María Pagés compone en clave flamenca un retrato de su adolescencia en 'Bilbao Square'

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Inmaculada Tapia

Madrid, 20 sep (EFE).- La bailaora María Pagés regresa a escena con un retrato íntimo de su adolescencia, un momento en el que todos sus sueños confluyen en la danza. Llega a Madrid desde Sevilla y la ciudad le abre las puertas al mundo: 'Bilbao Square' narra en clave flamenca ese despertar con alegría y sin nostalgia.

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Del 25 de septiembre al 4 de octubre, el Centro Danza Matadero acoge por primera vez uno de los espectáculos de su directora, 'Bilbao Square', que aunque con nombre internacional narra las vivencias más cañís de una adolescente María Pagés que desde el balcón de una pensión de la Glorieta de Bilbao en Madrid descubría la evolución de la sociedad española y la suya propia.

Premio Princesa de Asturias de las Artes 2022, ex aequo con la cantaora Carmen Linares, la bailaora ha creado junto a El Arbi El Harti, autor de la dramaturgia y las letras, un espectáculo que recorre todos los palos del flamenco concebido musicalmente por Rubén Levaniegos.

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"Es un espectáculo que sucede en un momento especial, en el que ya tengo una trayectoria muy extensa, con circunstancias de la vida muy importantes. Se ha ido gestando a lo largo de los años", ha explicado a EFE Pagés, que detalla que el espectáculo parte de una fotografía junto a su madre y su abuela, tomada en la Glorieta de Bilbao, recién llegadas a la capital.

"Me acompañaron las dos y aquí me quedé para formarme en la danza", recuerda. Es así como revisita ese lugar en el centro de Madrid, al que llegó con 15 años "donde se suponía que estaba segura en una pensión de señoritas, pero a un paso de donde se gestaba la Movida", comenta entre sonrisas.

Afirma que esa glorieta y el metro fueron su "puerta al mundo": "Un puente para llevarme a cualquier lugar, el espacio donde tejer una identidad".

Se confiesa criatura de la transición y la Movida, allí empezó a crear sus primeras coreografías: fue "mi ágora en ese viaje iniciático para tejer mi personalidad y dejar de ser niña para convertirme en una adulta precoz", rebelándose contra una educación conservadora que ha aplicado siempre al baile. Para la artista se trata de cerrar un círculo.

Una biografía donde no faltan momentos de dolor como cuando una profesora del Ballet Nacional de España, donde estudiaba, minaba su autoestima con frases tan duras como: "Ballena, mírate en el espejo, eres una ballena".

"No hay drama con ello. Fue muy doloroso, pero mi deseo de bailar era más fuerte que cualquier otra cosa. No creo que fuera consciente del mal que hacía", apunta sobre un hecho que superó eligiendo sus prioridades. "La fortaleza me la daba el deseo de aprender, de bailar; así superé el dolor", incide.

Con todas esas vivencias ha armado un espectáculo con "mucho sentimiento y humor", tocando todos lo palos del flamenco, desde tanguillos a farrucas, seguiriyas, tarantos o bulerías y tangos, acompañada de los objetos que metió en la maleta; un abanico, palillos, un bastón. "Una bata de cola a presión, símbolos que son una extensión de mi y de la danza flamenca".EFE

(foto)

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