El cambio de mirada en el dolor: educación, pequeñas metas y ejercicio para mejorar

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Santander, 16 oct (EFE).- La educación terapéutica, el cambio de hábitos, fijar pequeños objetivos para el día a día y el ejercicio físico son algunas de las recetas con las que los servicios de salud están ayudando a los pacientes afectados por dolor crónico para "cambiar su mirada" respecto a su situación y mejorar su calidad de vida.

Es el caso del Servicio Cántabro de Salud que a principios de este año puso en marcha, como experiencia piloto, el programa de afrontamiento activo del dolor, una afección cuyo Día Mundial se celebra este sábado.

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Se trata de una iniciativa grupal y participativa dirigida a personas con dolor crónico de alto impacto.

Lucía Bonis, fisioterapeuta de este programa, ha explicado a EFE que el objetivo es lograr "cambiar la mirada" ante el dolor crónico, con objetivos asumibles aunque suponga, a veces, tener que rebajar las expectativas iniciales.

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Se trata de fijar metas asumibles. "Si un día no llegas, tampoco te frustres. Hay que ir muy poco a poco y permitirse descansos", destaca.

Quienes participan en este programa son a menudo pacientes con estado emocional bajo y eso les puede llevar a sentirse peor "por no llegar". "Sobre todo hay que plantearse pequeños planes de acción, objetivos medibles, que sean alcanzables, que sean realistas", insiste la fisioterapeuta.

Y es que lo que se busca no es solo reducir el dolor, sino también recuperar capacidad y confianza.

Este programa inicialmente se impulsó en dos Zonas Básicas de Salud en Cantabria, pero la buena respuesta motivó su ampliación.

Tras terminar la experiencia piloto, ahora se están seleccionando los pacientes para las nuevas sesiones, y la idea es hacer tres intervenciones anuales.

El programa se articula en torno a una intervención estructurada, liderada por fisioterapeutas de Atención Primaria con formación específica, combinando educación en neurociencia del dolor y ejercicio terapéutico y adaptado.

El acceso a este programa puede ser a través del médico, el enfermero, el trabajador social, el fisioterapeuta o el psicólogo del centro de salud. Se entrega un cuestionario de seis preguntas y, en caso de cumplir con los criterios, se hace la derivación.

El programa dura once semanas, de las cuales las cinco primeras, con una sesión semanal, se dedican a educación en neurociencia del dolor y herramientas de manejo.

Tras esas cinco primeras semanas se empieza con el ejercicio, tres días a la semana, con 18 sesiones.

En esta fase se trabaja la movilidad, la fuerza, la relajación y también hay juegos con los que se intenta que el paciente pierda el miedo a moverse.

"Son pacientes que tienen muchas conductas de miedo y evitación. Tienen miedo a moverse e intentamos desbloquear", ha explicado Bonis.

En la fase experimental, las mujeres fueron mayoría, con edades entre 55 y 65 años.

La experiencia de los profesionales es que quienes recurren a este programa llegan ya desesperados y después de pasar por muchas consultas y tratamientos.

Una de las premisas es no enfocar solo en el síntoma porque también influyen en el dolor factores como "el entorno, las emociones o el estrés". "Cuando estás más nervioso probablemente tienes más dolor, o cuando has dormido peor", ha señalado.

Por eso, tratan de enseñar qué es el dolor persistente y por qué se mantiene, y se ayuda a los pacientes a conocer cómo funciona el sistema nervioso y cómo influye en el dolor.

También se intenta que conozcan qué factores pueden hacer que el dolor aumente o disminuya, se ayuda a afrontar el miedo al movimiento y se facilitan estrategias para el día a día.

En el programa, los profesionales tiran de metáforas, dibujos o vídeos. "Hablamos del dolor como el sistema de alarma y ponemos ejemplos de una alarma antirrobo en tu casa o en el coche. Si esa alarma está muy sensibilizada suena con cualquier cosa, no cuando entra un ladrón", explica la fisioterapeuta.

Otro hándicap es que suelen ser pacientes con mucha medicación y por eso es importante contar con médicos, que son quienes pueden revisar las prescripciones. EFE

(Foto) (Vídeo)

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