
El Villarreal volvió a sonreír en la Champions. El conjunto castellonense puso fin a una racha de siete derrotas consecutivas en la máxima competición continental tras imponerse por 3-1 al Nápoles en un encuentro lleno de alternativas, emoción y sufrimiento. Pese a comenzar por detrás en el marcador, los de Iñigo Pérez reaccionaron con personalidad, firmaron una remontada de mérito y lograron tres puntos fundamentales para mantener vivas sus opciones de alcanzar la siguiente ronda.
El partido comenzó con un Nápoles decidido a imponer su ritmo. El equipo italiano encontró espacios por las bandas desde los primeros compases y buscó constantemente a Hojlund con centros al área. Su insistencia tuvo premio en el minuto 8, cuando Rrahmani adelantó a los visitantes en una acción a balón parado. El central remató de cabeza ante una defensa local poco contundente. Luiz Júnior llegó a tocar el balón, que terminó estrellándose en el larguero, pero el propio defensor aprovechó el rechace para marcar a placer y silenciar momentáneamente al estadio.
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El gol no hundió al Villarreal, que reaccionó con rapidez y comenzó a acumular llegadas peligrosas. El conjunto amarillo había reforzado el centro del campo para frenar las transiciones rivales y, tras encajar el tanto, dio un paso adelante para buscar el empate. Badiashile evitó el gol al interceptar un remate de Mikautadze que llevaba dirección a portería, mientras que Gueye y Gerard Moreno también rozaron la igualada. El delantero español estuvo especialmente cerca con un cabezazo que puso en aprietos a la defensa napolitana.
El Nápoles, sin embargo, no renunció al ataque y aprovechó los espacios para lanzar peligrosos contragolpes. McTominay probó fortuna con un disparo que terminó en el lateral de la red y, poco después, Hojlund estuvo a punto de ampliar la ventaja con un remate que se estrelló en la cruceta. El encuentro se convirtió entonces en un intercambio de golpes en el que ambos equipos encontraron oportunidades para hacer daño.
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La insistencia local acabó dando sus frutos de la manera más inesperada. Una mala cesión de Politano hacia su portero permitió a Mikautadze interceptar el balón, superar a Milinkovic-Savic y establecer el empate. El tanto desató la reacción del Villarreal, que aprovechó el desconcierto italiano para completar la remontada apenas tres minutos después. Mouriño sorprendió con un potente disparo desde fuera del área que terminó en el fondo de la portería y culminó una espectacular reacción del conjunto castellonense.
El Villarreal vivió entonces sus mejores minutos ante un Nápoles superado por la intensidad y la velocidad del encuentro. Los italianos echaron en falta la capacidad de De Bruyne para aportar pausa y claridad en la construcción del juego, mientras los locales encontraron espacios para seguir amenazando. En los últimos compases de la primera parte, el choque mantuvo un ritmo elevado, aunque el equipo de Iñigo Pérez no logró controlar por completo las acometidas visitantes.
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El Villarreal amplia la ventaja
Tras el descanso, el Nápoles salió dispuesto a recuperar el terreno perdido y adelantó sus líneas. Esta apuesta ofensiva abrió espacios que el Villarreal intentó aprovechar mediante rápidos contragolpes. Con el paso de los minutos, los amarillos ganaron confianza con el balón y consiguieron desactivar buena parte de las amenazas rivales. Allegri trató de cambiar el rumbo del encuentro con una triple sustitución y una modificación táctica, mientras el Villarreal respondió con la entrada de Freeman y Oluwaseyi para reforzar su velocidad ofensiva.
El tramo final exigió un esfuerzo enorme a los locales. Gueye, Comesaña y Saliba multiplicaron su trabajo para contener los ataques de un Nápoles que buscaba desesperadamente el empate. La ocasión más clara de los visitantes llegó en las botas de Hojlund, que protagonizó una gran acción individual, pero se encontró con un Luiz Júnior decisivo bajo palos.
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Cuando el sufrimiento empezaba a apoderarse de la grada, Oluwaseyi apareció para sentenciar el encuentro. A cuatro minutos del final, el delantero aprovechó un rechace de la defensa italiana y conectó un potente disparo al ángulo que estableció el definitivo 3-1. El gol liberó al Villarreal y a su afición, que celebraron una victoria de enorme valor. El conjunto castellonense recuperó la confianza en Europa, rompió su mala dinámica y demostró que todavía tiene mucho que decir en esta edición de la Champions.
Noticia elaborada con información de EFE
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