
Si por algo son conocidas las películas de Walt Disney Pictures, es, entre otras cosas, por su habilidad de emocionar. Los animales y la naturaleza han sido dos de los temas más recurridos por la productora para tocar los corazones de todos los espectadores y así ha sido a lo largo de toda su historia. Una de estas cintas es Colmillo Blanco (1991), protagonizada por un jovencísimo Ethan Hawke (Austin, Texas, 1970), donde además debutó con su primer papel protagónico, cuando tenía apenas 20 años.
Ambientada en las gélidas tierras de Alaska a principios del siglo XX, la historia de Colmillo Blanco es una de esas producciones que permanece en el recuerdo de quienes crecieron durante esa década. Además, esta película de aventuras, basada en la famosa novela homónima del autor estadounidense Jack London (1876-1916) publicada en 1906, está disponible con la suscripción de Disney+ y para comprar o alquilar en Prime Video y en Apple TV.
Del director de <i>Grease </i>llega...
La trama sigue a Jack Conroy (Hawke), un joven que emprende un peligroso viaje para llegar a la cabaña que heredó de su padre, con la esperanza de continuar con su trabajo como buscador de oro. Para ello, debe unirse a un equipo de perros de trineo y enfrentarse a los duros desafíos que le presenta el implacable clima de Alaska, con su frío extremo, los lagos congelados y las amenazas constantes de la naturaleza salvaje. Paralelamente, un pequeño lobo huérfano lucha por sobrevivir en un mundo inhóspito, hasta que es capturado por el protagonista, quien le da el nombre de Colmillo Blanco. A partir de este encuentro, se desarrolla una relación única entre el animal y Jack.

Colmillo Blanco fue una de las grandes producciones de Disney en acción real durante los años 90, al lado de otros títulos icónicos como Cariño, he encogido a los niños (Joe Johnston, 1989) o De vuelta a casa: Un viaje increíble (Duwayne Dunham, 1993). Además, la cinta fue dirigida por el cineasta Randal Kleiser, que 13 años antes debutó como director con nada más y nada menos que Grease, la hoy ya considerada una de las películas más históricas de la historia, y que contaba con John Travolta y Olivia Newton-John como protagonistas.
El final de Colmillo Blanco es uno de los momentos más emotivos y recordados por los niños de los 90. La película presenta un giro desgarrador que aún hoy resulta difícil de olvidar. Sin embargo, el desenlace tiene un final feliz que, aunque conmovedor, deja una huella en la audiencia. No es raro escuchar que, tras ver la película, los niños piden insistentemente tener un perro en casa, especialmente un lobo como Colmillo Blanco.
En España, la cinta estrenada hace ya 34 años alcanzó los dos millones de euros y el número de espectadores que asistieron al cine fue de más de 830.000. A nivel global, superó los 41 millones de dólares, superando así los 14 millones que se dedicaron de presupuesto.
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