Óscar Casas y Ana Mena protagonizan ‘Ídolos’, la versión de F1 ‘made in Spain’ sobre el mundo del motor: “El ego está en todas partes, pero para nuestra profesión viene fatal”

‘Infobae’ entrevista a la pareja de actores, protagonista de una cinta romántico-deportiva ambientada en MotoGP

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Hablamos con Ana Mena y Óscar Casas, protagonistas de 'Ídolos'

Un despliegue de medios toma un céntrico hotel de Madrid una semana antes de que Warner Bros. Pictures España estrene una de sus mayores apuestas para, nunca mejor dicho, arrancar el año. En una de las tres habitaciones del VP Plaza España, y entre las entradas y salidas de decenas de periodistas y un equipo que no debe de distar mucho de la que se encuentra en Hollywood, están Ana Mena (Estepona, Málaga, 1997) y Óscar Casas (Barcelona, 1998). Su belleza y perfil de Wikipedia también podría ser perfectamente digna de la industria norteamericana. Ella, con una tez que no tiene nada que envidarle a un filtro de Instagram y trabajando desde que tenía ocho años; él, heredero de sangre del clan Casas, con su hermano mayor, Mario, siendo uno de los actores más reconocidos de nuestro país desde hace ya dos décadas.

Los dos protagonizan Ídolos, en la que Casas da vida a Edu, un joven piloto de motos marcado por su agresividad, que recibe una última oportunidad en el Mundial de Moto2 bajo la tutela de su padre, del que lleva años distanciado. Entre los requisitos está prohibido enamorarse. Ahí es donde entra en juego Luna (Mena), su vecina de enfrente dueña de una tienda de tatuajes. Dirigida por el cineasta británico Matt Whitecross, el reparto lo completan el italiano Claudio Santamaría, quien da vida al padre de Casas en la ficción, y Enrique Arce (La casa de papel). Ellos tres copan otras dos de las habitaciones del hotel.

Ana Mena y Óscar Casas
Ana Mena y Óscar Casas durante su entrevista con 'Infobae España' durante la promoción de 'ídolos'.

“Era una apuesta muy ambiciosa y creo que está súper conseguida”, resume Mena, cantante de éxito desde hace casi una década y actriz desde que era una niña, con títulos en su filmografía como La piel que habito, de Pedro Almodóvar, o Viaje al cuarto de una madre, de Celia Rico. Ídolos es la primera producción de ficción rodada en el Mundial de MotoGP, y de hecho, ha contado con el apoyo y patrocinio oficial de la organización. No es casualidad que sea una coproducción entre España e Italia, dos países europeos que dominan este deporte, y una apuesta que sigue la estela de otros éxitos recientes del cine deportivo, como la nominada al Oscar F1, protagonizada por Brad Pitt.

La ambición de la propuesta, cuyo presupuesto ha sido de 12 millones de euros, según audiovisual451, pasar por la oportunidad de rodar en carreras reales con pilotos reales. “Me cuesta creer que haya ocurrido todo lo que he vivido rodando esta película”, reconoce el actor, que ha compartido espacio con deportistas como Marc Márquez o Jorge Martín en circuitos como el de Jerez o el de Aragón.

“Había momentos en los que pensaba: ‘¿Qué hago aquí?’”, admite, algo que también usó como herramienta interpretativa. “Voy a creer que soy uno de los mejores pilotos del mundo”, se repetía a sí mismo durante el rodaje. “Todo ese pálpito de acción, de tener que grabar rápido con Marc Márquez al lado… todo le daba una pasión y un latido muy potente que creo que le vienen muy bien a la película", añade el actor que debutó en 2005 con la serie Abuela de verano y acumula su aparición en títulos como Águila Roja, Cuéntame como pasó o la también recién estrenada Me has robado el corazón.

Imágenes de 'Ídolos' (Warner Bros
Imágenes de 'Ídolos' (Warner Bros España)

Uno de los puntos con los que converge la ficción y que equilibra la testosterona del motor es la relación entre Luna y Edu -como dato, Óscar y Ana se enamoraron en la vida real mientras grababan la cinta-. A diferencia de mucha población joven y especialmente tras la pandemia, la generación Z a la que pertenecen ambos, sus personajes se conocen a pie de calle. “Al final todos tenemos esto en la mano y estamos continuamente ahí”, explica ella, que mientras se explica enseña su iPhone. “Normalmente, encuentras a las personas con las que pasas tiempo en los espacios donde tú pasas más tiempo. Es algo casi estadístico. Si pasas mucho tiempo en el móvil, entiendo que termines encontrando personas ahí”, añade por su parte Casas.

Además, la cinta no solo aborda el romance y la relación entre padre e hijo, sino que deja ver los entresijos del mundo del deporte: ambición, superación, egos y segundas oportunidades. Una lógica que no dista tanto de dos industrias que los protagonistas conocen bien: la música y el cine. “Mentiría si te dijera que no. Hay quien tiene más y quien tiene menos. Pero también hay relaciones muy bonitas”, responde la cantante de Lárgate y Madrid City a la pregunta de si hay mucho ego en sendas industrias. “Nosotros empezamos muy pequeños, nos hemos caído muchas veces y sabemos lo que es construir un camino a base de pico y pala. Eso te hace agradecer mucho lo bueno que llega. Yo considero que la competencia es sana y que hay hueco para todo el mundo. Esto es como la vida misma”, añade.

Por su parte, Casas explica que “el ego está en todas partes y es algo individual”, pero para su profesión “viene fatal”. “No ayuda, al revés. Te aleja de la verdad y de las conexiones con otras personas. Todo eso no suma ni al proyecto ni a la película. A veces lo hay, todos lo tenemos, pero en esta profesión no viene nada bien”.

“Siempre voy a ser el hermano de Mario y estoy muy orgulloso de ello”

Esa exigencia constante, presente en la ficción y también fuera de ella, conecta directamente con la presión por alcanzar un sueño. Preguntados por la presión del éxito y por cuánto hay de identificación con sus personajes, Casas lo tiene claro: “La exigencia no te la pone nadie, te la pones tú mismo. El personaje se la pone él. Yo me sentía muy identificado con la obsesión y con el sueño de correr junto a sus ídolos, de ahí el título de la película. Él sueña con correr junto a Marc Márquez o Jorge Martín, personas a las que lleva siguiendo toda su vida. A mí me pasa igual con actores, directores o productores con los que sueño trabajar. Me obsesiono para poder llegar ahí”.

Mario Casas, junto a sus
Mario Casas, junto a sus hermanos Christian y Óscar (Instagram/ @mario_houses)

En su caso, esa presión convive inevitablemente con el peso de su apellido. “Siempre voy a ser el hermano de Mario y estoy súper orgulloso. Él es mi maestro en esta profesión, me ha dado el papel más importante de mi vida y es quien más me enseña. Haría todas las películas con él”, explica, haciendo referencia a proyectos como Mi soledad tiene alas, protagonizada por este y dirigida por Mario o la serie de Movistar Plus+ Instinto. “Estoy donde estoy por todo lo que me enseña cada día, no por enchufes ni nada de eso. También quiero demostrar que valgo y por eso en cada proyecto doy todo de mí. Pero me encanta ser su hermano y estoy muy orgulloso”.

Además, la entrevista coincide dos días después de conocerse que Mario Casas acaba de ser nominado a su segundo Goya por Muy lejos, la ópera prima del catalán Gerard Oms: “Soy hermano de uno de los mejores actores de este país”, añade.

Sin embargo, la exigencia que demanda la profesión viene seguida, como explica la cantante, del sacrificio de “muchas cosas”. “Desde que empecé a cantar siendo muy niña he tenido que sacrificar cosas, aunque no me arrepiento. He tenido una infancia muy bonita y una familia que me ha apoyado siempre, pero pasas mucho tiempo sola y sacrificas muchas cosas. La pasión por lo que amas hace que merezca la pena”.

Casas coincide: “El mayor sacrificio es el tiempo: tiempo con amigos, con la familia, con la pareja. El tiempo no vuelve y es lo único certero que hay en esta vida. Se sacrifica hasta que deja de ser un sueño; cuando deja de serlo, hay que dejar de sacrificar tiempo”.