
La guerra entre el estamento arbitral y el Real Madrid no cesa. Tras la victoria del equipo blanco en El Sadar ante Osasuna, la entidad madrileña denunció a Martínez Munuera, árbitro de aquel partido, por “omitir, de forma voluntaria y deliberada, los insultos y gritos vejatorios dirigidos de forma reiterada hacia nuestro jugador Vinicius, pese a ser advertido de manera insistente por nuestros jugadores”.
Las cámaras y los micrófonos de Movistar LaLiga captaron el momento en el que un sector de la afición de Osasuna cantaba “¡Vinicius, muérete!”. Carvajal hizo el gesto al colegiado del partido llevándose el dedo al oído para que escuchase y tomase nota de lo que se estaba escuchando. No obstante, Martínez Munuera no hizo mención de este suceso en el acta arbitral, y en el apartado correspondiente al público, el árbitro valenciano puso: “Normal”. Esta circunstancia llevó al Real Madrid a denunciar al colegiado.
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La respuesta del CTA no se ha hecho esperar. Este martes ha realizado un comunicado en su página web en el que culpa al Real Madrid de acusar “injustificadamente” a Martínez Munuera. “El Comité Técnico de Árbitros de la RFEF quiere expresar su total e incondicional apoyo al árbitro de Primera División Juan Martínez Munuera, tras las injustas acusaciones vertidas por el Real Madrid en su denuncia ante el Comité de Competición”.
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Respuesta del CTA
Desde el Comité Técnico de Árbitros asegura que siempre se recogen en sus informes todos los insultos que escucha su informante: “El Real Madrid desconoce que el Oficial Informador del partido, sí reflejó en su informe aquellos incidentes de público que consideró significativos, cumpliendo en la lucha contra la violencia, el racismo y la xenofobia que le otorga el Reglamento General de la RFEF”.
El CTA recalca que son los primeros interesados en terminar con cualquier tipo de violencia dentro del fútbol y que quieren acabar con el racismo, la violencia y la xenofobia en los estadios: “El CTA quiere significar que es el mayor implicado en la lucha contra todo tipo de violencia, racismo, xenofobia e intolerancia. Es uno de los firmantes del Protocolo contra el racismo en el fútbol, de marzo de 2005, en el que se compromete a reflejar todo tipo de ofensas racistas en las que tomen parte tanto los participantes como el público; a la paralización o interrupción momentánea de partidos cuando se produzcan conductas racistas, xenófobas o intolerantes; y a la suspensión del partido, agotando las vías dirigidas a lograr que prosiga su celebración, cuando los árbitros consideren que las ofensas o conductas racistas, xenófobas o intolerantes revistan suma gravedad”.
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“El Comité Técnico de Árbitros está abierto a encabezar, participar o colaborar en cualquier iniciativa que los estamentos del fútbol designen para combatir y erradicar la violencia, el racismo, la xenofobia o la intolerancia en nuestro deporte. Los árbitros somos los principales destinatarios de la violencia verbal y física que se produce en todos los campos de fútbol y, por ello, los máximos interesados en expulsarla del fútbol”, concluye el comunicado.
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