Ramón Larramendi cruzará la Antártida con el vehículo "más sostenible que existe"

Guardar

Madrid, 7 oct (EFE).- El explorador polar Ramón Larramendi ha subrayado este miércoles que su nueva expedición 'Trineo de Viento Antártida 2026-2027', que arrancará el día 18, cruzará ese continente por primera vez en la historia con cero emisiones a bordo del "sistema más sostenible que existe" para desarrollar 16 proyectos científicos.

El aventurero español, reconocido a nivel internacional, ha participado hoy en un acto del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU) para presentar la expedición, que durante 85 días recorrerá 3.400 kilómetros por el interior del continente antártico sin emisiones en su propulsión.

PUBLICIDAD

El citado Trineo de Viento es un vehículo polar diseñado por el propio Larramendi en el año 2000, con el que los cuatro expedicionarios que participarán en esta misión -junto con él, Hilo Moreno, Javier Selva y Mariusz Potocki- recabarán datos para proyectos de instituciones nacionales e internacionales.

El recorrido comenzará en las proximidades de la base rusa de Novolazárevskaya y finalizará en la base italo-francesa Concordia a principios de febrero.

Larramendi explica que ese vehículo, con el que él lleva ya recorridos unos 28.000 km, será impulsado únicamente por la energía eólica gracias a un sistema de cometas, y se nutrirá de placas fotovoltáicas para operar los equipos científicos, sin que la misión tenga que recurrir a combustibles fósiles.

PUBLICIDAD

Su trineo, inspirado en la cultura inuit (los habitantes de las zonas árticas de América y Groenlandia), está formado por cuatro módulos, tiene una longitud de 15 metros y puede transportar hasta 2.100 kilos y, además, contará inicialmente con unos 250 kilos de instrumentación científica.

En declaraciones a EFE, Larramendi apunta como "lo más novedoso de esta expedición" el hecho de que "usará el trineo más grande, más pesado nunca utilizado en el continente antártico, con la mayor capacidad de carga científica", más de 2 toneladas, lo que permitirá, además, tener una "mayor autonomía".

En base a su "enorme experiencia" en el Ártico, el explorador apuesta "por una solución que mezcla tecnología con conocimiento tradicional inuit; algo que "a nivel internacional genera un cortocircuito, no cabe en la cabeza de muchos investigadores".

"Precisamente por incorporar este conocimiento milenario se consigue crear el sistema más sostenible; es imposible hacer algo más sostenible desde el punto de vista de los materiales" y, además, "es físicamente imposible hacer algo con menor impacto en el continente Antártico (...) es totalmente pionero y único", puntualiza.

En cuanto a los desafíos para estos 85 días, Larramendi destaca que se trata de "una ruta no recorrida con una carga nunca transportada en la Antártida", en la que el componente del peso -un poco más de 2.100 kg incluyendo a los exploradores- es importante"

"Nunca hemos hecho una travesía tan larga, 85 días en aislamiento total y en condiciones totalmente extremas", acompañado de una "muy potente carga científica", remacha.

El expedicionario insiste en la importancia que tiene para él el concepto inuit, "pensado para que tú seas capaz siempre de repararlo todo". "Nosotros llevamos un taller para poder hacer todo, reparar todo, cada pieza. Es un poco la obsesión del propio proyecto, ser totalmente autónomos", explica.

Para ello, los exploradores han tratado de simplificar al máximo: "Ser lo más simple posible para poder abordarlo todo. Cuanto más sofisticado se es, más difícil es que abordes una estructura muy compleja".

Siguiendo esa máxima, el equipo de aventureros lleva entre su equipación, por ejemplo, una máquina de coser, un taller y, según comenta su líder, hasta "el concepto del propio trineo está hecho para que, aunque se rompieran todas sus piezas, con eso se podría reconstruir un trineo en el cual se pudiera continuar". EFE

(foto)

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD