Ferrara (Parquesvr): "La lucha de clases es la misma, pero enmascarada de muchas cosas"

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León, 10 oct (EFE).- El vocalista y letrista del grupo madrileño Parquesvr, Javi Ferrara, está convencido de que "la lucha de clases es la misma" a lo largo de la historia, pero ahora se encuentra "enmascarada de muchas cosas".

En una época marcada por la polarización política, la crisis de la vivienda y la creciente sensación de desarraigo urbano, el grupo Parquesvr ha vuelto a hacer lo que mejor sabe: ponerle letra a las contradicciones de su tiempo, como explica Ferrara en una entrevista con EFE antes de actuar el próximo 23 de octubre en la Sala H de Ponferrada (León).

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La banda sacó a la luz este año 'Mitos y leyendas', un disco dividido en dos mitades aparentemente distintas. La primera aborda una pérdida personal; la segunda dirige la mirada hacia conflictos colectivos como Gaza, la especulación inmobiliaria o la transformación de las ciudades.

Para Ferrara, ambas dimensiones forman parte de una misma realidad: "Hay canciones escritas de aquí para adentro y otras de aquí para afuera".

Ferrara explica que el álbum nació mientras atravesaba una experiencia personal difícil al mismo tiempo que observaba cómo se acumulaban los conflictos a su alrededor. "Fue una pérdida que yo tuve y que hizo que el mundo se viniera abajo", señala.

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Si escribir sobre política ha sido una constante en la trayectoria de Parquesvr, hacerlo sobre uno mismo le resultó más complicado. Lejos de funcionar como terapia, sostiene que la creación prolonga el vínculo con aquello que duele.

"Hay gente que dice que escribir sobre tus vivencias te ayuda a superar las cosas, pero para mí es todo lo contrario. Cuando escribes una letra, la ensayas, la grabas y luego la tocas en directo. Sigues atado a esa pérdida", afirma.

Ciudades expulsadas de sí mismas

Si dentro de veinte años alguien escuchara 'Mitos y leyendas', Ferrara cree que encontraría una fotografía bastante precisa de la España actual, con el problema de la vivienda, el turismo masivo, la expulsión de vecinos de los centros urbanos y del sentimiento de pérdida que acompaña a muchos habitantes de las grandes ciudades.

Como madrileño, observa con especial preocupación la transformación de algunos espacios emblemáticos de la capital. "Yo era un absoluto enamorado de Malasaña cuando tenía veinte años y ahora me parece un parque de atracciones absurdo lleno de gente hablando en inglés", afirma.

A su juicio, lo que hace especiales los barrios no son los edificios ni los comercios, sino las personas que los habitan. Cuando esas personas son desplazadas por el aumento de precios, sostiene, también desaparece buena parte de la vida cultural y social. "La gente se va desplazando y las cosas interesantes terminan sucediendo en otros lugares", argumenta.

Una generación sin derecho a soñar

La vivienda aparece como una preocupación central en su discurso. Más incluso que la imposibilidad de comprar una casa, le inquieta que muchos jóvenes hayan dejado de contemplar esa posibilidad. "Lo más preocupante es que ni siquiera se lo puedan imaginar", asegura para, a renglón seguido, apostillar que "una de las cosas más maravillosas del mundo es soñar".

Ferrara considera que la expectativa de mejorar las condiciones de vida funciona como uno de los motores fundamentales de cualquier sociedad. "Si no tienes esperanza en mejorar o prosperar viene la frustración, y tras la frustración pueden aparecer muchos problemas sociales como las adicciones", advierte.

Por eso rechaza algunas lecturas que atribuyen la situación a decisiones individuales. "A mí me gustaría ver cuánto puede ahorrar un joven que cobra 1.500 euros y paga 800 de alquiler", apunta.

Preguntado por si la gentrificación constituye la nueva lucha de clases, Ferrara niega que se trate de un fenómeno nuevo. "La lucha de clases es la misma, lo que pasa es que llevamos una época muy larga en la cual nos la han enmascarado de muchas cosas y han hecho que nos dividamos ", responde sin rodeos.

"Es un logro increíble que entre nosotros estemos discutiendo y obviando que tenemos trabajos precarios, que no tenemos acceso a la vivienda o que haya gente que no puede permitirse formar una familia", sostiene.

Esa mirada también está presente en su definición de los grandes perdedores de nuestro tiempo: "Los de siempre: los inmigrantes, las mujeres, la gente racializada y la clase obrera".

A las puertas de nuevas elecciones, Ferrara se reconoce desencantado con la política española, aunque tampoco oculta su preocupación ante determinados escenarios futuros. Más que las siglas, le inquieta la falta de ilusión colectiva.

Quizá por eso, cuando se le pregunta qué sigue dándole miedo después de cuatro discos y una trayectoria cada vez más consolidada, la respuesta se aleja de la música y vuelve a lo esencial. "La muerte", admite. "Y envejecer solo". EFE

rs/orv

(foto)

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