Nitya López Saitua debuta con 'Simulacro', una recreación de la ruptura de sus padres

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San Sebastián, 19 sep (EFE).- Al cineasta vasco Nitya López Saitua le marcó tan profundamente la separación de sus padres cuando él era un niño de 3 años que en su ópera prima, 'Simulacro', que se estrena este sábado en el Festival de San Sebastián, ha recreado esa ruptura para "deshacer un nudo" que le estaba suponiendo "un coste" en su vida adulta.

Para ello, ha contado con Miguel Garcés e Iraia Elías, a los que la cámara graba siguiendo las indicaciones del director para que se pongan en determinadas situaciones de la pareja, de Leire y Jesús, en un proceso de creación de personajes en directo, de actores que no han tenido un texto que memorizar y que improvisan sobre lo que pudo ser esa relación, desde el inicio hasta la ruptura.

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La implicación de López Saitua (Ibarrangelu-Bizkaia, 1996) va creciendo y la historia discurre hasta que la realidad, o los recuerdos de una realidad, se conectan también con la ficción y el director acaba siendo un personaje más de este 'Simulacro'.

"Lo que hago es reaccionar a lo que a lo que está ocurriendo. Tampoco fue una sorpresa para mí. De hecho, lo que de verdad me interesaba de la propuesta, y lo que creía que tenía una fuerza cinematográfica muy grande, era el hecho de que yo, que arranco como director en esta historia, inevitablemente también soy el hijo", explica el cineasta en una entrevista con EFE.

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López Saitua, que estrena su película en la sección Zinemira del certamen donostiarra y que ha trabajado en el equipo de dirección de películas como 'Ane', de David Pérez Sañudo, 'El buen patrón', de Fernando León de Aranoa, y 'Maixabel', de Iciar Bollaín, ha dirigido cuatro cortometrajes en los que, "sin pretenderlo", abordó relaciones de pareja.

"Con el tiempo, y tras hablarlo con amigos, me di cuenta de que ahí yo tenía algo atascado con ese tema. Y entonces se me ocurrió recrear durante tres días diferentes momentos de la relación de pareja de mis padres que yo no recordaba. Me pareció una idea profundamente cinematográfica y, a raíz de eso, encontré una forma de relacionarme también con mi dolor", relata.

Está satisfecho con el resultado, pero no únicamente porque el proceso haya sido reparador desde el punto de vista personal, sino también porque "funciona como película". "Si únicamente el objetivo hubiese sido hacer algo sanador, no habría necesitado necesariamente volcarlo en una película", apostilla.

Tras su estreno en San Sebastián, el plan es presentarla en otros festivales. "Es una película pequeña. Lo que necesita es que vaya haciendo cierto nombre para que cuando se estrene en salas, creemos que en la segunda mitad de 2027, la gente haya oído hablar de ella y tenga ganas de ir a verla", remarca. EFE

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