Alcalá Norte: "Ahora hacemos las cosas con más seguridad porque hay gente que nos escucha"

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Javier Herrero

Madrid, 3 nov (EFE).- Elevados a los altares como nuevos mesías del rock con su primer disco, el homónimo 'Alcalá Norte' (2024), el grupo madrileño dice haber apostado por la continuidad en su segundo álbum, que sale este miércoles hablando de vivienda, barrios que son barrios o Nietzsche, aunque su sonido llega mucho más afianzado y grandilocuente.

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"Ahora hacemos las cosas con más seguridad porque sabemos que tenemos gente que nos escucha y damos saltos locos que antes no estaban disponibles, como tocar en el Movistar Arena", señala en una charla con EFE este sexteto formado por Álvaro Rivas (voz), Carlos Elías (guitarra), Jaime Barbosa (batería), Laura de Diego (teclado electrónico), Juan Pablo Juliá (guitarra) y Pablo Prieto (bajo eléctrico).

Aunque se llame 'Dejémoslo como estaba' (Balaunka), se aprecia una evolución dentro desde 'El hombre planeta', que fue el primer sencillo, más guitarrero y que bebe de la influencia ya conocida de figuras como The Cure o The Smiths, hasta 'Valmy', el tema que lo abre y que se compuso al final del proceso, con teclados más épicos.

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Con producción de Pablo Fergus y Carlos Elías, como el anterior, explican que es fruto de la energía de tocar tanto en directo en la larga gira que los ha tenido ocupados entre medias, que "ha definido el sonido" de la banda.

Lo que no ha cambiado por un lado es la fidelidad a la modesta discográfica con la que lanzaron su primer álbum, galardonado con el Premio Ruido que les otorgó la prensa especializada al mejor disco español del año, un Premio de la Academia de la Música de España al mejor nuevo artista y cuatro Premios de la Música Independiente (Premios MIN). Según dicen, propuestas de otras compañías llegaron, pero no tenían razones para convencerlos.

Otra cosa que no ha cambiado ha sido "el campo semántico", ni las letras, ni las temáticas, ni todas esas referencias musicales que convierten sus composiciones en popurrís a veces difíciles de entender, con guiños filosóficos como en 'El endemoniado', que alude a la forma con la que Stefan Zweig se refería a Friedrich Nietzsche.

"Como hay tantas cosas, es fácil hacer el encaje de piezas. Lo complicado sería hablar de amor todo el rato", afirman ellos, que conceden entre risas que "si alguien lo pilla todo es que es un puto friki". Rivas intercede entonces y explica que en el tema 'Campos de golf' sí ha jugado a "hacer un pelín de filosofía y no solamente memes" en cuanto que hay "una actualización de una metáfora nietzscheniana".

El título del álbum viene asimismo de una obra que les inspiró y que les sirvió como punto de partida para la portada, 'Esto dejémoslo como estaba' del pintor Carle Naide, que a su vez venía de un dibujo de Francisco de Goya incluido en un cuaderno con sus reflexiones.

En ella aparece Arturo Soria, urbanista responsable de Ciudad Lineal, su barrio, caracterizado "como un eremita con las costillas marcadas y demente", encaramado a un monolito mientras otea el horizonte, "como si el jardín de su Ciudad Lineal se hubiera secado y estuviera en los desiertos".

"Prefiero pensar que él lo que quería era darle a cada familia un hogar y en cada hogar tener un huerto y un jardín", indica Rivas sobre esta figura histórica de Madrid que pasó apuros financieros por esa gran obra y al que han adoptado en su imaginario "como un mago urbanista" y, a su vez, como un símbolo en los tiempos actuales.

Porque el problema de la vivienda está presente en el disco en varias canciones compuestas mucho antes de la actual insurgencia ciudadana en manifestaciones como la acampada de Sol.

"Cuando las compusimos ya era un problema evidente; ahora son electoralmente evidentes", subrayan estos férreos defensores de su barrio, "con su contenido real de barrio y las redes guapas de barrio", alejados de la gentrificación.

Hay algunas novedades más en su segundo álbum, como la inclusión de otros idiomas, por un lado una versión del grupo francés de 'heavy metal' llamado Les Fils de Lucifer , 'Icare (LFDL)', y un tema propio en inglés, 'Oscar The Tiny One', "un ejercicio de estilo" en el que Rivas afirma haber intentado seguir esa misma estela y fijarse en "un rock mágico, raro".

El próximo 20 de febrero tienen programado además su citado debut en el Movistar Arena, "otro gran paso" en su ciudad natal, aunque no vaya "a distar mucho" del tipo de conciertos que les gusta hacer. "Estamos cuidando que tenga sentido el orden, que suene de puta madre y ya está, es un concierto de rock", concluyen mientras juegan a debatir si habrá fuego o no. EFE

(foto)(vídeo)

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