‘¿Quién puede matar a un niño?’ cumple 50 años: la historia detrás de una de las películas más terroríficas del cine español

La obra de Chicho Ibáñez Serrador fue imprescindible para el género y sigue inspirando nuevos cineastas y películas tanto tiempo después

Guardar
Imagen de '¿Quién puede matar
Imagen de '¿Quién puede matar a un niño?'

En el año 1976, en plena crisis final del franquismo y con España inmersa en un proceso de transformación social y política que conduciría a la Transición, Narciso Ibáñez Serrador estrenó una película que muchos aficionados, críticos y cineastas consideran una de las obras más inquietantes, originales y radicales del cine español de género: ¿Quién puede matar a un niño?. Con motivo de su 50 aniversario, este film —dramático, perturbador y profundamente simbólico— sigue inspirando debates sobre la naturaleza humana, la memoria histórica y el horror que se esconde tras las apariencias de la inocencia.

Narciso Ibáñez Serrador (1935–2019), conocido por el sobrenombre de Chicho Ibáñez Serrador, era ya una figura destacada de la cultura popular española cuando se embarcó en este proyecto. Antes de este filme había triunfado en televisión con programas como Historias para no dormir, una serie de relatos de terror que marcaron a toda una generación y que funcionan como un laboratorio creativo para su posterior trabajo cinematográfico. ¿Quién puede matar a un niño? sería su segunda y última película para cine, después de La residencia (1969), ambos considerados hitos del género fantástico español.

La película se basa en la novela El juego de los niños del escritor asturiano Juan José Plans, publicada el mismo año que el guion que Serrador firmó bajo el seudónimo de Luis Peñafiel. Aunque la adaptación es bastante fiel en espíritu, el cineasta tomó decisiones narrativas y estilísticas que la distancian del texto original, enfatizando la ambigüedad y la interrogación moral sobre las causas del horror que despliega la historia.

Imagen de '¿Quién puede matar
Imagen de '¿Quién puede matar a un niño?

Buscando el terror en lo aparentemente cotidiano

La película arranca con una secuencia marcada por imágenes documentales reales —víctimas infantiles de guerras, violencia colonial, hambruna— que no son gratuitas ni estéticas: sirven para plantear el tono moral y político del film. Desde los primeros minutos, Serrador no pretende simplemente asustar, sino interpelar a la audiencia. ¿Hasta qué punto la crueldad de los adultos ha marcado y deformado la mente de los niños? ¿Y qué ocurre cuando esa violencia se invierte? Tom y Evelyn, una pareja de turistas británicos que visita España para pasar unas vacaciones junto al mar antes del nacimiento de su tercer hijo, parecen encarnar la mirada occidental despreocupada y ajena que observa sin comprender. Al llegar a una isla aparentemente tranquila, descubren que no queda ningún adulto: los niños han asesinado a los mayores y dominan el entorno con una presencia silenciosa, inquietante y omnipresente.

Las escenas en las que los niños observan desde plazas, callejones y puertas desiertas a los protagonistas son ejemplos magistrales de construcción de atmósfera: son imágenes que funcionan como silencios densos, y en ese momento Serrador demuestra que no necesita monstruos ni efectos especiales para generar terror. El mayor horror es lo que parece familiar y cotidiano, pero que ha perdido toda lógica —como los niños mismos, cuya inocencia se vuelve amenazante. La pregunta del título —¿Quién puede matar a un niño?— no es una mera provocación retórica; es una cuestión ética y filosófica central en la película. A lo largo del metraje, Tom y Evelyn se ven forzados a enfrentarse no solo a la necesidad de defenderse, sino al abismo moral que supone tomar una vida —especialmente la de un niño. La pregunta guía a la audiencia tanto como a los protagonistas: ¿En qué circunstancias puede uno renunciar a los valores sociales profundamente arraigados? ¿Puede un adulto matar a un niño para sobrevivir?

Sin Anthony Hopkins ni playa

Al final de la película, después de toda la violencia y el horror acumulado, la historia no ofrece una respuesta consoladora. Un grupo de niños, preparados para viajar al continente, deja claro que su revolución no terminará con la isla: hay muchos más niños en el mundo. Esa sonrisa inquietante final funciona al mismo tiempo como amenaza y espejo moral: la potencial violencia latente no está confinada en una isla desierta, sino que atraviesa a toda la humanidad. Anthony Hopkins estuvo considerado originalmente para el papel de Tom, pero su agenda obligó al director a elegir al actor australiano Lewis Fiander. Serrador más tarde declaró que no quedó del todo satisfecho con esa interpretación, aunque sí valoró mucho el trabajo de Prunella Ransome como Evelyn. Aunque la historia se sitúa en una isla, gran parte del rodaje se realizó en el pueblo de Ciruelos (Toledo), un lugar sin costa que requirió añadir sonidos de gaviotas y mar en posproducción para mantener la ilusión de insularidad.

Imagen de '¿Quién puede matar
Imagen de '¿Quién puede matar a un niño?'

Una de las decisiones más interesantes —y truncadas por la producción— fue rodar los diálogos de los protagonistas en inglés, preservando la sensación de incomunicación y desconexión entre los forasteros y la comunidad local. Finalmente, la productora impuso el doblaje al español para el público nacional, alterando parcialmente la propuesta original de Serrador. Visualmente, la película contiene homenajes tácitos a Los pájaros de Alfred Hitchcock en la forma en que los niños se agrupan silenciosos y acechantes, como bandadas humanas. En España, ¿Quién puede matar a un niño? tuvo una recepción comercial más discreta que otras películas populares del momento, pero rápidamente se convirtió en un referente dentro del llamado “fantaterror” español, un movimiento del cine fantástico y de terror que explotó entre finales de los años 60 y mediados de los 70 —y que venía a responder tanto a impulsos creativos como a tensiones culturales en un país saliendo de décadas de censura y represión.

En el extranjero la película alcanzó una notoriedad creciente con los años, sobre todo dentro del circuito de aficionados al terror y el cine de culto. De hecho, ha sido listada entre las mejores películas de horror de todos los tiempos por publicaciones especializadas y se ha convertido en objeto de estudio por críticos y cineastas. También ha sido señalada como posible influencia —aunque no completamente demostrada— en obras posteriores con niños asesinos, como Los chicos del maíz, estrenada en 1984, cuyo concepto general recuerda vagamente al de Serrador, aunque surgió de manera independiente.

A medio siglo de su estreno, ¿Quién puede matar a un niño? destaca no solo como una película de terror efectiva, sino como una obra profundamente analógica a inquietudes éticas, políticas y sociales. La inversión de la inocencia infantil en violencia activa resuena como metáfora de la pérdida de inocencia histórica y el trauma de generaciones marcadas por la represión, la guerra y la transición política. El uso del horror como espejo —una herramienta que obliga al espectador a reconocerse en lo que ve, aun cuando rechaza esa imagen— es una de las lecciones duraderas de Serrador. El título mismo, con su pregunta moral, continúa funcionando como una especie de desafío filosófico al espectador: no es solo ¿qué verías?, sino qué harías tú.

Imagen de '¿Quién puede matar
Imagen de '¿Quién puede matar a un niño?'

Un icono 50 años después

La película ha dejado una marca importante en el cine de género en España. Aun cuando el cine de terror nacional ha pasado por décadas de altibajos, con subgéneros que van desde el slasher hasta el horror psicológico moderno, ¿Quién puede matar a un niño? sigue citado como antecedente y fuente de inspiración, no solo por su impacto directo, sino por la manera en que abrió puertas para que otros cineastas exploraran el miedo desde perspectivas menos convencionales. Además, su lugar en la historia del cine español ha sido reconocido por críticos y festivales: la película ganó el premio de la crítica en el Festival de Cine Fantástico de Avoriaz en 1977 y generaciones posteriores de cineastas, como Eli Roth (director de Hostel), la han mencionado entre sus films favoritos dentro del género.

¿Quién puede matar a un niño? no es simplemente una pieza de terror —es un artefacto cultural que encapsula interrogantes éticos, miedos colectivos y tensiones sociales de su tiempo, pero que además ha trascendido esos contextos para seguir desafiando a nuevas audiencias. En su 50º aniversario, y disponible en plataformas como Movistar+ o FlixOlé, sigue siendo una obra imprescindible no solo para los amantes del terror, sino para cualquiera interesado en cómo el cine puede poner en imágenes los temores más arraigados de nuestra condición humana.

Últimas Noticias

Vera Fauna, la banda recomendada por Pedro Sánchez que canta sobre ser más felices y menos productivos: “Cuidar a los tuyos y ver a tus amigos también es trabajo”

El éxito de crítica y público del tercer disco del grupo, ‘Dime dónde estamos’, ha convertido un proyecto que estaba a punto de disolverse en una de las revelaciones de la música alternativa en España

Vera Fauna, la banda recomendada

Marta Jiménez Serrano revive en su nueva novela cómo estuvo cerca de morir en su casa de alquiler: “Me hubiera gustado no escribirla”

Después de convertirse en autora de moda con ‘Los nombres propios’, la escritora habla sobre una experiencia traumática que conecta con la precariedad de nuestros tiempos

Marta Jiménez Serrano revive en

Si te ha gustado ‘El Botín’, no la pierdas esta película de acción de Netflix protagonizada por Tom Hardy que encantó a Tarantino: “Es una pasada”

Gareth Evans, referente del género por películas como ‘Redada asesina’, dirige esta cinta sobre un policía enfrentado contra todo un submundo criminal

Si te ha gustado ‘El

Julio Iglesias solicita a la Fiscalía la denuncia de dos de sus extrabajadoras por agresión sexual y califica de “insólito” no tener acceso a una copia

La Fiscalía de la Audiencia Nacional investiga al artista de 82 años por presunta trata de personas y abusos sexuales

Julio Iglesias solicita a la

Si te gusta ‘La casa de papel’, no te pierdas esta serie de atracos en Prime Video: Sophie Turner protagoniza este thriller sobre el robo de pensiones

Acaba de aterrizar en la plataforma la serie ‘El robo’, una intriga repleta de acción y giros inesperados que nos sumerge en la mejor tradición del género

Si te gusta ‘La casa
MÁS NOTICIAS