
Un héroe con nombre propio protagonizó el partido entre el Logroñés y el Girona: Pol Arnau. El encuentro se preveía como un duelo sencillo para los de Montilivi, pero en el fútbol (como suele decirse) todo puede ocurrir. Sin embargo, nadie hubiera sido capaz de predecir lo que ocurrió. Durante la prórroga, el portero del Logroñés, Kike Royo, sufrió un golpe en la cabeza y tuvo que abandonar el terreno de juego. Y ahí fue cuando apareció un héroe sin capa, que hasta el momento había estado jugando de defensa, Pol Arnau, se puso los guantes. El partido necesitó de los penaltis para decantar la balanza y en ese momento, el hijo del difunto Francesc Arnau paró el disparo de Abel Ruiz desde los once metros. Minutos más tarde repitió la gesta con el disparo de Stuani agrandando la leyenda del jugador y eliminando al Girona de la Copa del Rey.
El partido no fue del agrado del Girona, que veía cómo iban pasando los minutos sin que fueran capaces de ver portería. La primera parte, en cuanto a ocasiones a puerta, estuvo igualada para ambos equipos. Sin embargo, la segunda fue toda de los locales, que se hicieron los dueños del balón y protagonizaron todas las ocasiones de peligro. Fueron incapaces de batir a Pau López para adelantarse en el marcador, pero las sensaciones eran que estaban siendo superiores. Y entonces, los 90 minutos reglamentarios llegaron a su fin y el duelo entró en la prórroga. Y justo ahí ocurrió lo que nadie esperaba.
Durante los minutos finales de la primera parte de la prórroga, Kike Royo, portero del Logroñés, tuvo que abandonar el terreno de juego tras un gran golpe en la cabeza. Su equipo, que ya había realizado todos los cambios permitidos, tuvo que situar a uno de los jugadores bajo palos y el elegido fue Pol Arnau, hasta ese momento lateral derecho. Sin perder demasiado tiempo se colocó los guantes y se puso en posición. Su primera actuación llegó rápido y ahí ya dejó destellos de sus habilidades con las manos, atajando una ocasión de gol del Girona con una impecable parada. Pasaron los minutos y Arnau defendió la portería de todas las embestidas de los de Montilivi. Y entonces sonó el pitido final y llegaron los temidos penaltis.

La tanda de penaltis
Pol Arnau, lateral derecho del Logroñés, se encontraba bajo palos, ataviado con los guantes, tratando de adivinar hacia dónde dispararía su oponente. Paró el segundo de la tanda de penaltis de los del Girona que lanzó Abel Ruiz. Sin embargo, su equipo falló justo después. Necesitaban otro milagro, necesitaban que Pol volviera a hacer un milagro y en el quinto lanzamiento de los albirrojos, llegó. Stuani era el encargado de lanzar desde la distancia de la pena máxima, si marcaba obligaba al Logroñés a no fallar si querían seguir lanzando. Y justo ahí, como si un ángel hubiera caído del cielo para bendecir a Arnau, paró el disparo. Después su compañero no falló. El Logroñés había eliminado al Girona de la Copa del Rey.
Tras el partido, Arnau pasó por sala de prensa y aseguró: “Tenemos un ángel en el cielo que me ha ayudado a parar ese penalti que daba la clasificación”. Un ángel llamado Francesc Arnau, que fue portero del FC Barcelona y del Málaga y que deslumbró a todos en Wembley durante un partido de Champions entre el club azulgrana y el Arsenal.
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