La aclamada miniserie británica protagonizada por una detective sorda que lee los labios de los sospechosos

Acaba de aterrizar en Filmin ‘Código de silencio’, un thriller narrado desde una perspectiva diferente y con una protagonista que tiene una discapacidad parcial

Guardar
La serie 'Código de silencio',
La serie 'Código de silencio', nueva incorporación al catálogo de Filmin

El estreno de Código de silencio en Filmin ha supuesto la llegada a España de una de las apuestas más innovadoras de la ficción británica reciente. Este nuevo drama criminal, producido originalmente por ITV y liderado ‘creativamente’ por Catherine Moulton, ha captado la atención por convertir la lectura de labios en un elemento central para resolver crímenes en pantalla.

La serie, reconocida por la crítica británica y nominada en la categoría de Nuevo Drama en los National Television Awards del Reino Unido, ha sido dirigida por Diarmuid Goggins (The Night Caller) y Chanya Button (Doctor Who: La risa).

A lo largo de seis episodios de cuarenta y tres minutos, la trama sigue los pasos de Alison Brooks, interpretada por Rose Ayling-Ellis, una camarera con sordera parcial que trabaja en la cantina de una comisaría británica para mantener tanto a su madre como a ella misma.

La policía pronto descubre su destreza para leer los labios y solicita su colaboración para infiltrar una banda de criminales mediante la interpretación de sus conversaciones captadas en vídeo.

Una detective diferente en un thriller inclusivo

Inicialmente limitada al visionado de grabaciones de vigilancia, Alison acaba participando activamente en trabajos de campo junto a la sargento Ashleigh Francis, lo que la convierte en un recurso fundamental para esclarecer el caso. Este papel, sin embargo, la expone a un peligro creciente a medida que se introduce más en el entorno delictivo y entabla contacto directo con Liam Barlow, uno de los sospechosos.

La serie plantea preguntas sobre la representación de la discapacidad en la ficción policíaca. La creadora, Catherine Moulton, y la actriz protagonista, Rose Ayling-Ellis, comparten experiencia directa con la sordera, hecho que ha influido decisivamente en el enfoque de la producción.

Moulton ideó la ficción después de asistir a clases de lectura de labios y constatar la extendida percepción equivocada sobre esta habilidad.

Rose Ayling-Ellis en 'Código de
Rose Ayling-Ellis en 'Código de silencio' (Filmin)

Y es que solo 30 a 40% del habla puede interpretarse leyendo los labios, ya que la mayoría de los sonidos que pronunciamos no tienen una correspondencia visual directa. El resto del significado se deduce a partir del lenguaje corporal, el contexto y el ritmo con el que cada persona se expresa, lo que convierte este proceso en un complejo ejercicio de observación e inferencia.

Esta experiencia se asemeja a la labor de los detectives, quienes también deben reunir datos dispersos para formar un panorama completo, uniendo pistas como si se tratara de un rompecabezas. La metodología de construir significado a partir de fragmentos visibles y señales indirectas impulsa la reflexión sobre la ausencia de una serie policial centrada en una experta en lectura de labios.

En Código de silencio, el personaje de Alison escapa de los clichés habituales asociados a la discapacidad en televisión. Moulton ha subrayado la importancia de mostrar una protagonista con un perfil propio y autonomía, evitando que la sordera sea su única característica definitoria.

'Código de silencio' (Filmin)
'Código de silencio' (Filmin)

La evolución del argumento traslada gradualmente el poder dentro de la investigación policial hacia Alison, quien logra invertir la relación de dependencia con el equipo de detectives. Así, la joven, marcada por la falta de recursos y la necesidad económica, asume riesgos en su vida personal y profesional, llegando incluso a jugarse la vida para mantener a su madre y a ella misma.

El arco argumental recoge, también, el desarrollo de una relación con uno de los miembros de la banda, algo que añade matices a la clásica dinámica entre personaje infiltrado y sospechoso.

Representación y accesibilidad

El compromiso del equipo de Código de silencio con la inclusión se extiende más allá del reparto y alcanza todas las áreas de producción. Byrony Arnold, productora ejecutiva usuaria de silla de ruedas, ha sido una de las responsables de aplicar en el rodaje los principios del TV Access Project, con el objetivo de incorporar a la mayor cantidad posible de profesionales con discapacidad en el equipo técnico y artístico.

Así, al menos una persona en cada departamento era sorda, tenía una discapacidad o era ‘neurodivergente’. El retrato de la sordera en la serie, lejos de caer en la condescendencia o el paternalismo, se alinea con una visión realista y compleja, en la que el espectador experimenta tanto la dificultad como los retos aparejados a la percepción limitada del entorno.

Un conductor de ambulancias descubre que su hija pertenece a un violento grupo de ultras durante una noche de reyertas. Tras una desgracia, no parará hasta obtener respuestas. (Netflix)

Esta inmersión en la perspectiva de Alison se traduce visualmente en una puesta en escena que transmite la frustración, el esfuerzo y la paciencia necesarios para descifrar el mensaje oculto tras lo que no es audible.

La serie logra revitalizar el género criminal ofreciendo una mirada nueva tanto sobre la labor detectivesca como sobre la representación en pantalla de las personas sordas. El desenlace de la temporada se apoya, en buena medida, en la interpretación de Rose Ayling-Ellis, auténtica revelación, gracias a una presencia escénica que aúna expresividad y capacidad para conmover con su constante lucha por imponerse en un mundo que pone en duda su valía.