En noviembre de 2024, Dei V (nombre artístico por el que se conoce a David Gerardo Rivera Juarbe) daba una de sus primeras grandes actuaciones en España en la sala de La Riviera. El artista puertorriqueño, emblema de una nueva generación de música urbana emergida en el Caribe, llegaba tras el exitazo que habían supuesto algunas de sus canciones, como Quién es Dei V, título que se extendería a su primer y triunfante disco.
Ha pasado más de un año desde entonces. Cuando nos citamos con él para una entrevista, basta con echar un vistazo a los cientos de millones de reproducciones que acumula en plataformas como Spotify y señalar dónde actuará los próximos 6, 7 y 8 de marzo: en el Movistar Arena de Madrid, el Live Sur Stadium de Sevilla y el Palau Sant Jordi de Barcelona, respectivamente. “Me cogió de sorpresa”, reconoce el cantante cuando pasa revista de todo lo vivido en 2025. Eso sí, cuando le preguntamos cuál es el siguiente paso en su carrera, se le escapa una sonrisa y no duda al responder: “Cantar frente a cien mil”.
Hace menos de medio año, el artista dio un paso gigante en su carrera al participar en la residencia de conciertos de Bad Bunny en el Coliseo de Puerto Rico. Allí, interpretaría Veldá, la canción con la que él y el conejo malo colaboran en Debí tirar más fotos, el último álbum del recién triunfador de los Grammy. Por si fuera poco, Dei V repetiría en solitario en el recinto con un sold out poco después. “No me importa donde actuar”, asegura, “donde quiera que vaya, no importa si es en China o en la Luna, frente a muchos o pocos, lo que quiero es dar mi show con la gente que me quiere escuchar”.

Un artista en busca del “sabor distinto”
En octubre de 2025, Dei V lanzó al mercado su nuevo disco, Underwater (lanzado con su propio sello discográfico independiente, Underwater PR). Un trabajo que, como él mismo explica, busca la comunión entre sus dos facetas musicales: la que le ensalzó en un primer momento y la que le ha encumbrado hasta la cima. “Quería dar lo mejor de los dos mundos”, dice el cantante. “La esencia por la que me conocieron es la parte Under, la de la gente de los barrios, de los caseríos (proyectos de vivienda pública en Puerto Rico); la parte Water es más comercial, reguetón bailable”.
En mitad de esos dos mundos, Dei V se siente neutral. “Por eso mi lema es ‘El de los flavors’”, argumenta. “Siempre tengo que dar un sabor distinto, tengo la capacidad de poder hacer cualquier cosa y no tengo un género que sea más favorito que el otro. Lo que me gusta es hacer música y retarme”. Por eso mismo, en el contenido de sus redes sociales (solo en Instagram lo siguen más de dos millones de personas) experimenta también con otros registros más tradicionales como la salsa y el corrido mexicano. “No me quiero quedar siendo un artista que hace lo mismo toda su carrera”.
Sin embargo, en este momento de su carrera, se encuentra con muchos fanáticos (“algunos que ni me conocen realmente”, puntualiza) le piden que no evolucione: que siga en el mismo lugar desde el que comenzó. “Lo que uno tiene que hacer entonces es trabajar para no llegar con lo mismo, sino con cosas innovadoras”. Esa es su identidad como artista, y precisamente porque es su música, no está dispuesto a que nadie le quite parte del pastel. “Ahora mismo soy libre”, afirma. “Sé lo que es pagar 100.000 dólares para un contrato para salir con tu disco, sé lo que se siente... y no creo en eso de vender mi alma y firmar para entregarlo todo. Yo quiero lo mío, porque de eso viven mis hijos y mi familia”.

La lección más importante de Bad Bunny
Dei V guarda con cariño el recuerdo de su iniciático paso por Madrid, si bien advierte que ahora es una persona distinta. “Cuando vine por primera vez, era un chamaco comenzando en la música. Eso, la fama y qué sé yo, me rodeó de muchos malos hábitos”, se sincera al respecto. “He madurado un montón, ahora mismo estoy bien juicioso, estoy sobrio hablando aquí con ustedes (ríe)”. La clave de esta transformación ha pasado por una revisión personal, pero también relativa a su entorno. "Cuesta cuidarse, pero todo tiene que ver con la disciplina de la gente que te rodea también", advierte.
Su concierto con Bad Bunny supuso un fuerte impacto en este sentido, dada la sorpresa que se llevó al comprobar el carácter cercano y humilde del artista más escuchado del mundo. “Del conejo me llevo lo humano que es y cómo tiene sus pies en la tierra”, nos cuenta. “Pienso que eso es algo importante para mantenerte enfocado y centrado, para no perder la cordura en esta industria, porque a veces llegan la fama, el dinero y esas cosas y uno no sabe controlarlo. Él es alguien consciente, un chamaco bueno, y es un ejemplo a seguir para todos”.
En su colaboración en Veldá, la letra de la canción no puede ser más explícita al situar a Dei V y Omar Courtz (que también aparece en el tema) como dos de los artistas que “comandan una nueva generación” en el panorama de la música urbana puertorriqueña. “En estos últimos años van saliendo cosas nuevas, ritmos e instrumentales nuevas”, comenta el cantante. “Al igual que yo, que estoy llevando esta evolución a donde puedo, todos los que vienen atrás también vienen haciendo lo mismo. Hay mucho talento, no solamente en mi país: he visto a mucha gente que demuestra que el futuro del trap y el reguetón va para largo”.

¿Con qué artistas de España le gustaría hacer un tema?
Tanta presión no implica inseguridad. “Si tuviera síndrome del impostor, nunca me hubiese metido a ser cantante”, sonríe. “Tengo una mente bastante fuerte, y también creo que estar agarrado de la mano de Dios (aunque tampoco me paro aquí a decirte que soy un santo) es lo que me ha hecho hacer lo que soy y que no me veas en problemas ni en controversias, sin hacer estupideces. A pesar de que cuando uno está en la música pasan cosas que te dan rabia y tienes ganas de romperle la cabeza a la gente, esa no es manera de hacer un negocio”.
El negocio está, para él, en “el bellaqueo”, en la vuelta del perreo (de esto habla, precisamente, uno de sus últimos temas, Volvió el perreo), en seguir trabajando para hacer música que haga que en las discotecas todo sigua “igual que antes”. Un objetivo para el que se basta solo, aunque tampoco se cierra la puerta a colaborar con otros artistas. “En España hay mucho talento”, termina diciendo. “Morad es hermano mío, JC Reyes lo considero familia, y no he grabado con Bad Gyal, pero soy fan de ella; Quevedo es un tremendo artista y me gusta mucho lo que hacen Maikel Delacalle, La Pantera y un chamaco del barrio del Morad que se llama BIIGCYPHER”.
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