El regreso de José Luis Guerín es una preciosa reivindicación de la periferia, de la empatía, de la diversidad cultural y racial en tiempos de Vox

El director catalán estrena ‘Historias del buen valle’, una preciosa oda al barrio barcelonés de Vallbona, en el que estuvo trabajando más de tres años para acercarse a sus habitantes

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Trailer: 'Historias del buen valle', dirigida por José Luis Guerín (Wanda Films)

La última película de José Luis Guerín, Historias del buen valle, se ha convertido en un ejemplo excepcional de cómo el cine puede dar voz y visibilidad a una comunidad periférica, sumergiéndose de lleno en el barrio barcelonés de Vallbona y captando la dignidad y las complejidades de una colectividad tradicionalmente olvidada.

El filme obtuvo el Premio Especial del Jurado en el pasado Festival de San Sebastián, consolidando la trayectoria del cineasta en la exploración de realidades sociales desde una mirada propia y profundamente ‘empática’.

Durante más de dos años de trabajo en Vallbona, Guerín se ha adentrado en un territorio delimitado por infraestructuras que lo aíslan (el río, la autopista, las vías del tren) hasta conformar un universo particular de convivencia, marcado por una fuerte presencia de migrantes y por la resistencia ante los procesos urbanísticos que amenazan el tejido vecinal.

Como ha subrayado el propio director, su aproximación a la comunidad ha estado guiada por una voluntad de libertad creativa plena: “No hay temas buenos y temas malos, sino que todo es una cuestión de perspectiva”. Guerin ha insistido, además, en la importancia de dedicar tiempo a la observación, superando la visión superficial con la que suelen presentarse muchas realidades.

Temas que aborda ‘Historias del buen valle’

Las historias que Guerin ha reunido en este trabajo conforman un retrato plural, entrelazando géneros, orígenes y trayectorias vitales. La obra del cineasta se presenta como un panorama multidimensional donde convergen temáticas relevantes del mundo actual. Entre los principales ejes se identifican la especulación inmobiliaria, el urbanismo de tipo depredador, los procesos de gentrificación y la problemática en torno al acceso a la vivienda.

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Una imagen de 'Historias del buen valle', de José Luis Guerín

Estos fenómenos se entrelazan con dinámicas sociales marcadas por las migraciones recurrentes, la diversidad lingüística y los efectos que la violencia de los conflictos armados deja en la infancia.

En ese contexto, se destacan igualmente cuestiones como el impacto del cambio climático, la agricultura de carácter ecológico y la transformación constante de las identidades. La propuesta también subraya la importancia tanto de la solidaridad entre vecinos como de la distancia existente respecto a las instituciones.

Apuesta por la colectividad

Este tejido fílmico devuelve a los habitantes de Vallbona un sentido de colectividad y una imagen dignificada de su vida cotidiana, sus luchas, su memoria y sus sueños.

El punto de encuentro en esta comunidad es el río, espacio humilde pero simbólico donde los diferentes grupos (marroquíes, gitanos, portugueses, latinoamericanos y tantos otros) convergen y construyen un imaginario propio.

Esta confluencia, no obstante, está constantemente amenazada por los procesos de transformación urbana, el aislamiento geográfico y la presión institucional. Un aspecto esencial de Historias del buen valle es la forma en que trata a sus personajes. Guerin evita el juicio y el discurso explícito, prefiriendo una observación que permita a los espectadores enfrentarse a la complejidad real de las vidas representadas.

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'Historias del buen valle', de José Luis Guerín (Wanda Films)

La memoria de Vallbona y la transformación del propio barrio están presentes en el trabajo de Guerin, que recoge las voces de quienes han llegado desplazados de otras zonas o países, así como las anécdotas de quienes enfrentan situaciones cotidianas como el desahucio o el bullying escolar.

Los relatos personales, las pérdidas familiares o la resistencia humilde ante las transformaciones urbanas se entrelazan en una narración colectiva, en la que los gestos de solidaridad y convivencia adquieren un protagonismo central.

La mirada cinematográfica de José Luis Guerín

El propio proceso formal de la película, incluyendo su prólogo en blanco y negro rodado en súper 8 mm, revela la huella del autor y su intención de mostrar tanto el proceso de creación como la vida cotidiana del barrio. Así, el director es capaz de retratar la fiesta, el duelo, la alegría y la tristeza, lo individual y lo colectivo en un prodigioso equilibrio narrativo.

Historias del buen valle conecta con otras obras previas del director, como En construcción, estableciendo una continuidad temática y formal que explora la relación entre vida comunitaria y mutaciones urbanas. En el filme están presentes personas procedentes de Europa del Este, América Latina, el Magreb, África, India, Portugal, junto a migrantes internos y vecinos de largo recorrido.

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Jose Luis Guerin recogiendo el Premio Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián 2025 por 'Historias del buen valle', junto a su productor, Jonás Trueba. (Photo by ANDER GILLENEA / AFP)

La convivencia entre estos grupos se plasma en espacios como la ribera del río, donde la música y la celebración popular aún resisten y reivindican una manera de habitar el espacio público que resulta cada vez más inusual.

Guerín se opone así, tanto estética como políticamente, a la cultura del individualismo y la confrontación, reivindicando la solidaridad y el diálogo como elementos definitorios de la vida común.

El tiempo, entendido tanto en un sentido biográfico como histórico, se despliega en la película como un factor determinante. Algunos vecinos le comentaron que su llegada al barrio había sido tardía, ya que las historias verdaderamente significativas pertenecían al pasado de luchas ‘predemocráticas’. Sin embargo, para Guerín el cine es ante todo una herramienta que permite indagar en el presente, haciendo visible tanto el devenir de la comunidad como los cambios que la atraviesan.

'Historias del buen valle', de
'Historias del buen valle', de José Luis Guerín (Wanda Films)

A lo largo de Historias del buen valle, la mirada de Guerin se mantiene fiel a un ideario que prioriza el respeto al espectador y la atención a la forma cinematográfica. El rechazo del esquematismo, la defensa de la complejidad y la exigencia de una disciplina formal constituyen un antídoto frente a la cultura contemporánea de la simplificación y el ‘reduccionismo’.

Historias del buen valle se sitúa en la continuidad de un cine que dialoga con clásicos como Las uvas de la ira y que mantiene vivas las referencias a obras previas de Guerín, como Innisfree y Tren de sombras, gracias a las que pasó a formar parte de la vertiente más experimental de la historia del cine español.