Santa Justa, estación de destino entre la incertidumbre y el dolor

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Roberto Ruiz Oliva

Sevilla, 28 oct (EFE).- La estación de Sevilla Santa Justa ha vivido este miércoles una jornada marcada primero por la incertidumbre y, conforme han avanzado las horas, por el dolor, a raíz del accidente ferroviario en Urda (Toledo), cuyos trenes involucrados tenían como destino final la capital andaluza.

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El amplísimo vestíbulo de la terminal sevillana ha pasado de la sorpresa y el desconcierto inicial por la paralización operativa de los trenes de alta velocidad a convertirse en uno de los centros de atención a familias y allegados de quienes viajaban en los convoyes siniestrados.

El recurrente mensaje por la megafonía de la terminal para comunicar la interrupción "hasta nuevo aviso" del tráfico en la línea de alta velocidad ha complementado la información ofrecida desde los paneles informativos de la estación, donde centenares de personas se han agolpado mientras asimilaban que su tren no saldría.

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Cuando todavía nadie era consciente de la magnitud de la tragedia, los mostradores de atención al cliente y las taquillas, sobre todo los de Renfe, han registrado largas colas de usuarios que, en medio de la desorientación general, demandaban información sobre sus billetes, trataban de gestionar alternativas de viaje por carretera o evaluaban la pertinencia de presentar reclamaciones.

Mientras se mantenía este ajetreo, uno de los laterales de la estación, concretamente la Sala Club de Renfe y otro espacio anexo, ha pasado a convertirse en el foco de atención para los familiares y allegados desplazados hasta la terminal para tratar de recabar información.

Allí se ha procedido fundamentalmente a la toma de datos personales de quienes, ante la demora en la confección de listados oficiales, aguardaban con angustia noticias que permitieran esclarecer el paradero y estado de sus seres queridos.

La imposibilidad de establecer contacto telefónico con quienes viajaban a bordo ha llenado de tensión e incertidumbre las primeras horas en estas dependencias donde, según han trasladado a EFE efectivos presentes en la zona, han llegado a personarse miembros de unas cinco familias de afectados.

Tampoco han faltado representantes institucionales del Ayuntamiento, con el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, a la cabeza, y de la Junta de Andalucía, caso del vicepresidente y consejero de Emergencias, Antonio Sanz.

También han pasado por la estación el vicesecretario de Hacienda del PP, Juan Bravo, y el vicepresidente del Congreso, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis (PSOE).

Junto a las dependencias habilitadas por Renfe e Iryo, se ha desplegado además, en uno de los accesos laterales de Santa Justa y ya fuera de la terminal, una carpa para el dispositivo asistencial y de acompañamiento.

Mientras las vías de alta velocidad han permanecido desiertas y con la circulación suspendida de forma indefinida, las salas para familiares han focalizado la atención de los medios de comunicación desplegados, además de viajeros y turistas que se preguntaban qué estaba ocurriendo.

Ya durante la tarde ha descendido el número de allegados que se han acercado a la estación y ha cobrado protagonismo el testimonio de Ana San Emeterio, quien ha puesto rostro a la tragedia y ha explicado que no sabe nada de su hermano José Ángel, de 54 años y que trabaja como comercial entre Madrid y Sevilla.

"¿Por qué no arreglan las vías?", se ha preguntado entre lágrimas Ana, que busca angustiosamente a su hermano, quien viajaba acompañado por su perro, Trece, que sí ha aparecido, como ocurriera en el caso de otro can en el accidente de Adamuz (Córdoba).

Santa Justa despide las horas de luz de este miércoles convertida en el testimonio visible del luto oficial de una capital andaluza con la agenda suspendida y la mirada puesta en Urda. EFE

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