Miguel Méndez: "Se está intentando convertir el deporte femenino en un gueto"

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Valladolid, 28 oct (EFE).- El seleccionador nacional de baloncesto femenino, Miguel Martínez Méndez, ha asegurado este miércoles, durante su participación en "Los desayunos de la APDV", organizados por la Asociación de la Prensa Deportiva de Valladolid, que "se está intentando convertir el deporte femenino en un gueto".

En este sentido, Méndez ha explicado que sí siente esa presión de que se quiera cambiar a los entrenadores de equipos femeninos por entrenadoras, "cuando el tabú está en que una entrenadora no pueda hacerse cargo de un equipo de hombres".

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"Una entrenadora o entrenador debe poder dirigir a mujeres y hombres, indistintamente, y está claro que tiene que haber más mujeres en los diferentes ámbitos del deporte, pero no a través de una falsa igualdad, porque esta tendencia implica volver 50 años para atrás, y se están equivocando", ha añadido.

En su caso, ya son muchos años de experiencia como técnico de equipos femeninos en cuatro países diferentes -España, Italia, Rusia y Turquía- y como seleccionador, demostrando su valía con diversos títulos, entre ellos, cuatro Euroligas y el reciente bronce mundial con España.

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Un éxito, este último, que ha venido acompañado por un mayor respaldo mediático, ya que han viajado con el equipo muchos profesionales, que han contado el día a día del equipo, por lo que el "feed back" que han recibido ha sido muy importante, gracias a esa exhaustiva cobertura.

Con la mente puesta ya en el próximo Europeo, este jueves iba a dar la convocatoria para las concentraciones previas, pero esta ha sido aplazada a causa del accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo), tal y como ha podido saber mientras participaba en este evento en Valladolid.

Y no ha querido dar pistas respecto a si habrá o no novedades en esa lista, aunque ha advertido que "llega gente nueva constantemente, porque es una fórmula natural", pero el grupo debe tener un equilibrio y "diferentes personalidades y perfiles" porque, según ha indicado, "no son las mejores jugadoras las que hacen el mejor equipo".

Méndez ha hecho un repaso por su trayectoria, desde que comenzara a formar a niños en el colegio Marista de Vigo, para terminar siendo el seleccionador nacional femenino, pasando por otros países como Italia, Rusia -cuya salida se precipitó debido a la guerra de Ucrania- o Turquía.

De todas esas experiencias se llevó un gran aprendizaje, tanto profesional como personal, siendo su etapa en Ekaterimburgo, la cuarta ciudad más poblada de Rusia, la que supuso un paréntesis en su carrera, ya que vivió "fuera de la realidad del deporte".

Allí contaba con un presupuesto prácticamente ilimitado para fichar jugadoras, tenían avión privado para desplazarse a los partidos y disfrutó de un grupo muy motivado y ambicioso, hasta que llegó la guerra y tuvo que salir del país con el resto de jugadoras, pasando por momentos de "indefensión y estrés", hasta que lograron llegar a sus respectivos países de origen.

Considera que el baloncesto femenino español "está dando y va a dar muchas alegrías", porque se va sumando al equipo gente más joven, aunque en ese proceso de nuevas llegadas es importante ir "poco a poco", para no quemar a jugadoras antes de tiempo.

Y también tiene claro que "no se puede comparar el deporte masculino y femenino, porque hay diferencias físicas y tácticas, gestos técnicos que no pueden realizar, diferentes ejecuciones, velocidad y potencia", de ahí que resulte fundamental "que haya referentes de cada sexo entre chicos y chicas, con las características de cada uno".

Además, existe un importante caballo de batalla en el deporte femenino, que es el abandono prematuro de las chicas de la práctica deportiva, en muchos casos, "porque no se les dan las mismas facilidades para que puedan seguir" y buscan fuera una seguridad que no hallan en el deporte, con vistas a su futuro.

Seguirá al frente de la selección española femenina de baloncesto, al menos, hasta los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, pero confía en que, si no hubiera renovación, pueda volver a algún club para seguir con un trabajo que le apasiona, pero que nunca será más importante que su familia. EFE

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