
Ni Emerald Fennell ni el Hollywood clásico. Probablemente quien haya entendido mejor la novela de Emily Brontë Cumbres borrascosas y haya profesado un amor más incondicional y sincero hacia esta es Kate Bush. El inesperado debut de la cantante con Wuthering Heights transformó la música británica, alzándola como la primera mujer en liderar las listas del Reino Unido con una canción compuesta e interpretada por ella misma. Su irrupción en 1978, con apenas diecinueve años, marcó el inicio de una carrera artística incomparable.
La singularidad de Wuthering Heights reside en su raíz literaria y visual. Aunque la canción toma su título y temática de la novela de Emily Brontë, la inspiración inicial no vino de los libros. Kate Bush confesó a la BBC que su impulso creativo surgió tras ver una adaptación televisiva de la historia en la década de los sesenta. “Solo vi los últimos minutos, una mano saliendo por la ventana, sangre y vidrio por todas partes. No sabía qué sucedía y alguien me explicó la trama”, relató en 1978 a Michael Aspel.
A los dieciocho años, Bush se sentó al piano y decidió escribir desde la perspectiva de Catherine Earnshaw, la protagonista atormentada que acecha al personaje de Heathcliff. Para lograr fidelidad, leyó el libro de Brontë y construyó una letra cargada de obsesión y anhelo, acompañada de un registro vocal inusualmente agudo. “Opté por ese tono alto porque Cathy era un espíritu, buscaba un efecto etéreo”, explicó la cantante. La canción, con su orquestación envolvente y entrega teatral, contrastó de inmediato con el punk y el disco dominantes en el Reino Unido.

El descubrimiento de una voz única
Nacida en julio de 1958 en Kent, Bush creció en un ambiente impregnado de arte y música. Su padre, médico, y su madre, enfermera, animaron a sus tres hijos a explorar instrumentos y expresiones artísticas desde pequeños. “Mis hermanos fueron quienes me acercaron a la música. Siempre había canciones en casa”, recordó Bush. Junto a ellos, interpretaba melodías tradicionales irlandesas e inglesas.
Desde la adolescencia, Kate grabó maquetas caseras. Uno de estos registros, gracias a un amigo de la familia, llegó a manos de David Gilmour, guitarrista de Pink Floyd. Gilmour quedó impresionado por la voz y el potencial creativo de Bush, y produjo nuevas maquetas en su estudio. “Me intrigó esa voz extraña”, comentó Gilmour en 2022. Su respaldo resultó decisivo: persuadió a la discográfica EMI para que contratara a la joven autora cuando tenía apenas dieciséis años.
Al ingresar a EMI, Bush compaginó su educación con el perfeccionamiento artístico. Invirtió el anticipo de la discográfica en clases de danza interpretativa junto a Lindsay Kemp, reconocido por su trabajo con David Bowie. “Kemp enseña a mostrar emoción, no solo ilusión, y eso es esencial en el arte”, explicó Bush sobre la influencia del coreógrafo. Bush formó la KT Bush Band y comenzó a presentarse en pubs londinenses, mientras daba forma a su primer álbum, The Kick Inside. El proceso de composición era nocturno: “Despierto a las once de la noche; es cuando las ideas surgen”, confesó. La elección del sencillo debut generó fricciones con EMI, que apostaba por James and the Cold Gun, una pieza más cercana al rock. Bush insistió y logró imponer Wuthering Heights como carta de presentación.
El lanzamiento de Wuthering Heights vino acompañado de dos videoclips. Uno en estudio y otro rodado al aire libre en Salisbury Plain, simulando los páramos de Yorkshire de la novela. En ambos, Bush utilizó la danza expresiva aprendida con Kemp, luciendo vestidos vaporosos y movimientos que evocaban la presencia espectral de Cathy. La originalidad de estas piezas visuales las consolidó como referencias culturales, inspirando homenajes e incluso un evento anual, The Most Wuthering Heights Day Ever, donde seguidores recrean la coreografía.

Un regreso al éxito repentino
El sencillo alcanzó el primer puesto de las listas británicas en solo tres semanas, desplazando a Abba y manteniéndose en la cima durante un mes. El éxito se replicó en Irlanda, Italia, Nueva Zelanda y Australia. La interpretación de Bush en el programa Top of the Pops reforzó su imagen de artista singular. El álbum debut superó el millón de copias vendidas, y Bush recibió el premio Ivor Novello en 1979 por su siguiente sencillo, The Man with The Child in His Eyes. El triunfo de Wuthering Heights marcó el inicio de una trayectoria musical marcada por la innovación. Bush ha publicado diez álbumes, fusionando tecnologías como el muestreo digital y colaborando con figuras de la talla de Prince y Elton John. Su dúo con Peter Gabriel en Don’t Give Up le valió otro Ivor Novello en 1987.
Décadas después, la influencia de Bush sigue vigente. En 2022, su tema Running Up That Hill resurgió mundialmente al aparecer en la serie de Netflix Stranger Things, convirtiéndose en número uno en el Reino Unido y ubicándose entre los diez primeros en Estados Unidos, gracias a la plataforma TikTok. “Nunca imaginé algo así”, admitió Bush sobre el fenómeno viral. Mientras preparaba su segunda producción, Lionheart, y una gira revolucionaria con cambios de vestuario y poesía en escena, Bush resumía: “Siempre quise estar en la música. No pensé que pudiera cantar mis canciones, pero lo he logrado”.
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