Ferrán Torres marca el primero de España en la final del Mundial 2026 contra Argentina

La Roja más cerca de la segunda estrella

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Ferran Torres. (REUTERS/Dylan Martinez)
Ferran Torres. (REUTERS/Dylan Martinez)

Final de un Mundial. La Finalissima. Aquella que España y Argentina no pudieron disputar por culpa del estallido de la guerra de Irán. Todos los ingredientes perfectamente puestos. La Roja luchando por la segunda estrella y la albiceleste por prolongar su reinado. Y para ello, Luis de la Fuente ha apostado por la continuidad: Unai Simón, Pedro Porro, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte, Marc Cucurella, Rodri, Fabián Ruiz, Dani Olmo, Lamine Yamal, Mikel Oyarzabal y Álex Baena.

La única polémica, quizás no la más importante, pero sí crucial para el juego y, por tanto, para el resultado: El césped del MetLife Stadium. El escenario elegido por la FIFA para la gran final llega bajo el foco por las numerosas críticas recibidas durante todo el torneo. Y en esta final empezó con un ritmo lento. Pero la FIFA respondió y regó el campo en la pausa de hidratación.

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Hasta ahí llegamos sin goles. Y después tampoco los hubo. Al descanso, nos fuimos como empezamos. ‘Resultado gafas’ y todo por resolver en la segunda parte. Tocaba seguir. Porque España estaba mejor y merecía más. Pero en el tercer cuarto tampoco fue posible. Había que esperar a la recta final. Esa en la que Argentina ha mostrado la mejor versión en este Mundial 2026 con goles y remontadas que parecían imposibles. Pero España también tenía su comodín y en los minutos finales salió Mikel Merino.

No obstante, los 90 minutos no fueron suficientes. Tocaba sufrir media hora más. Hasta que llegó Ferrán Torres. Centro de Pedro Porro, la deja atrás Nico Williams y remata fuerte Ferran. Gol de España. Ahora sí. Por fin. Acto seguido del gol anulado a Nico se hacía realidad el sueño de la segunda estrella.

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Celebración de Ferrán. (REUTERS/Kai Pfaffenbach)
Celebración de Ferrán. (REUTERS/Kai Pfaffenbach)

Otro gol de Ferrán Torres anulado

Aún había tiempo para más. Porque ‘El Tiburón’ tenía hambre. Pero le robaron la comida. Otra vez hacía fuera de juego. Sumado a la polémica de Nico Williams, este sí era claro. De todos modos, fue un uno para uno que el delantero del FC Barcelona resolvió a las mil maravillas.

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