encuesta que ha hecho Bloomberg entre economistas y conocida esta semana en la que De Cos recibió el respaldo de 12 de los consultados, frente a nueve que se inclinabaan por el neerlandés Klaas Knot, expresidente del Banco Central de los Países Bajos.

La carrera por la sucesión se ha activado después de que Lagarde confirmara su salida del organismo para el 7 de febrero de 2027, casi nueve meses antes de que expirara de forma natural su mandato, fijado para el 31 de octubre de ese año.

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El candidato español inició en las últimas semanas contactos informales con gobiernos y bancos centrales de distintos países del euro, de acuerdo con una información publicada por El País. La tarea no es sencilla: implica conjugar los intereses de una Francia atravesada por una crisis política y financiera, y de una Alemania con un desempeño económico débil, además del resto de socios de la eurozona.

Christine Lagarde (REUTERS/Heiko Becker)
Christine Lagarde (REUTERS/Heiko Becker)

En el plano nacional, De Cos logró el respaldo explícito tanto del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como del líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. Sánchez lo calificó en septiembre como un gobernador “excepcional” del Banco de España y sostuvo que su liderazgo sería positivo “no solo para España sino también para Europa”. El apoyo de Feijóo cobra relevancia porque las encuestas sitúan al PP por delante en intención de voto, en un escenario donde las negociaciones por el BCE coincidirán en el tiempo con las elecciones generales en España, previstas para el 28 de noviembre.

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El vicepresidente saliente del BCE, Luis de Guindos, también manifestó públicamente su apoyo a la candidatura del exgobernador.

Halcón o paloma

Un sondeo del think tank londinense OMFIF, adelantado por el Financial Times en abril, también lo colocó como el candidato mejor valorado entre nueve variables, con una puntuación de 1,77 sobre 5 (donde 1 es la mejor nota), por delante del presidente del Bundesbank, Joachim Nagel (1,9), de Knot (1,92), del gobernador saliente del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau (1,94), y de la actual miembro del consejo ejecutivo del BCE, Isabel Schnabel (2,57).

Christine Lagarde tras la reunión del BCE este jueves en Frankfurt. (REUTERS/Heiko Becker)
Christine Lagarde tras la reunión del BCE este jueves en Frankfurt. (REUTERS/Heiko Becker)

Los expertos consultados por OMFIF destacan a De Cos en formación en política monetaria, capacidad para generar consensos, credenciales europeas y disposición a anteponer los intereses comunitarios a los de su propio país. Nagel, en cambio, aventaja al español en conocimiento de los mercados financieros y gestión de crisis, dos variables que podrían ganar peso en el contexto actual de tensión en la deuda francesa.

En la jerga de los bancos centrales, que distingue entre ‘halcones’ (partidarios de políticas monetarias restrictivas para contener la inflación) y ‘palomas’ (más proclives a mantener tipos bajos para sostener la actividad), De Cos aparece como un perfil centrista con un ligero sesgo de paloma, más moderado que Nagel, Knot o Schnabel, aunque más ortodoxo que Villeroy de Galhau.

El mecanismo de elección y el reparto de poder entre países

El sucesor de Lagarde será designado por el Consejo Europeo, que actúa por mayoría cualificada a partir de una recomendación del Consejo de la Unión Europea, tras consultar al Parlamento Europeo y al propio Consejo de Gobierno del BCE. Así lo establece el artículo 283 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. El cargo tiene una duración de ocho años, no renovable, y solo pueden optar a él ciudadanos de los Estados miembros de la eurozona.

El gobernador del Banco Central de España, Pablo Hernández de Cos. (REUTERS/Yiannis Kourtoglou/File Photo)
El gobernador del Banco Central de España, Pablo Hernández de Cos. (REUTERS/Yiannis Kourtoglou/File Photo)

La negociación se complica porque no se trata de una silla aislada. En las próximas semanas también deberá cubrirse la vacante que deja Isabel Schnabel, quien abandonará el BCE el 3 de enero de 2027 para incorporarse al Fondo Monetario Internacional (FMI), y la del economista jefe, Philip Lane, cuyo mandato concluye en mayo. “No tengo ninguna duda de que se negociarán a la vez; no puedes colocar una silla sin tener visibilidad sobre cómo se repartirán las próximas”, señaló una fuente financiera citada por El País.

El calendario institucional marca dos citas clave: una reunión informal de jefes de Gobierno de la Unión Europea el 13 de noviembre y un consejo extraordinario el 26 y 27 de ese mes, apenas dos días antes de las elecciones generales en España.

Antecedentes históricos y factores que complican la carrera

La presidencia del BCE, creada en 1998, nunca ha recaído en un español ni en un alemán. Por su sede la ocuparon hasta ahora un neerlandés (Wim Duisenberg), dos franceses (Jean-Claude Trichet y Christine Lagarde) y un italiano (Mario Draghi). Alemania, pese a no haber presidido nunca el organismo monetario, ya ostenta la presidencia de la Comisión Europea a través de Ursula von der Leyen, un factor que algunos analistas consideran relevante en el reparto de cargos entre capitales.

Fuentes financieras consultadas por El País no descartan que, como ocurrió con la propia Lagarde en 2019, surja un candidato de última hora ajeno a las quinielas actuales. También advierten de que, si la crisis política y de deuda en Francia se agrava, París podría preferir a un perfil como el de De Cos, por su experiencia multilateral al frente del BPI, institución que coordina las políticas de los bancos centrales a escala global.

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