El Banco de España desempolva sus tapices en la exposición 'El plano flexible'

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Andrea Gallego Rodríguez

Madrid, 28 sep (EFE).- El Banco de España ha desempolvado los tapices de su colección en 'El plano flexible', una exposición en la que no se presenta el tejido como un simple elemento decorativo, sino como organizador del espacio al mismo tiempo que narrador de historias.

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 El título de la exposición procede de un ensayo de la diseñadora pionera Anni Albers, que definía el textil como "una superficie activa y flexible que puede transformar el espacio, filtrar la luz, absorber el sonido y modificar nuestra experiencia de la arquitectura", según un comunicado de la institución.

La conservadora del Banco de España y comisaria de la exposición, Yolanda Romero, explica a los medios en un recorrido previo a la inauguración de este lunes que la muestra es fruto de casi tres años de investigación.

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La exposición, que se divide en cuatro capítulos, ofrece un recorrido histórico muy amplio, desde el siglo XVII hasta el XXI, gracias a cerca de cincuenta obras -tapices, alfombras, pinturas y fotografías, entre otras-, que provienen del Museo Reina Sofía y colecciones privadas, aparte de la Colección Banco de España.

Esta última ocupa el núcleo central de la exposición, con una selección de tapices y alfombras que fueron concebidas para integrarse en la arquitectura, transformar sus interiores y representar el poder, ya que antiguamente solo la nobleza y monarquía podía asumir su coste.

Las primeras piezas que se conservan son alfombras encargadas a la Real Fábrica de Tapices desde la segunda mitad del siglo XIX para apoyar esta industria incipiente.

Romero explica que el gran colorido que mantienen, a pesar de haber sido utilizadas anteriormente, se debe a los tintes naturales que se utilizaban en la época y que dejaron de utilizarse a partir de 1915.

Con la remodelación de uno de los salones del banco, se incorporaron además seis tapices flamencos de Geraert Peemans, dedicados a los meses del año y los signos del zodiaco.

Una de las joyas de la colección es 'Susana acusada de adulterio', que presenta una escena del Antiguo Testamento, inspirada en la pintura de Antoine Coypel, con una gran composición uniendo elementos arquitectónicos y distintos personajes.

Además, se expone otra obra de la Fábrica Nacional de Tapices, como pasó a llamarse en la época de la República, que se encuentra algo más desgastada que el resto.

El feminismo es en parte el encargado de recuperar lo textil, ya que había quedado asociado a "conceptos casi negativos dentro de la historia del arte", asegura Romero.

En la sección de la exposición 'La aguja como lápiz', se muestra cómo el hilo es un elemento muy parecido a este instrumento, puesto que permite dibujar y hacer trazos.

En ese sentido, artistas como Isabel Oliver reflexionan a través de pinturas sobre cómo se asociaba lo textil y lo femenino y cuestiona los papeles asignados a las mujeres durante el franquismo, como la costura.

Otras piezas destacables son las elaboradas por Elo Vega, que reproducen textos sobre los derechos de la mujer y los combina con un trazado rojo en hilo, como muestra de lo que todavía queda pendiente o inacabado en esta lucha.

Por su parte, la pintora y costurera Victoria Gil creó 'Los locales trabajan', donde se recoge la memoria de las trabajadoras y los saberes vinculados a la industria textil.

Sin embargo, una de las obras más llamativas de la exposición es 'La cautiva' de la argentina Mercedes Azpilicueta, en la que trata el mito de Lucía Miranda, una historia sobre una mujer europea que fue secuestrada por la población indígena argentina.

Por otro lado, la institución realizó un encargo a la artista Dora García, en el que se muestran varias manos e invita a reflexionar sobre conceptos como la teoría de 'La mano invisible' del economista Adam Smith. EFE

(Foto)

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