El voto joven como protesta contra la política tradicional: una rebelión que no siempre implica afinidad ideológica

20/12/2015 Un joven con casco deposita el voto al Congreso en la urna
ESPAÑA EUROPA POLÍTICA ARAGÓN
20/12/2015 Un joven con casco deposita el voto al Congreso en la urna ESPAÑA EUROPA POLÍTICA ARAGÓN
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Más de tres millones de personas que tienen entre 18 y 24 años podrán votar en las elecciones generales del próximo 29 de noviembre, una cita en la que el descontento con los partidos tradicionales puede llevar a una parte de las nuevas generaciones a utilizar las urnas como "herramienta de protesta", incluso sin compartir plenamente la ideología de la formación elegida.

La vicepresidenta y responsable del área socioeconómica del Consejo de la Juventud de España (CJE), Lucía Siles, considera que esta forma de voto responde, en algunos casos, a una voluntad de "castigo" hacia quienes los jóvenes consideran responsables de que sus problemas sigan sin resolverse, más que a una identificación plena con las propuestas de otras formaciones.

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"Muchas veces los sectores de la juventud que apoyan a este tipo de partidos políticos, que siguen siendo una minoría, lo hacen más en una acción de protesta o de castigo que con un apoyo explícito", ha explicado Siles a Europa Press, quien ha descrito esta dinámica como una forma de rebeldía frente al sistema político actual.

"Las opciones tradicionales no están dando solución a mis problemas, a mis condiciones materiales", ha resumido al describir el razonamiento que puede llevar a algunos electores a buscar alternativas políticas para expresar su malestar.

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DEL 15M A LAS NUEVAS FORMAS DE PROTESTA

El descontento con los partidos tradicionales ya favoreció la búsqueda de alternativas políticas hace una década, en un contexto marcado por la crisis económica y las movilizaciones del 15M.

En las elecciones generales de 2015 y 2016, Podemos y sus confluencias canalizaron parte de la demanda de cambio y del rechazo al bipartidismo, en un escenario en el que nuevas fuerzas ganaron espacio frente a los partidos que habían dominado la política española.

Diez años después, la presencia de Vox entre las principales opciones de voto juvenil vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre si las preferencias políticas de las nuevas generaciones responden a un movimiento cíclico o a un malestar más profundo con el funcionamiento del sistema.

Para Siles, no se trata tanto de un desplazamiento cíclico de la juventud desde la izquierda hacia la derecha o viceversa como de una "crisis de las condiciones materiales de vida que también alimenta una crisis de representación política".

En este contexto, ha señalado que la falta de respuestas abre espacio para que nuevas formaciones canalicen la "frustración" de quienes no se sienten representados por los partidos tradicionales.

VOX, SEGUNDA FUERZA ENTRE LOS JÓVENES DE 18 A 24 AÑOS

El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), correspondiente a octubre, sitúa al PSOE como primera fuerza entre los electores de 18 a 24 años, con un 19% de intención de voto, seguido de Vox, con un 15,6%, y del PP, con un 11,9%. Un 14,8% de los encuestados de esta franja de edad todavía no ha decidido a quién votará.

La presencia de Vox como segunda opción entre los jóvenes refleja el peso de esta formación en las preferencias electorales de ese grupo de edad, aunque los datos no permiten determinar por sí solos si el respaldo responde a una afinidad ideológica o a una actitud de "rebeldía" contra los partidos tradicionales.

En este sentido, Siles ha insistido en que la juventud no constituye un bloque "homogéneo" y en que la elección de una formación u otra depende también de cómo cada persona interpreta los problemas y de qué causas les atribuye, más allá de reconocer unas preocupaciones compartidas.

Esta distancia con la política institucional aparece también en el informe 'Entre el cuestionamiento y el cambio: Discursos de la juventud sobre la democracia en España', elaborado por el CJE, que recoge testimonios críticos con el funcionamiento de los partidos y su capacidad para cumplir las promesas electorales.

"Los partidos políticos son una empresa (...) lo que quieren es mantenerse arriba, no caer abajo", afirma uno de los participantes en el estudio, que expresa la percepción de que las formaciones priorizan su permanencia en el poder frente a las demandas ciudadanas.

Otros testimonios cuestionan la capacidad del voto para influir en las decisiones públicas, aunque también hay jóvenes que defienden acudir a las urnas pese a sus dudas sobre la eficacia de la participación electoral.

Por otra parte, el barómetro del CIS refleja que el 63,6% de los jóvenes de entre 18 y 24 años asegura que acudirá a las urnas con toda seguridad, el porcentaje más bajo de todos los grupos de edad. Además, un 23,8% afirma que no prefiere a ninguno de los posibles presidentes del Gobierno por los que pregunta el organismo.

RECUPERAR LA CONFIANZA EN LA POLÍTICA

Ante esta situación, Siles considera necesario que los partidos mejoren su "capacidad para escuchar y responder a las demandas ciudadanas", además de reforzar la "transparencia y la rendición de cuentas" para recuperar la confianza en las instituciones.

También ha reclamado mecanismos que permitan una "participación juvenil efectiva", de forma que las nuevas generaciones puedan intervenir en el diseño de las políticas públicas y en la evaluación de sus resultados, así como un mayor respaldo al tejido asociativo juvenil.

De cara al 29N, el reto no será únicamente atraer el voto de los jóvenes electores, sino también responder al desencanto de quienes perciben que las opciones tradicionales no representan sus intereses y recurren a otras formaciones para expresar su rechazo al funcionamiento de la política.

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