El Getafe pierde sus señas de identidad

Guardar

Juan José Lahuerta

Madrid, 11 oct (EFE).- El Getafe salió del Camp Nou con una derrota contundente (3-0), pero también con una preocupación que va más allá del resultado: la pérdida de las señas de identidad que han caracterizado a los equipos de José Bordalás. Tres goles encajados, errores defensivos evitables y apenas cuatro remates dibujaron una actuación que el propio entrenador resumió con una frase: "Mi equipo debe ser reconocible. Hoy no lo ha sido".

PUBLICIDAD

El técnico azulón no buscó excusas en la superioridad del Barcelona, que dominó el encuentro de principio a fin. Al contrario, lamentó las facilidades concedidas por sus jugadores, especialmente en los dos primeros tantos, y calificó los errores defensivos de "tiro al pie". Una autocrítica que refleja su preocupación por un equipo que no consiguió sostenerse atrás ni encontrar soluciones en ataque.

"No hemos competido como debíamos", reconoció Bordalás, que se mostró especialmente contrariado por la manera en la que su equipo encajó los goles. La derrota, más allá de la diferencia de calidad entre ambos equipos, dejó al descubierto problemas que el Getafe deberá corregir para recuperar la solidez que habitualmente ha caracterizado su juego.

PUBLICIDAD

El partido comenzó de la peor manera posible para el Getafe. Anthony Gordon adelantó al Barcelona cuando apenas se habían disputado dos minutos y obligó al conjunto azulón a modificar un escenario en el que necesitaba sentirse cómodo, mantener el orden y reducir los espacios.

El segundo tanto, obra de Gabriel Jesus a la media hora, llegó después de una pérdida de Zaid Romero dentro del área. Una acción especialmente dolorosa para un equipo que acostumbra a conceder pocas facilidades y que, frente al Barcelona, vio cómo sus errores contribuían a aumentar la diferencia en el marcador.

"Hemos encajado en el primer minuto y el segundo gol es un regalo", lamentó Bordalás, que insistió en la importancia de cuidar los detalles ante rivales de la entidad del Barcelona.

La tarde tampoco fue afortunada para Romero, que siete minutos después de su error tuvo que abandonar el terreno de juego por unas molestias musculares en la pierna izquierda. Su posible ausencia, pendiente de las pruebas médicas, añade otra preocupación a la defensa azulona.

Koundé completó la goleada en el minuto 73, cuando el Getafe ya había mostrado sus dificultades para reaccionar. El Barcelona terminó con 23 remates, ocho entre los tres palos y siete ocasiones claras, unos registros que reflejan las facilidades de las que disfrutó el conjunto azulgrana para acercarse a la portería rival.

El Getafe acumula diez goles encajados en ocho jornadas. Una cifra que invita a revisar el funcionamiento defensivo de un equipo acostumbrado a competir desde el orden y la capacidad para incomodar a sus adversarios.

Si las estadísticas defensivas dejaron motivos para la reflexión, las ofensivas fueron todavía más llamativas. El Getafe apenas remató cuatro veces durante todo el encuentro, sólo una entre los tres palos, y no generó ninguna ocasión clara.

Pero hubo un registro especialmente significativo: los futbolistas azulones apenas tocaron tres veces el balón dentro del área del Barcelona durante los noventa minutos. Traducido, su presencia en el área rival fue prácticamente testimonial.

La diferencia en la circulación también fue considerable. El Barcelona completó 862 pases frente a los 173 del Getafe, incapaz de encontrar continuidad con el balón o de superar con regularidad la presión de su adversario.

Los problemas ofensivos, además, no son exclusivos del encuentro del Camp Nou. El equipo de Bordalás suma únicamente cuatro goles en ocho jornadas, una media de 0,5 tantos por partido que refleja las dificultades para transformar sus aproximaciones en ocasiones y sus ocasiones en goles. Sólo han marcado Enes Ünal, Ramón Terrats, Martín Satriano e Iván Azón.

La derrota frente al Barcelona dejó así una doble tarea pendiente en el Getafe: recuperar la seguridad defensiva y mejorar una producción ofensiva muy escasa. Dos aspectos fundamentales para un equipo que ha construido buena parte de su competitividad sobre el equilibrio entre ambas facetas.

Bordalás fue el primero en reconocerlo después del encuentro: "No estoy nada contento. No me voy a camuflar, soy un ganador y mi equipo debe ser reconocible".

El Getafe deberá recuperar esa identidad en sus próximos compromisos. Perder en el Camp Nou entra dentro de las posibilidades de cualquier equipo, pero hacerlo sin apenas inquietar al rival y concediendo facilidades atrás es lo que más preocupó a su entrenador. EFE

(foto)

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD