‘Rondallas’, la película gallega que reivindica la colectividad en tiempos de polarización: “España es un país que se solidariza en los momentos difíciles”

Hablamos con el director Daniel Sánchez Arévalo de su último trabajo, en el que compone una oda a la resistencia colectiva

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La nueva película de Daniel Sánchez Arévalo se titula 'Rondallas' y se ambienta en Galicia

El estreno de Rondallas ha devuelto al director Daniel Sánchez Arévalo al género que siempre se le ha dado mejor, el de la comedia coral en la que se alterna el humor con un poco corazón y algunas dosis de contexto social.

El director madrileño, conocido por películas como Azuloscurocasinegro, Primos o La gran familia española, ha presentado una película que explora la relación entre la música tradicional gallega y el sentimiento de comunidad. En esta ocasión, el cineasta ha optado por sumergirse en las costumbres de Galicia y retratar la vida de un pueblo que se reconstruye a través de la música folclórica después de una tragedia marítima.

La inspiración para la película surgió a raíz de un vídeo viral en YouTube, protagonizado por la rondalla de Santa Eulalia de Mos que interpretaba una versión de Thunderstruck de AC/DC ataviados con sus típicos trajes tradicionales, sus banderas, sus gaitas y demás instrumentos. “Me quedó muy impresionado, se me puso la piel de gallina”, cuenta Daniel Sánchez Arévalo a Infobae. “Me puse en contacto con Dani Burgos, el director de la rondalla y los visité. La energía que había allí era muy bonita, se respiraba la sensación de comunidad, porque había desde niños muy pequeños hasta gente mayor, y eso me atrapó enseguida”.

Una película totalmente gallega

Fue entonces, cuando, animado por el productor Ramón Campos, pensó que sería una imagen muy potente para una película ambientada en Galicia, en sus costas, con sus habitantes que viven del mar y que han vivido todos tipo de catástrofes. “Creo que en España, cuando se produce algún tipo de tragedia, el pueblo se solidariza, se une y lima las asperezas y diferencias que puedan haber. Ya sabemos que los políticos echan siempre mierda los unos sobre los otros, pero en los momentos difíciles, la sociedad se vuelve fuerte”, reflexiona el director.

Daniel Sánchez Arévalo dirige a
Daniel Sánchez Arévalo dirige a los jóvenes Judith Fernández y Fer Fraga en 'Rondallas' (Beta Fiction Spain)

En efecto, Rondallas se sitúa en el contexto gallego actual marcado por la pesca, el desempleo y la historia reciente de pérdidas en el mar. Lejos de enfocarse en el dramatismo, Sánchez Arévalo ha buscado destacar la empatía y la capacidad de la música para unir a las personas. El propósito esencial era precisamente transmitir en el filme la energía, la vitalidad y la emoción que observó en los ensayos y actuaciones de las rondallas reales.

Un experto en repartos corales<b> </b>

La autenticidad ha sido una premisa innegociable en el proceso de rodaje. Sánchez Arévalo nos explica que, tanto los músicos que aparecen en la pantalla, como gran parte del equipo técnico, son gallegos, una decisión que obedece a su voluntad de aportar realismo y respetar la idiosincrasia local. De hecho, el ochenta por ciento del equipo técnico y la totalidad principal del reparto cuentan con raíces gallegas, según ha especificado el director. Este enfoque ha llevado incluso a recurrir a una asesora lingüística para homogeneizar los acentos y a desenvolver el trabajo en lugares auténticos como la lonja y las subastas, donde han participado ‘percebeiras’ y trabajadores reales de la región.

El retrato coral, señas de identidad en la filmografía de Arévalo, toma aquí un cariz especialmente ambicioso. “En mis películas busco siempre esa combinación entre actores consagrados y nuevos talentos”, ha subrayado el director. En Rondallas, se produce el debut de Judith Fernández y Fer Fraga, que se suman a figuras consolidadas como Javier Gutiérrez, María Vázquez y Tamar Novas (este último, responsable del contrapunto cómico de la historia). Los intérpretes participaron en ensayos intensivos junto a las rondallas reales durante meses, lo que permitió ‘mimetizar’ actores y músicos en una experiencia de rodaje que Arévalo califica como “la más satisfactoria” de su carrera.

Javier Gutiérrez en 'Rondallas'
Javier Gutiérrez en 'Rondallas'

En cuanto a la metodología, el rodaje se ha apoyado firmemente en la captación directa de sonido. El objetivo era dotar a las escenas de actuaciones musicales de toda la naturalidad y las imperfecciones propias de la vida, integrando a los actores en el seno de las agrupaciones de la comunidad. Tanto en los ensayos como en el concurso final rodado en el IFEVI, todo el sonido capturado es directo, como ha confirmado el propio director. Esta estrategia ha reforzado el carácter casi documental de muchas de las secuencias.

Por esa razón, aunque el director está acostumbrado a rodar con muchos personajes, esta vez el reto era todavía más complicado. “A mí me gustan las pelis de personajes, que empatices con ellos, que sufras y te rías o te emociones con ellos. Y, si al mismo tiempo, había que meter en la ecuación a cien ‘rondalleros’ que no eran actores profesionales, la cosa se complicaba”, bromea.

El resultado es una película que recupera el espíritu del cine popular en España, ‘desprejuiciada’, emotiva sin ser cursi y una preciosa oda a la celebración de la colectividad, a la necesidad de estar juntos en tiempos de máxima polarización.