Un proyecto pionero medirá la capacidad de una salina de capturar carbono azul

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El Puerto de Santa María (Cádiz) , 21 oct (EFE).- Un proyecto pionero en España y que se desarrolla en las ocho hectáreas de la Huerta Marina Salina San José, una marisma abandonada desde hace 70 años en El Puerto de Santa María (Cádiz) y recuperada recientemente, permitirá investigar la capacidad de estos espacios de capturar "carbono azul" y contribuir a la lucha contra el cambio climático.

El equipo de investigación de Aponiente, el restaurante del "chef del mar" Ángel León, Ecologistas en Acción, científicos de la Universidad de Cádiz y de instituciones como el Centro Tecnológico de Acuicultura de Andalucía, con el apoyo de las administraciones, se unieron en el proyecto de restaurar esta antigua salina, que incluso llegó a ser un vertedero.

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   En una nota de prensa difundida este miércoles, Aponiente explica que sigue con los trabajos de restauración de la salina artesanal, los esteros experimentales y los senderos de uso público del espacio y que, además, ha incorporado un proyecto pionero de estudio de la captura y el almacenamiento de carbono azul, en colaboración con la Diputación de Cádiz y la Universidad de Cádiz.

El proyecto parte de un diseño previo de la marisma elaborado por el equipo de I+D de Aponiente junto con investigadores de la UCA durante cerca de un año, antes y durante los movimientos de tierra necesarios para recuperar el funcionamiento del ecosistema.

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"La evaluación científica previa y la ejecución íntegra de los trabajos de renaturalización de la marisma convierten a la Huerta Marina Salina San José en una de las pocas iniciativas integrales en Andalucía para conocer qué puede aportar una marisma recuperada en un entorno metropolitano frente al cambio climático", explica Aponiente en la nota.

La Salina San José, que ocupa en total unas 20 hectáreas, alberga desde láminas de agua permanentes y lagunas temporales de agua dulce, hasta superficies vegetadas, un huerto marino y una marisma natural.

Los trabajos realizados han incluido la adecuación del terreno y la recuperación de la circulación del agua con las mareas, un elemento esencial para el funcionamiento de un ecosistema que sirve como refugio y zona de cría para peces y otros organismos acuáticos, aporta alimento a aves y fauna marina, y mejora la capacidad del entorno para retener agua ante episodios de lluvia intensa.

Otro de sus beneficios es su capacidad para capturar CO2.

 "Una primera estimación, basada en tasas de referencia publicadas para otras marismas, sitúa el potencial del conjunto de la huerta marina en torno a 150 toneladas de CO₂ equivalente al año, una cifra que deberá validar la UCA mediante mediciones in situ. Se trata, por tanto, de una estimación que puede orientar los próximos trabajos científicos y señala la contribución a la atenuación del cambio climático que podría alcanzar este proyecto pionero", indica la nota.

El carbono azul es el CO2 que capturan, retirándolo así de la atmósfera, los ecosistemas costeros como las marismas.

Este carbono se almacena en la vegetación y, a más largo plazo, en los sedimentos. EFE

(foto)

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