Amnistía eleva a 50 los casos documentados de maltrato de militares a migrantes en Ceuta

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Madrid, 5 nov (EFE).- Amnistía Internacional ha denunciado este jueves otros 28 casos de palizas, humillaciones y abusos por parte de militares a los migrantes que permanecen en Ceuta tras la entrada masiva de finales de julio, por lo que suma ya 50 casos documentados, algunos tan graves que podrían constituir torturas.

Según un nuevo informe, publicado este jueves, 18 de estos casos han tenido lugar después del anuncio del Ministerio de Defensa de abrir una investigación interna a raíz de la primera denuncia de la oenegé, pesquisas sobre las que la organización dice no haber obtenido ninguna información por parte del Gobierno.

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También con motivo de esas primeras denuncias de Amnistía Internacional y de las informaciones publicadas por elDiario.es, varios juzgados de Ceuta han iniciado sendas investigaciones.

Además de agresiones por parte de miembros de las fuerzas armadas, esta nueva publicación, llevada a cabo tras una nueva visita a la ciudad autónoma entre el 23 y el 26 de octubre, recoge siete casos de malos tratos por parte de la Policía Nacional y la Guardia Civil.

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En este nuevo informe, la organización ha documentado diez casos más -cuatro de ellos a menores- de torturas y trato cruel, inhumano o degradante anteriores al anuncio de una investigación por parte de Defensa, entre los que destacan cuatro especialmente graves, que pueden constituir actos de tortura.

Todos siguen un patrón similar, que comienza por el secuestro y traslado en vehículo militar a zonas apartadas y el uso de bridas para inmovilizar las manos de las víctimas.

Esto fue lo que, según relata el informe, le ocurrió a M., un joven de 20 años que se ganaba la vida haciendo de mimo en las calles de Ceuta y al que condujeron durante 15 minutos a una zona apartada, donde quedó rodeado por 16 o 17 soldados que se rieron de él y le obligaron a quitarse toda la ropa.

La organización recoge que, entonces, uno de los militares le grabó con el móvil y le ordenó que bailara. Como este no consiguió reaccionar, le pegaron y uno de los soldados sacó un arma, la cargó y, apuntándole con ella, le espetó: "Como no bailes, te voy a enterrar aquí mismo".

La organización ha documentado palizas y agresiones ocurridas después de la publicación de su primera investigación con puñetazos, patadas, golpes con porras y uso de táser por parte de militares, generalmente regulares, a personas que se encontraban indefensas durmiendo en la calle.

Ataques que han provocado, según ha documentado la oenegé gráficamente y con partes médicos y testimonios, fracturas de extremidades y órbitas de ojos, contusiones, heridas erosivas, hematomas en la zona lumbar o brechas en la cabeza compatibles con golpes de porra, entre otras lesiones.

Testimonios como los de R., que el pasado 24 de octubre se despertó cuando dormía en la carretera de Sidi Embarek por el contacto de un arma táser en el pecho, con la que le dieron varias descargas que le provocaron mareos, vómitos y su desvanecimiento.

O como el del tunecino M., de 40 años, que se encontraba a las siete de la mañana durmiendo en playa Benítez con otros tres chicos marroquíes cuando llegaron cuatro soldados y le dieron puñetazos en la cara hasta hacerle un moratón que le dejó durante dos semanas sin la visión de un ojo.

Agresiones que las autoridades también han perpetrado, según esta investigación, a migrantes menores de edad, algunos de los cuales han relatado abusos por parte de militares como porrazos mientras duermen en la calle, robos y rotura de móviles y otras pertenencias, incluida su documentación, así como amenazas, agresiones y humillaciones.

A Z., de 17 años, unos soldados le dieron en la cabeza con la porra, por lo que recibió diez puntos en el hospital, y a M., de 15 años, le intentaron romper la pierna golpeándola en sentido contrario a la articulación.

Cuando preguntó a sus agresores por qué le rompían el móvil, su único medio para hablar con su madre, le dijeron que o se callaba o le rompían a él también.

En su publicación, Amnistía Internacional cuestiona la actuación policial en la sede de la oenegé No Name Kitchen el 22 de octubre y la "atribución falsa" de haber proporcionado espray pimienta a migrantes como parte de una escalada para "acallar a quienes ayudan y proporcionan ayuda humanitaria".

Y arremete contra la posición "especialmente preocupante" de la Fiscalía de Ceuta en este caso, que solicitó prisión provisional para dos activistas, actitud que "contrasta radicalmente con la falta de proactividad" en la investigación sobre las torturas y malos tratos por parte de militares.

La oenegé pide una investigación pronta, imparcial y exhaustiva sobre los abusos documentados, "apartando de forma cautelar" a los militares implicados y determinando las responsabilidades penales y disciplinarias correspondientes.

Y es que, tras consultar a la Fiscalía de Ceuta y al Ministerio del Defensa, la organización no tiene constancia de que haya ningún soldado concreto investigado o apartado del servicio ni que se haya dado protección contra posibles represalias a víctimas o testigos de estas "violaciones de derechos humanos". EFE

(Foto) (Vídeo)

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