'El buen espíritu': el documental que muestra los abusos a los hombres dentro del Opus Dei

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Madrid, 22 sep (EFE).- Catorce hombres de diferentes países cruzan la puerta del Opus Dei en la serie documental 'El buen espíritu' para contar cómo llegaron a la Obra con la intención de convertirse en numerarios o sacerdotes y acabaron siendo, según sus testimonios, víctimas de abuso espiritual, psicológico y económico.

"El proyecto demuestra el problema sistémico que hay dentro", señala a EFE su directora, la periodista Mònica Terribas, que vuelve a adentrarse en el universo de la Obra con 'El buen espíritu: Detrás de la puerta del Opus Dei', que se estrena en HBO Max este viernes 25 de septiembre.

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Esta producción, a cargo de The Mediapro Studio, continúa el proyecto iniciado con 'El minuto heroico: Yo también dejé el Opus Dei', ganadora del Premio Ondas 2025, que recogía testimonios de 13 mujeres que describían abusos laborales, espirituales y psicológicos dentro de la institución.

Tras ese estreno, surgió la segunda parte del proyecto. "Hombres numerarios, agregados, incluso sacerdotes que habían estado dentro de la Obra, tuvieron la necesidad de contactarme y de contarlo", desvela la directora, que llegó a hablar con unos 65 exmiembros, pero muchos declinaron salir delante de la cámara.

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La serie documental, de tres episodios, recoge las vivencias de 14 hombres de once países de Europa y América Latina y de Estados Unidos, y desvela, a través de sus testimonios y de expertos, el funcionamiento de la institución, desde su arquitectura financiera hasta las prácticas que los protagonistas describen como mecanismos de control espiritual y psicológico.

Muchos de ellos ocuparon responsabilidades de gobierno en los consejos locales de los centros donde trabajaban; otros fueron llamados a poner sus posiciones profesionales al servicio de la expansión de la Obra; y algunos, como numerarios, agregados o sacerdotes, fueron enviados siendo adolescentes a países de los que no regresaron.

Terribas revela que fue más difícil recoger estos testimonios, porque muchos de los hombres que contactaron con ella habían ocupado "posiciones de poder" y no se atrevían a contar su historia, o bien porque manejaban el dinero, las influencias y los contactos, o por los vínculos familiares que aún permanecen en la institución.

"Muchos de ellos tienen la necesidad de contarlo porque creen que así pueden ayudar a otra gente", explica la directora, que señala que son personas que consideran que han sido víctimas de abusos espirituales, psicológicos y económicos.

Según la directora, "el buen espíritu" implica cumplir las normas, obedecer al director espiritual, confesarte aunque tenga que hacerse, entregar a la Obra todo el dinero que se gana o, en el caso de numerarios y agregados, hacer testamento a favor del Opus Dei al hacer la fidelidad.

Tanto en 'El minuto heroico' como en 'El buen espíritu', Terribas se puso en contacto con la prelatura del Opus Dei para que respondieran a los testimonios, pero la institución rechazó participar.

Para la directora, es "una oportunidad perdida" para una institución que, subraya, pronto cumplirá cien años desde su fundación en 1928 por Josemaría Escrivá de Balaguer, además de tener "un peso en la educación" del país.

"No se pueden permitir el lujo de no dar explicaciones a tantos y tantos testigos que han sufrido, que se consideran víctimas y que han sido victimarios", denuncia, y apunta a que el Opus Dei tiene sus propios canales para tratar de "contrarrestar" estas denuncias, como la publicación de un libro con testimonios de "buenas experiencias".

"Quien se tiene que interrogar es la institución, a ver qué es lo que está haciendo mal", incide, y añade que hasta 2026 no abrió la Oficina de Sanación y Escucha, a raíz de la denuncia de 43 mujeres exnumerarias auxiliares contra el Opus Dei en Argentina, que acusaron a la Obra de someterlas a un régimen de servidumbre y explotación laboral.

La serie cuenta también con recreaciones que reconstruyen los testimonios, interpretados por los actores Joel Bosqued, Guillem Balart y Marc Baltà, una fórmula que permite, según Terribas, ponerse "en la piel" de los protagonistas y exponer que todos ellos han vivido lo mismo, pese a sus diferentes edades y sus procedencias distintas.

Para la periodista, este proyecto ha sido "muy enriquecedor" porque le ha permitido abrir "una ventana" a una institución que, en general, las mantiene cerradas para quienes sufren.

"Todos podemos ser víctimas de una institución así. En todas nuestras organizaciones, puede haber gente que te coaccione, que te maltrate, que te humille, que te esté machacando. Nos puede pasar a todos en todas partes, y nosotros tenemos que identificar cuándo hay un abuso", recalca. EFE

(Foto)

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